La propuesta de ley destinada a incluir al Frente Polisario en la lista de organizaciones terroristas extranjeras en Estados Unidos sigue sumando apoyos en el Congreso. El 3 de marzo de 2026, el congresista republicano Don Bacon se unió oficialmente a los respaldos de la iniciativa que solicita el examen de la inscripción del Frente Polisario en la lista estadounidense de organizaciones terroristas extranjeras. Esta adhesión constituye un avance significativo en la progresión del proyecto legislativo, debido al perfil y al peso institucional del parlamentario dentro de la Cámara de Representantes.
Elegido por primera vez en 2016, Don Bacon representa a Nebraska en el Congreso. Antes de entrar en política, desarrolló una carrera militar de casi treinta años en la Fuerza Aérea de Estados Unidos (US Air Force). Su trayectoria estuvo marcada por responsabilidades en inteligencia y ciberseguridad, ámbitos especialmente sensibles dentro del aparato de seguridad nacional estadounidense. En el Congreso, Bacon forma parte, entre otras, de la Comisión de las Fuerzas Armadas. También preside el subcomité de Ciberseguridad, Tecnologías de la Información e Innovación (CITI), una función que le otorga una influencia notable en cuestiones vinculadas a amenazas híbridas, seguridad digital y estrategias de defensa. En este contexto, su adhesión refuerza aún más la credibilidad de la propuesta de ley, que se inscribe precisamente en un marco de lucha contra el terrorismo y las amenazas transnacionales.
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La propuesta de ley fue presentada el 24 de junio de 2025 por dos legisladores de campos políticos opuestos: el republicano Joe Wilson y el demócrata Jimmy Panetta. Este carácter bipartidista refleja la voluntad de superar las divisiones partidistas en materia de seguridad nacional. El proyecto busca obligar a la administración estadounidense a examinar formalmente la posibilidad de clasificar al Frente Polisario como organización terrorista extranjera. Con el paso de los meses, varios congresistas se han ido sumando a la iniciativa, lo que ilustra una evolución notable en la percepción del expediente sahariano en Washington.

Con la adhesión de Don Bacon el 3 de marzo de 2026, la propuesta de ley cuenta ya con nueve miembros del Congreso entre sus apoyos oficiales. Antes de estas incorporaciones recientes, seis congresistas figuraban ya entre los respaldos del texto: Joe Wilson, Jimmy Panetta, Mario Díaz-Balart, Jefferson Shreve, Randy Fine y Lance Gooden. Estos parlamentarios constituyen el núcleo inicial del proyecto. Su implicación abrió progresivamente la vía a nuevos apoyos, a menudo procedentes de legisladores con una sensibilidad marcada hacia las cuestiones de defensa y seguridad internacional.
El primer giro notable en la dinámica de respaldos se produjo el 13 de febrero de 2026, cuando el congresista republicano Pat Harrigan aportó oficialmente su apoyo a la propuesta. Antiguo miembro de las fuerzas especiales estadounidenses, en particular de los Green Berets, Harrigan encarna en el Congreso a una generación de parlamentarios fuertemente anclados en las problemáticas militares y estratégicas. Su respaldo contribuyó a reposicionar el debate sobre el Polisario desde una perspectiva más securitaria, poniendo el acento en los riesgos de desestabilización regional y en posibles conexiones con redes armadas transnacionales.
Argel bajo presión
Pocos días después, un segundo respaldo vino a reforzar esta dinámica. El 24 de febrero de 2026, el congresista republicano Zachary Nunn se sumó a su vez a la iniciativa. Representante de Iowa en la Cámara desde 2023, Zachary Nunn posee también un perfil marcadamente militar. Exoficial de la Fuerza Aérea estadounidense, continuó después su carrera en la Guardia Nacional de Iowa. Ascendido a teniente coronel en 2021 y posteriormente a coronel en 2024, pertenece a esa categoría de legisladores republicanos que combinan experiencia operativa y compromiso político. Su adhesión constituyó el segundo apoyo registrado en el espacio de un mes, lo que evidencia una consolidación progresiva del frente parlamentario en torno a esta cuestión.
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Esta dinámica no se limita a la Cámara de Representantes. En el Senado, el influyente senador republicano Ted Cruz también se ha orientado en esa dirección. Diez días antes de la oficialización del apoyo de Pat Harrigan, Ted Cruz anunció su intención de presentar una propuesta similar en el Senado. Figura destacada del Partido Republicano y cercano al presidente Donald Trump, Cruz cuenta con una capacidad real para situar este tipo de expedientes en la agenda política nacional.
Durante audiencias senatoriales dedicadas a la seguridad en el norte de África y el Sahel, desarrolló una retórica particularmente ofensiva contra el Frente Polisario. El senador texano evocó lo que califica como la «hutización» del movimiento, estableciendo un paralelismo con los rebeldes hutíes de Yemen y aludiendo a supuestos vínculos con Irán. Según él, esas conexiones podrían incluir el acceso a determinadas tecnologías militares, en particular drones, así como un posible papel en los circuitos de suministro de armas a grupos yihadistas que operan en la región saheliana.
Estas acusaciones contribuyen a instalar en el debate estadounidense una lectura de seguridad ampliada del conflicto del Sáhara, que va más allá del marco estrictamente diplomático regional. Esta secuencia política se produce mientras Estados Unidos lleva a cabo una ofensiva militar sin precedentes contra el régimen iraní, presentado como apoyo de la milicia del Polisario a cambio de un papel de proxy en la región. También coincide con un momento en el que el proceso diplomático sobre el Sáhara Occidental conoce una nueva dinámica. Tras una reunión celebrada en Madrid los días 8 y 9 de febrero de 2026, nuevas conversaciones tuvieron lugar en Washington los días 23 y 24 de febrero bajo los auspicios de la administración estadounidense. Estos encuentros reunieron a representantes de Marruecos, de Argelia —forzada a participar—, del Polisario y de Mauritania.
Esta evolución revela asimismo un cambio en la percepción estadounidense del expediente sahariano. Durante mucho tiempo considerado un conflicto periférico, tiende ahora a integrarse en un enfoque más amplio de seguridad. La adhesión de Don Bacon se inscribe precisamente en esta lógica: refuerza la idea de que, en el seno del Congreso estadounidense, una parte creciente de los legisladores quiere encuadrar la cuestión del Polisario dentro del marco más global de la lucha contra el terrorismo y de la estabilidad estratégica en la región y más allá.
