El mercado marroquí de las frutas de temporada atraviesa actualmente una fase singular. Aunque la oferta goza de una abundancia inusual, esta situación apenas se traduce, paradójicamente, en una bajada generalizada de los precios para el consumidor final.
Sin embargo, en los mercados de abastos (mercados de venta al por mayor), las cantidades disponibles superan con creces la demanda. Esta sobreproducción, que mecánicamente debería aliviar la cesta de la compra, da paso a una cierta confusión y a un desfase persistente entre los precios en origen y los mostrados en el comercio minorista.
Al ser consultado sobre esta aparente contradicción, Abderrazak Echabi, presidente de la Asociación del Mercado de Abastos de Frutas y Verduras de Casablanca, expresa su asombro: «Es una pregunta que nos parece extraña, ya que no refleja en absoluto la realidad observada en los mercados de abastos».
Según él, el volumen de fruta que llega a los puestos, especialmente sandías, melones e higos, es más que suficiente para mantener tarifas muy competitivas. «Estos productos emblemáticos del verano están disponibles a precios muy bajos, al igual que el albaricoque o la cereza, cuya reciente cosecha ha sido particularmente generosa», precisa.
A este respecto, Abderrazak Echabi destaca que los precios al por mayor se mantienen estables en general y en niveles relativamente bajos. Detalla que el precio del melón varía entre 1 y 3 dirhams, al igual que el de la sandía, mientras que el melón amarillo oscila entre 1,5 y 4 dirhams.
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El mismo portavoz indica que el higo temprano se mantiene en torno a los 5 dirhams, mientras que el albaricoque varía entre 8 its 13 dirhams. La cereza se sitúa entre 15 y 25 dirhams, mientras que la naranja para zumo se mantiene cerca de los 4 dirhams. El plátano, por su parte, se cotiza entre 6 y 7,5 dirhams, y el melocotón oscila entre 4 y 12 dirhams, según la calidad y el tamaño.
Aunque algunos consumidores señalan el precio de variedades específicas, como ciertas manzanas de alta calidad, el profesional subraya que se trata de una lectura parcial de la situación: «Existe una distinción clara. Los productos estivales básicos se ofrecen a precios por unidad irrisorios, de entre 1,50 y 2,50 dirhams, lo que los hace accesibles para todos los bolsillos».
Para los agentes del mercado, el núcleo del problema no se encuentra en los circuitos mayoristas, sino en la cadena de distribución intermedia. «A menudo se señala al especulador como el único responsable de los precios altos, pero eso es una simplificación excesiva. Estos debates solo sirven para pasarse la culpa unos a otros y evitan abordar los problemas de fondo», explica el profesional.
La verdadera falla reside, en su opinión, en una deficiencia operativa: «El problema está vinculado, fundamentalmente, al mal funcionamiento de las secciones económicas y a la ausencia de comisiones de seguimiento y control de calidad y precios».
Sin una activación real de los mecanismos de campo encargados de velar por la correspondencia entre los precios aplicados y la realidad de la oferta, las diferencias persisten a lo largo de toda la cadena de distribución.
Los datos del mercado actual ilustran los precios aplicados en los circuitos de venta al por mayor. Como señala el profesional, la cereza se negocia en una horquilla que va de los 15 a los 40 dirhams, mientras que el melocotón y la nectarina oscilan entre los 5 y los 12 dirhams.
De este modo, la cuestión de la repercusión de los precios al por mayor en el consumidor final sigue estando, según los profesionales del sector, supeditada a la puesta en marcha operativa de las comisiones de control y seguimiento.
