La ciudad de Es-Semara, en el Sahara, se está consolidando progresivamente como un destino turístico atípico, impulsado por la riqueza de su patrimonio espiritual, sus sitios arqueológicos y sus paisajes. Durante mucho tiempo relegada, hoy atrae a turistas, investigadores y amantes de la aventura, gracias a una dinámica local sostenida y a la mejora de las infraestructuras, especialmente las viales y aeroportuarias.