Nuevo discurso de Tebboune: ninguna mención a Marruecos ni a la «causa saharaui»

El presidente argelino Abdelmadjid Tebboune.

El 15/02/2026 a las 23h43

En la noche del sábado 7 de febrero, la televisión pública argelina retransmitió un nuevo episodio de las intervenciones periódicas del presidente Abdelmadjid Tebboune. Esta aparición retomó la retórica habitual de promesas cuestionadas, cifras discutidas y ataques verbales contra opositores y algunos Estados terceros, como los Emiratos Árabes Unidos. La sorpresa llegó por su silencio respecto a Marruecos y a la llamada «causa saharaui», un principio del que, sin embargo, había asegurado que nunca se apartaría.

Abdelmadjid Tebboune ya no sabe cómo manejar la situación. Enfrentado recientemente a fuertes tensiones generadas por el entorno presidencial con los generales del ejército, seguidas de críticas igualmente duras que han puesto de relieve el anunciado fracaso de Ghar Djebilet, el presidente necesitaba un espacio para expresarse y desahogarse. Al no poder salir al encuentro de la población ni visitar las wilayas argelinas —donde, según sus detractores, no es bien recibido—, Tebboune optó por la televisión para hacerse oír.

Ante los responsables de El Moudjahid y El Hayat, Tebboune convenció poco sobre la supuesta rentabilidad de las minas de Ghar Djebilet. Este asunto se volvió sensible tras el encarcelamiento del economista Djeloul Slama, quien sostuvo que la explotación del hierro argelino no sería rentable ni a corto ni a medio plazo. Frente a lo que algunos califican como un pozo financiero, Tebboune terminó admitiendo que su país recurrió a un préstamo de 3.000 millones de dólares del Banco Africano de Desarrollo (BAD).

La audiencia concedida la semana pasada por el presidente a Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, apunta a una posible solicitud de préstamo a la institución. Este paso coloca a Tebboune en una posición delicada. Quien durante mucho tiempo sostuvo que Argelia nunca recurriría al endeudamiento se enfrenta ahora a la fuerte caída de los precios del petróleo y del gas, de los que el país depende casi por completo. Este giro contradice su discurso habitual, según el cual la deuda debilita la soberanía nacional, un elemento que considera clave para sostener la postura del régimen sobre los expedientes del Sáhara y de Palestina.

Con el fin de minimizar el préstamo contraído con el Banco Africano de Desarrollo, el presidente argelino calificó de insignificante el costo de su servicio de deuda. También afirmó que Argelia es el principal accionista de la entidad, cuando en realidad ese puesto lo ocupan Nigeria y Egipto. El presidente repitió además su discurso habitual de que no permitirá que la deuda limite la soberanía del país, especialmente en lo relativo a la “defensa de la causa palestina”.

Sin embargo, no mencionó la llamada “causa saharaui”, que normalmente presenta junto a la palestina. Durante su intervención no hizo referencia ni a Marruecos ni al Sáhara. Este silencio podría estar relacionado con la visita a Argel de Massad Boulos, asesor político para África y Oriente Medio de Donald Trump, aunque Tebboune intentó presentar ese encuentro como una reunión meramente bilateral.

Los insultos y las amenazas constituyeron la mayor parte de las declaraciones de Tebboune. Se puede entender que arremeta contra el opositor argelino Amir DZ, quien lo calificó de «vividor» en France 2 en el último programa de Complément d’enquête, dedicado a las operaciones encubiertas de los servicios secretos argelinos contra opositores del régimen instalados en Francia. Pero lo que resulta difícil de entender es su dura crítica contra los Emiratos Árabes Unidos, a los que Tebboune calificó de «micro-Estado» por entrometerse en los asuntos internos de Argelia.

Una insulto sorprendente e indigno de un jefe de Estado. Incluso en los peores momentos, nunca se había visto a un presidente insultar a un país burlándose de su tamaño. A pesar de los cortes en el montaje de esta entrevista con dos periodistas complacientes, las secuencias difundidas muestran que Tebboune no sabe mantener la calma y mucho menos expresarse como un hombre de Estado.

Además, nada va bien entre Argel y Abu Dabi. La crisis que atraviesan ambos países se vio recientemente marcada por la ruptura por parte de Argel del acuerdo aéreo que los vinculaba desde 2013. Esta decisión prohíbe a los aviones de ambos países sobrevolar sus espacios aéreos o hacer escala en ellos, lo que probablemente presagia una ruptura unilateral de las relaciones diplomáticas entre ambos Estados.

En un discurso de tono amenazante, Tebboune dirigió advertencias a los dirigentes emiratíes en un lenguaje soez. «No me hagan arrepentirme del día en que los conocí», declaró, antes de añadir: «El que quiera humillar a Argelia aún no ha nacido». Pero, ¿hay algo más humillante para Argelia que ser dirigida por un presidente indigno del cargo que ocupa?

Por Mohammed Ould Boah
El 15/02/2026 a las 23h43