Sáhara: Estados Unidos anuncia una reforma de la MINURSO, estas son las razones

Mike Waltz, représentant des Etats-Unis à l'ONU. En arrière-plan, le président Donald Trump.

Mike Waltz, representante de Estados Unidos ante la ONU. Al fondo, el presidente Donald Trump.

El 22/03/2026 a las 16h35

A través de la voz de su representante ante la ONU, Mike Waltz, Estados Unidos anuncia una revisión estratégica de la misión de la ONU en el Sáhara, en el marco de una reforma global de las operaciones de mantenimiento de la paz. Washington pretende condicionar la renovación de los mandatos a resultados políticos tangibles. Todo ello en un contexto marcado por la preeminencia del plan marroquí de autonomía, que cambia la situación, pero también por el vencimiento del plazo de seis meses fijado por el Consejo de Seguridad en su resolución 2797 antes de una revisión del futuro de la misión, teniendo en cuenta las negociaciones en curso.

La confirmación proviene de Mike Waltz, embajador y representante de Estados Unidos ante la ONU, y quedó formalizada el pasado viernes 20 de marzo durante una audiencia del Congreso estadounidense en Nueva York. Washington anunció una revisión estratégica de la MINURSO, la misión de las Naciones Unidas en el Sáhara. «Estamos considerando una revisión estratégica de la fuerza de mantenimiento de la paz en el Sáhara Occidental, que lleva allí 50 años», declaró Waltz durante este encuentro, dedicado a la reforma global de las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU en un contexto de operaciones militares estadounidenses contra Irán. (Véase el video a partir del minuto 31:00).

La declaración refleja así la intención de Estados Unidos de reevaluar la pertinencia y la eficacia de una misión considerada obsoleta, excesivamente prolongada y costosa. Para la administración estadounidense, las renovaciones de mandato ya no deben ser meramente técnicas, sino estar condicionadas a resultados políticos concretos. Waltz precisó que «cuando estas fuerzas de mantenimiento de la paz deben renovarse, por lo general de forma anual, habría que vincularlas a un proceso político y aprovechar esa ocasión para ganar en eficacia». La idea es romper con el fenómeno de la mission creep, es decir, la deriva progresiva de las misiones más allá de sus objetivos iniciales, y evitar que fuerzas de mantenimiento de la paz instaladas desde hace décadas sirvan de pretexto para aplazar una verdadera resolución política.

El embajador estadounidense, por lo demás, no dejó de formular una crítica directa a las misiones prolongadas. «Estamos llevando a cabo esfuerzos para poner fin a algunas de estas misiones de mantenimiento de la paz ineficaces y costosas. Algunas de ellas existen desde hace 30, 50 e incluso 80 años. Una cosa es detener un conflicto, enviar una fuerza internacional, poner fin a las hostilidades entre las dos partes o separarlas, con el fin de crear un espacio propicio para una resolución política. Pero eso no puede convertirse después en una excusa para no alcanzar una resolución política», explicó. «Cuando se tiene una fuerza de mantenimiento de la paz, por ejemplo en la RDC y en el Congo, que cuesta mil millones de dólares al año y lleva 30 años sobre el terreno, basta con hacer las cuentas para ver cómo se produce un deslizamiento de la misión», añadió el embajador estadounidense. Waltz recordó además que el presupuesto de la ONU se ha cuadruplicado en 25 años, sin que la seguridad y la paz mundiales hayan aumentado de manera comparable.

Una misión bajo vigilancia

Durante su audiencia, Waltz detalló las medidas ya adoptadas por Estados Unidos para racionalizar el funcionamiento de la ONU y reducir costos. Recordó que el presupuesto ordinario de la ONU para 2026 se estimaba en 3.450 millones de dólares, de los cuales aproximadamente una quinta parte es financiada por Estados Unidos, es decir, 820 millones de dólares en 2025. Subrayó que, gracias a los esfuerzos de reforma impulsados por Estados Unidos, ya se habían logrado importantes ahorros.

En diciembre de 2025, Estados Unidos lideró la adopción de un recorte del 15% del presupuesto ordinario de la ONU, equivalente a 570 millones de dólares, suprimiendo al mismo tiempo cerca de 3.000 puestos y reduciendo la contribución estadounidense en 126 millones de dólares anuales. Además, Estados Unidos obtuvo una reducción del 25% de las tropas de mantenimiento de la paz y el cierre o la racionalización de varias misiones, entre ellas el cierre ordenado de la UNAMI en Irak, la eliminación de la misión política especial en Yemen y la reorganización de misiones en Colombia y Haití.

No es la primera vez que la MINURSO está en el punto de mira. La resolución 2797 del Consejo de Seguridad ya había iniciado un cambio de perspectiva al prorrogar el mandato de la misión hasta el 31 de octubre de 2026, al tiempo que introducía una obligación de seguimiento reforzado. La resolución solicita al secretario general que presente, en los seis meses siguientes a la prórroga del mandato, es decir, antes de finales de abril, una revisión estratégica sobre el futuro de la misión, teniendo en cuenta las negociaciones políticas en curso.

Este plazo constituye una cita clave, pues marca el paso del seguimiento de un referéndum muerto y enterrado a la facilitación de la implementación política del plan de autonomía del Sáhara bajo soberanía marroquí, tal como lo consagra la misma resolución como la única solución al conflicto. De hecho, las negociaciones reactivadas por Estados Unidos entre todas las partes del conflicto, empezando por Argelia, no tienen otro objeto que el propio contenido del plan de autonomía. Esta realineación funcional prefigura una transformación de la misión, que en adelante estaría centrada en la coordinación y el apoyo diplomático. «El cambio de paradigma a favor del plan de autonomía, aprobado por el Consejo de Seguridad, hace que sea normal que todos los instrumentos de las Naciones Unidas sobre esta cuestión sean reconfigurados», explica esta fuente bien informada. Además, las oficinas de la MINURSO en Laayoune ya se habían anticipado al suspender la contratación de personal local, conforme a las directrices llegadas desde Nueva York.

A la luz de estas evoluciones, la reforma de la MINURSO aparece como una consecuencia lógica. La misión podría evolucionar hacia un formato más ligero, centrado en la coordinación, el apoyo diplomático y la facilitación, más que en el mantenimiento de la paz. Este realineamiento permitiría transformar una presencia costosa y prolongada en un instrumento político eficaz, adaptado a las realidades actuales del conflicto saharaui. Entre presiones financieras, exigencias de eficacia y cambios profundos en el expediente, la misión parece así condenada a adaptarse.

Por Tarik Qattab
El 22/03/2026 a las 16h35