Las imágenes satelitales hablan por sí solas. En comparación con abril de 2025, los bosques marroquíes presentan en abril de 2026 una vegetación claramente más densa y más verde, señal de un buen desarrollo de la biomasa tras una temporada lluviosa. Si bien este reverdecimiento es una buena noticia para los ecosistemas, también constituye un combustible ideal para los incendios de verano una vez que la vegetación se seca por el calor.
A esto se suma un contexto climático preocupante: 2025 fue el tercer año más cálido jamás registrado desde el período preindustrial, después de 2024 y 2023. La media de los tres últimos años supera ahora el umbral simbólico de 1,5 °C de calentamiento. Las previsiones meteorológicas para el verano de 2026 indican temperaturas generalmente superiores a las normales estacionales en la mayor parte del territorio, con un calentamiento más acusado en el sureste.
La ANEF lanza la voz de alarma. El riesgo de aparición y propagación de incendios para la temporada estival de 2026 es elevado. Para hacer frente a esta amenaza, la Agencia Nacional de Aguas y Bosques ha estructurado su programa en torno a tres pilares, con un presupuesto total de 150,03 millones de dirhams.
Prevención y previsión: 102 millones de DH
Es el núcleo del dispositivo. La prioridad se concede a la apertura y mantenimiento de 100 km de pistas forestales (55,5 millones de DH), que permiten el acceso rápido de los equipos de intervención. A ello se suman trabajos de silvicultura preventiva en 14.000 hectáreas (20 millones de DH), consistentes en reducir la densidad vegetal para limitar la propagación de las llamas, así como la creación de cortafuegos y puntos de agua (12,5 millones de DH en total). Acciones de sensibilización dirigidas al público general completan este apartado (12 millones de DH).
Vigilancia y alerta: 39 millones de DH
Marruecos desplegará este año 1.493 vigilantes repartidos por todo el territorio nacional durante un período de 4 a 5 meses. Estos agentes, situados en puestos de observación y sobre el terreno, constituyen el primer eslabón de la cadena de alerta temprana. La región de Tánger-Tetuán-Alhucemas, la más expuesta con el 89% de las superficies quemadas en 2025, concentra por sí sola 556 de estos vigilantes. Además, 1.405 efectivos de la Protección Civil serán movilizados para la vigilancia y el apoyo a las intervenciones durante 2,5 meses.
Intervención: 8,6 millones de DH
Este apartado cubre el mantenimiento del parque de vehículos de lucha contra incendios, la compra de material y equipos y, sobre todo, el seguimiento mediante imágenes satelitales (2,4 millones de DH) para la detección en tiempo real de focos de incendio en todo el territorio.
Rehabilitar Derdara: una prioridad tras los incendios
Además de la preparación para la próxima temporada, el programa 2026 incluye un componente de rehabilitación de los bosques devastados por los grandes incendios del verano pasado en Chefchaouen. Un presupuesto de 10,5 millones de dirhams se destina al bosque de Derdara, que sufrió los dos incendios más destructivos de 2025 (859 ha y 280 ha).
Los trabajos previstos combinan la regeneración natural mediante vallado en 50.800 metros lineales, reforestación en 50 hectáreas, apertura de caminos forestales, instalación de gaviones antierosión y la adquisición de dos vehículos de primera intervención. El objetivo es restaurar la cubierta forestal destruida y reforzar la resistencia de la zona frente a futuros incendios.
Sensibilizar cada vez más
La 4ª edición de la Jornada Nacional de Sensibilización contra los Incendios Forestales está prevista los días 21 y 22 de mayo de 2026 en centros escolares, seguida los días 23 y 24 de mayo de acciones en bosques urbanos y periurbanos dirigidas al público en general. La edición anterior, en mayo de 2025, alcanzó a 35.000 personas en 300 centros educativos y 100 bosques urbanos.
En 2025, 1.728 hectáreas ardieron frente a una media decenal de 4.870 ha, es decir, un 65% menos, lo que demuestra la eficacia del dispositivo nacional. Según la ANEF, el 94% de los incendios fueron controlados en una fase temprana (menos de 5 hectáreas), gracias a la rapidez de los equipos de vigilancia y a la coordinación interinstitucional que implica a las Fuerzas Armadas Reales, la Gendarmería, la Protección Civil y las Fuerzas Auxiliares.
Pero las autoridades se niegan a caer en la autocomplacencia. Ante una biomasa en fuerte desarrollo, temperaturas previstas elevadas y un calentamiento climático que se acelera, el mensaje de la ANEF es claro: la vigilancia debe ser total. La temporada de incendios de 2026 podría poner a prueba, una vez más, la resiliencia de los bosques marroquíes y la capacidad del Estado para protegerlos.
