En Malí, la temporada de la guayaba se extiende desde el final de la época de lluvias hasta el comienzo de la estación seca, entre agosto y diciembre. En Bamako se encuentra ahora en plena temporada, y Ramatou Sidibé aprovecha la ocasión para transformar esta fruta tropical de forma redondeada y pulpa aromática en un zumo dulce, con un ligero toque ácido, que elabora a partir de frutos adquiridos directamente a los productores.
«Para obtener un buen zumo de guayaba, es preferible elegir frutas de calidad y lavarlas bien. Una vez eliminadas las impurezas, se trituran crudas y se añade agua. La acidez del producto se regula con limón. La última etapa consiste en la pasteurización y el envasado, que permiten conservar el zumo obtenido hasta un año», explica esta transformadora de Bamako.
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Para apreciar mejor el zumo de Ramatou Sidibé, conviene recordar que el guayabo es un árbol de tamaño mediano que se adapta a distintos tipos de suelos bien drenados. Se cultiva principalmente en las regiones tropicales de América y África. En Malí, las zonas de Bamako y Sikasso concentran buena parte de la producción de esta fruta, cuyas propiedades nutricionales reciben elogios de los especialistas.
Kadidiatou Koumaré, investigadora adjunta del Laboratorio de Tecnología Alimentaria del Instituto de Economía Rural (IER) de Sotuba, destaca las propiedades organolépticas de la guayaba y su riqueza nutricional. «Es una de las frutas más ricas en vitamina C, a menudo incluso más que la naranja. También contiene vitaminas B9, A y E. Aporta nutrientes como el potasio, que desempeña un papel importante en la regulación de la presión arterial. Además, contiene fibra, que facilita el tránsito intestinal y ayuda a combatir el estreñimiento», señala.
Por último, la investigadora añade que «la guayaba contiene folato, una vitamina importante para el organismo».
La guayaba es beneficiosa tanto para los niños como para las mujeres embarazadas, concluye.
