España ha superado por primera vez los 10 millones de residentes nacidos en el extranjero, un hito demográfico que confirma la profunda transformación del país en las últimas décadas. Dentro de ese récord, la comunidad marroquí mantiene una posición central. Un análisis publicado por El Mundo, basado en estadísticas del Instituto Nacional de Estadística, permite dibujar con precisión el mapa residencial y laboral de los marroquíes en España, la primera comunidad extranjera por país de origen. A comienzos de 2025, la población nacida en Marruecos ascendía a 1.165.955 personas (12,4% del total de residentes nacidos en el extranjero). En la última década, creció un 59%, de 733.611 en 2015 a más de 1,16 millones en 2025.
Lejos de tratarse de un fenómeno coyuntural, la inmigración marroquí responde a una dinámica histórica y acumulativa, estrechamente vinculada a las necesidades estructurales de la economía española. Su distribución territorial y su peso en el empleo reflejan hasta qué punto se ha convertido en un pilar silencioso del crecimiento económico.
Del campo a las grandes áreas urbanas
La población marroquí en España se concentra en territorios con mercados de trabajo dinámicos, siguiendo un patrón similar al de la migración interna española. Barcelona y su área metropolitana reúnen el mayor número de residentes marroquíes, atraídos por la diversidad del tejido productivo y las oportunidades laborales en servicios, industria y construcción. Madrid ocupa el segundo lugar, con una presencia significativa ligada tanto a la obra pública como a los servicios urbanos. En concreto, el 15,3% del total de nacidos en Marruecos reside en la provincia de Barcelona.
Más allá de las grandes capitales, el arco mediterráneo se consolida como uno de los principales polos de asentamiento. Murcia, Almería, Alicante y Valencia concentran comunidades marroquíes muy relevantes, estrechamente vinculadas a la agricultura intensiva y a la industria agroalimentaria. En municipios como El Ejido o Cartagena, la presencia marroquí no solo es visible, sino decisiva para el sostenimiento del empleo y del crecimiento demográfico local. Murcia concentra el 8,8% del total de nacidos en Marruecos en España; Cartagena es el segundo municipio con mayor número de personas nacidas en Marruecos, cuatro de cada diez residentes extranjeros proceden del país vecino. En El Ejido, de cerca de 28.000 residentes nacidos en el extranjero, el 58,5% nació en Marruecos. A esta distribución se suma la singularidad de Ceuta y Melilla con niveles de concentración muy superiores a la media nacional. En ambas ciudades, el 87% de los residentes nacidos en el extranjero procede de Marruecos.
Agricultura, construcción y hostelería
El empleo es el principal factor de arraigo de la comunidad marroquí en España. Su presencia es especialmente elevada en sectores intensivos en mano de obra, esenciales para el funcionamiento cotidiano de la economía.
La agricultura constituye el primer gran ámbito de ocupación. En las zonas de agricultura intensiva del sureste y del litoral mediterráneo, los trabajadores marroquíes se han convertido en una pieza imprescindible de las campañas agrícolas y de la producción hortofrutícola. El peso de esta mano de obra explica en gran parte la competitividad de estas regiones y su capacidad exportadora. En conjunto, la presencia de trabajadores extranjeros es especialmente marcada en la agricultura, 26,4% de los afiliados del sector.
La construcción es el segundo gran pilar. Desde la edificación residencial hasta la rehabilitación urbana, los marroquíes mantienen una presencia destacada en un sector que ha recuperado dinamismo tras la pandemia y que depende en gran medida de trabajadores con experiencia y disponibilidad inmediata. En construcción, los trabajadores extranjeros suponen el 23,5% de los afiliados del sector.
La hostelería y la restauración completan el triángulo de sectores clave, especialmente en zonas turísticas y costeras. Hoteles, restaurantes y servicios asociados al turismo emplean a un número creciente de trabajadores marroquíes, sobre todo en funciones operativas, de mantenimiento y de apoyo. En hostelería, la afiliación extranjera alcanza el 28,9% del total del sector.
Barrios de renta media y baja
La localización residencial de la comunidad marroquí está estrechamente ligada a su inserción laboral. La mayoría vive en barrios de renta media, donde se concentran las viviendas más accesibles para quienes trabajan en agricultura, construcción y servicios. Una parte relevante reside también en zonas de rentas bajas, mientras que su presencia en barrios de renta alta sigue siendo limitada. Según la clasificación por niveles de renta utilizada en el análisis (alto/medio/bajo), el 75% de los nacidos en Marruecos reside en barrios de nivel medio; el 16,8% en barrios de nivel bajo; y solo uno de cada doce vive en áreas de nivel alto.
Este patrón confirma que, aunque la inmigración marroquí sostiene sectores clave de la economía española, su integración residencial se produce mayoritariamente en los espacios urbanos con menos recursos, donde el acceso a la vivienda resulta compatible con los niveles salariales de estos sectores.
Un peso récord en la Seguridad Social
La integración económica de la comunidad marroquí se refleja con claridad en las cifras de la Seguridad Social. En 2025, más de 373.000 trabajadores marroquíes estaban afiliados al sistema español, un máximo histórico que sitúa a Marruecos como la primera nacionalidad extranjera cotizante, por delante de Rumanía y Colombia. En conjunto, los trabajadores extranjeros representan ya el 14,1 % del total de afiliados, lo que confirma el papel creciente de la inmigración en el sostenimiento del mercado laboral. En 2025, la cifra exacta de afiliados marroquíes fue 373.436; por detrás se situaron Rumanía (336.530) y Colombia (250.248). El total de afiliación extranjera en 2025 fue 3.085.477, también récord anual, equivalente a aproximadamente el 14,1% del total de cotizantes, con 204.659 trabajadores extranjeros más que en 2024.
Solo en un año, el número de afiliados marroquíes aumentó en cerca de 27.000 personas, uno de los mayores incrementos entre las principales comunidades extranjeras. Esta evolución se explica por su fuerte presencia en sectores intensivos en mano de obra y por una inserción laboral relativamente estable, menos expuesta a los vaivenes coyunturales que afectan a otros flujos migratorios. El aumento en 2025 fue de 26.839 afiliados marroquíes. En el último dato mensual disponible, los afiliados extranjeros promediaron 3,04 millones tras una caída estacional de 47.319 respecto a diciembre, pero con un saldo anual positivo de +195.129 trabajadores. Por nacionalidades, Marruecos lideró con 369.584 cotizantes, seguido de Rumanía (331.107), Colombia (245.960) y Venezuela (210.984).
