Apertura del capital de las farmacias: el rechazo gana terreno

Brahim Taougar Le360

El 23/02/2026 a las 20h20

Tras los sindicatos y el Colegio de Farmacéuticos, una ONG defensora del derecho a la salud rechaza a su vez las recomendaciones del Consejo de la Competencia, denunciando riesgos sanitarios, sociales y territoriales.

El debate en torno a la apertura del capital de las farmacias se prosigue y adquiere ahora una nueva dimensión más política y social. En el centro de la controversia se encuentran las recomendaciones recientemente publicadas por el Conseil de la Concurrence (organismo regulador marroquí), que siguen generando una fuerte oposición. Último actor en sumarse al debate, la Red Marroquí de Defensa del Derecho a la Salud y del Derecho a la Vida, ha difundido una nota urgente en la que rechaza «categóricamente» las orientaciones propuestas. Una postura que refuerza el frente del rechazo ya liderado por los sindicatos de farmacéuticos y el Colegio Nacional de la profesión.

Una crítica frontal

En su documento, la organización considera que las recomendaciones del Conseil de la Concurrence responden a una «lógica puramente comercial», en contradicción con la naturaleza del medicamento, definido como un «producto vital y social». La apertura del capital de las farmacias a inversores no profesionales es percibida como un cambio profundo del modelo farmacéutico, que transformaría la farmacia de un espacio de servicio sanitario en una unidad comercial regida por la búsqueda del beneficio.

El documento, firmado por el presidente de la Red, Ali Lotfi, señala asimismo una contradicción de fondo. Según la organización, las recomendaciones no abordan las causas estructurales del alto precio de los medicamentos en Marruecos, ampliamente señaladas por otras instituciones constitucionales, como la concentración del mercado aguas arriba, los márgenes en la importación y la fabricación, o las recurrentes rupturas de medicamentos esenciales.

Preocupaciones pour el papel del farmacéutico

Más allá de las consideraciones económicas, la Red Marroquí de Defensa del Derecho a la Salud y del Derecho a la Vida insiste en los riesgos sanitarios que implicaría una mayor liberalización del sector. En particular, alerta sobre el debilitamiento del papel del farmacéutico, presentado como un «actor central de la salud de proximidad» y un baluarte frente a la automedicación descontrolada, los errores de dosificación y las interacciones medicamentosas peligrosas.

La venta de medicamentos fuera del circuito farmacéutico, especialmente a través de plataformas digitales o espacios comerciales, es considerada especialmente preocupante. Según la misma fuente, podría favorecer la circulación de medicamentos falsificados, dificultar la trazabilidad de los lotes y fragilizar las condiciones de almacenamiento, con un impacto directo en la seguridad de los pacientes.

«El farmacéutico no es un simple distribuidor, sino un profesional de la salud, un consejero y un garante de la seguridad del medicamento», subraya el texto, advirtiendo del riesgo de debilitar esta función en un modelo dominado por lógicas financieras.

Riesgo de «desiertos farmacéuticos»

Otro punto central del comunicado es el temor a una ruptura del equilibrio territorial en la distribución de farmacias. La apertura del capital a fondos de inversión y grandes empresas podría, según la Red, acelerar la desaparición de las farmacias independientes, especialmente en las zonas rurales y los barrios populares.

Un escenario que daría lugar a auténticos «desiertos farmacéuticos»,privando a determinadas poblaciones de un acceso rápido a los medicamentos, sobre todo en situaciones de urgencia, subraya la Red. Una preocupación compartida por parte de la profesión, que teme una concentración del sector en beneficio de grandes cadenas, en detrimento de la equidad territorial.

Sin limitarse a la crítica

La organización ne se limita solo en criticar, sino que plantea una serie de alternativas. Aboga por una reforma en profundidad de los precios de los medicamentos, que pase por la revisión del decreto de 2013, una mayor transparencia de los márgenes y el refuerzo de los mecanismos de reembolso, en particular mediante la generalización del sistema de tercero pagador.

La ONG también reclama un papel más firme de la Agencia Nacional del Medicamento y de los Productos Sanitarios en la regulación del mercado, la lucha contra las situaciones de monopolio y la prevención de las rupturas de suministro. El apoyo a la industria farmacéutica nacional y al medicamento genérico es presentado como un eje estratégico de soberanía sanitaria.

Un debate lejos de cerrarse

Las recomendaciones del Conseil de la Concurrence se inscriben en una reflexión más amplia sobre la reforma del sector farmacéutico, presentada como un instrumento de modernización, optimización de costes y mejora de la disponibilidad de los medicamentos. La apertura del capital de las farmacias es defendida por sus promotores como una vía para reforzar la capacidad de inversión, mutualizar las compras y profesionalizar la gestión de las oficinas farmacéuticas, manteniendo, según ellos, salvaguardas regulatorias para preservar la independencia del farmacéutico.

Sin embargo, esta orientación está lejos de generar consenso. Desde la publicación de las primeras propuestas, los sindicatos de farmacéuticos y el Colegio Nacional ya habían expresado sus reservas, alertando sobre los riesgos de concentración del mercado, debilitamiento del tejido territorial y deriva hacia un modelo dominado por lógicas financieras. Con la entrada en escena de actores de la sociedad civil, el debate adquiere ahora una nueva dimensión.

Por Faiza Rhoul
El 23/02/2026 a las 20h20