El youtuber Jerando llama al asesinato y a la destrucción en Marruecos: ¿por qué Canadá lo tolera?

Hicham Jerando, agitateur et influenceur d'origine marocaine résidant au Canada.

Hicham Jerando, agitador e influencer de origen marroquí residente en Canadá.

El 03/03/2026 a las 13h00

El youtuber de origen marroquí Hicham Jerando, ciudadano canadiense, ha cruzado todas las líneas al llamar públicamente a la violencia, al asesinato, al caos y a la destrucción en Marruecos. Sus declaraciones, de carácter abiertamente criminal y dirigidas contra responsables claramente identificados, entran de lleno en el ámbito del terrorismo y del derecho penal, y plantean una pregunta de extrema gravedad: ¿cómo pueden las autoridades canadienses tolerar este tipo de llamamientos a la violencia y a la muerte sin que su autor sea objeto de ninguna actuación?

Amparado en la impunidad de la que parece gozar en Canadá, el youtuber Hicham Jerando adopta un discurso de tintes claramente yihadistas. En esta ocasión, la gravedad es extrema. En un vídeo difundido recientemente en redes sociales, el agitador —de origen marroquí y titular de la ciudadanía canadiense— cruza un punto de no retorno. Ya no se trata de opiniones, acusaciones sin fundamento, noticias falsas o críticas virulentas, sino de un llamamiento explícito a la violencia, al asesinato, al caos y al uso de las armas contra personas perfectamente identificadas, todo ello desde la aparente comodidad de su SUV en territorio canadiense.

El youtuber se apoya en supuestas brutalidades policiales que solo existen en su imaginación para alimentar su resentimiento y difundir su veneno, llevando la mentira y el populismo a su máxima expresión con el fin de legitimar sus llamados al asesinato. Sus insultos directos contra las instituciones marroquíes, el sistema político, la monarquía, el rey, el príncipe heredero y la familia real podrían ya resultar graves, pero lo que está ocurriendo ahora va mucho más allá. Hicham Jerando llama abiertamente a salir a la calle y a derrocar todo el sistema político por la fuerza y con armas, llegando incluso a incitar al asesinato de responsables públicos en el marco de disturbios generalizados en Marruecos.

Lo que Jerando exige no es otra cosa que un levantamiento armado del pueblo marroquí, de todas las generaciones, contra el conjunto de las instituciones, descartando cualquier vía pacífica. Para él, la única solución es la violencia, el asesinato, el caos y el terror.

«Pueblo de mierda», «colgadlos», «matadlos»

En su vídeo, Jerando insulta a los marroquíes, a los que califica de «pueblo de mierda» por no saber, según él, «hacer justicia por sí mismos», afirmando que solo la violencia permitirá cambiar las cosas.

Llama a una desobediencia civil masiva, que considera el preludio de una explosión generalizada, y da un paso más al promover el uso de armas y la eliminación física de quienes considera sus enemigos.

Sus consignas no dejan lugar a dudas: «Sembrad el caos, y si os golpean, devolved el golpe. Armaos con todo lo que podáis y salid a la calle. No hay otra solución frente a estos hijos de puta. Matadlos a todos. Ojo por ojo, diente por diente. Así es como debe ser. Lo que hace falta es el qassas (la ley del talión tal como ha sido desvirtuada por grupos terroristas como Al Qaeda y Dáesh, nota de la redacción)». Declaraciones que confirman el carácter terrorista de sus llamamientos.

Jerando no se limita a proclamas abstractas. Señala públicamente a responsables marroquíes, llegando incluso a divulgar la dirección del director del polo DGSN-DGST, y prometiendo revelar los domicilios de otras personalidades, lo que genera un riesgo real e inmediato para su integridad física. «Estas direcciones son fáciles de encontrar y tengo muchas. Ya lo comenté en mi canal de YouTube Tahadi. Todo el mundo sabe dónde está Villa Al-Hamd», afirma. Con ello, el ciudadano canadiense coloca una diana sobre la espalda de altos responsables marroquíes, sin que las autoridades de su país reaccionen.

El objetivo declarado de Jerando es provocar el caos mediante la violencia y el terrorismo. Cita como ejemplo los acontecimientos de Nepal en septiembre de 2025. «A todos los que logréis detener, colgadlos. Haced lo mismo que hicieron los nepaleses con uno de sus ministros», dice, en referencia al linchamiento de un ministro de Finanzas. «Ese será nuestro programa. Llamo a una revolución total, a una confrontación directa», afirma este falso revolucionario, activo desde Canadá.

Autoridades canadienses: un silencio culpable

La legislación canadiense es clara: los llamamientos al asesinato, a la violencia y a la incitación al odio contra grupos identificables constituyen delitos. El artículo 319 del Código Penal establece que toda persona que, mediante declaraciones públicas —incluidas las redes sociales—, incite al odio de forma susceptible de perturbar la paz pública comete un delito. El Código también sanciona las amenazas de muerte y la incitación a la violencia, que no están protegidas por la libertad de expresión.

La Carta Canadiense de Derechos y Libertades garantiza la libertad de expresión, pero esta no es absoluta y no ampara discursos criminales que pongan en peligro la seguridad pública o amenacen directamente a personas. Numerosos casos en Canadá lo demuestran, desde procesos judiciales por amenazas de muerte contra el primer ministro hasta detenciones por incitación al odio religioso. Entonces, ¿por qué Hicham Jerando sigue actuando con total impunidad, pese a que sus declaraciones criminales están documentadas y son públicas?

La pasividad de las autoridades canadienses resulta aún más incomprensible porque da la impresión de un doble rasero: lo que constituye una amenaza para la seguridad de Canadá es severamente castigado, mientras que un ciudadano canadiense puede amenazar abiertamente a otro Estado y a sus responsables sin consecuencias inmediatas.

Los hechos y declaraciones de Jerando están probados, son peligrosos y entran de lleno en el ámbito de la ley, incluida la legislación antiterrorista. Su historial judicial y sus condenas previas deberían bastar para alertar a las autoridades sobre el riesgo que representa. La inacción resulta alarmante, y tanto el Gobierno canadiense como su embajada en Rabat están llamados a aclarar su postura ante un asunto de extrema gravedad.

La Embajada de Canadá en Marruecos y el Gobierno canadiense deben entender que la pasividad actual es inaceptable. No se trata de simples excesos verbales ni de una interpretación errónea de la libertad de expresión. Los actos de Jerando constituyen una amenaza real, documentada y de carácter criminal, y deben ser tratados con la severidad y la celeridad que prevé la legislación canadiense. El tiempo de las advertencias ha terminado, y resulta imperativo que se haga justicia para frenar a este autor de llamamientos a la violencia y al terrorismo. Hicham Jerando debe rendir cuentas por sus actos, y cualquier retraso adicional por parte de las autoridades canadienses sería interpretado como una pasividad irresponsable, poco sensible ante llamamientos terroristas dirigidos contra territorios lejanos.

Esta inacción resulta aún más incomprensible si se tiene en cuenta que Marruecos ha prestado históricamente apoyo a Canadá en la lucha contra el terrorismo, compartiendo información que ha contribuido a impedir actos criminales en su territorio. Los llamamientos de Jerando al asesinato pertenecen claramente al ámbito del terrorismo. ¿Seguirá el país desde el que se difunden estos mensajes manteniendo esta actitud de indiferencia?

Por Tarik Qattab
El 03/03/2026 a las 13h00