Abdelkhalek Torres: el periodista que defendió el nacionalismo marroquí en tiempos del Protectorado

Abdelkhalek Torres, periodista, escritor y dirigente político marroquí.

El 18/10/2026 a las 11h00

Nacido en Tétouan en 1910, Abdelkhalek Torres fue una de las figuras destacadas del movimiento nacionalista marroquí en el norte del país durante el Protectorado español. Periodista, escritor y dirigente político, utilizó la prensa para defender las aspiraciones nacionales marroquíes y participó en la construcción de un movimiento que reclamaba mayor autonomía y, finalmente, la independencia.

Abdelkhalek Torres nació en Tétouan el 26 de mayo de 1910, en el seno de una familia de origen andalusí vinculada a la vida política y diplomática de Marruecos. Era hijo de Ahmed Torres, pachá de Tétouan, y nieto de Mohammad ben El Arbi Torres, representante del sultán marroquí en la Conferencia de Algeciras de 1906. En una familia cercana a los círculos del poder, Abdelkhalek acabaría construyendo su propio recorrido como periodista, escritor y dirigente nacionalista durante el Protectorado español en el norte de Marruecos.

Su formación comenzó en Tétouan, en la escuela Al Ahlia, y continuó en la Universidad de Al Qarawiyyin, en Fès. Posteriormente se trasladó a El Cairo para estudiar en la universidad egipcia, donde entró en contacto con el pensamiento de intelectuales árabes, antes de viajar a París para proseguir sus estudios en la Sorbona. Durante su estancia en Francia participó en iniciativas asociativas vinculadas a los estudiantes musulmanes del norte de África. En 1932 regresó a Tétouan, decidido a implicarse en la vida intelectual y política de su país.

A principios del siglo XX, Tétouan se había convertido en uno de los principales centros de actividad política y cultural del norte de Marruecos. La instauración del Protectorado español en 1912 transformó la vida de la región y situó las reivindicaciones nacionales en el centro del debate público. En ese contexto, la prensa y la literatura se convirtieron en instrumentos para difundir ideas, movilizar a la sociedad y discutir el futuro del país.

Torres hizo de la escritura una de las principales herramientas de su compromiso. En 1934 fundó el periódico Al Hayat («La Vida»), que comenzó publicándose semanalmente y que, más adelante, pasó a editarse a diario. Posteriormente, lanzó Al Oumma («La Nación»).

También participó en la fundación del Instituto Libre de Tétouan, concebido como un centro de enseñanza moderna. Su actividad periodística y educativa se inscribía en un contexto en el que la prensa y la formación intelectual desempeñaban un papel importante en la difusión de las ideas nacionalistas. En 1934 publicó la obra teatral Intissar al-Haqq («El Triunfo de La Justicia»), considerada una pieza pionera del teatro marroquí moderno.

Su compromiso político adquirió una dimensión más organizada en 1936, cuando fundó el Partido de la Reforma Nacional, conocido como Al-Islah al-Watani. La formación se convirtió en uno de los principales referentes del nacionalismo en la zona norte bajo administración española. Torres defendió las reivindicaciones nacionales marroquíes y también expresó su apoyo a la causa palestina, participando en encuentros políticos árabes. Su trayectoria se desarrolló en un escenario complejo, marcado por las rivalidades entre las potencias coloniales y las distintas estrategias de los movimientos nacionalistas.

En 1944 fue condenado a muerte en rebeldía por un tribunal militar francés en Meknès. Tres años después, tras la visita del sultán Mohammed V a Tánger, las autoridades españolas le impidieron regresar a Tétouan. Torres permaneció exiliado de Tétouan y Tánger entre 1947 y 1952. Durante ese periodo mantuvo sus actividades políticas desde el extranjero y participó en iniciativas destinadas a coordinar la lucha por la independencia de Marruecos. Su exilio se convirtió en uno de los episodios más difíciles de su trayectoria.

La independencia de Marruecos en 1956 abrió una nueva etapa. Torres asumió responsabilidades en la administración del norte y participó en el traspaso de poderes de las autoridades españolas a la administración marroquí. Posteriormente fue embajador en España y Egipto y ocupó el cargo de ministro de Justicia en 1960. En 1963 fue elegido diputado y su partido se integró en el Partido del Istiqlal, en cuya dirección pasó a participar. Falleció en mayo de 1970 en Tánger y fue enterrado en Tétouan, la ciudad en la que había nacido.

Fuera de la política, Torres cultivó intereses que revelan una faceta más íntima. Estaba casado con Khadija Afilal, a quien llamaba cariñosamente «Khadouja», y tuvo tres hijos; Mohammed, Kenza y Fama.

Según un testimonio de su hijo recogido por Al Massae, era un cocinero entusiasta que supervisaba personalmente la preparación de platos marroquíes y extranjeros. También sentía una especial predilección por la música clásica egipcia, en particular por Umm Kulthum y Mohammed Abdel Wahab, y procuraba que la música andalusí tuviera un lugar destacado en el hogar familiar.

Su hija Kenza preside la Fundación Abdelkhalek Torrès, vinculada a la conservación y difusión de su legado. Entre sus últimas voluntades figuraba también la donación de su biblioteca personal, que reunía miles de libros, al Instituto Libre de Tétouan. Este gesto refleja la importancia que concedía a la educación y a la transmisión del conocimiento, dos ámbitos a los que dedicó parte de su actividad pública.

La trayectoria de Abdelkhalek Torres permite comprender cómo el periodismo, la literatura y la educación contribuyeron a articular el nacionalismo marroquí durante el Protectorado. Su vida estuvo marcada por la actividad política, el exilio y el servicio público, pero también por la cultura y los vínculos familiares. Su historia ofrece, además, una perspectiva particular de las relaciones entre Marruecos y España: la de un intelectual y dirigente que desarrolló su actividad en un territorio sometido al dominio colonial y que participó en el debate sobre la soberanía y el futuro del país.

Por Hayam Yacoubi
El 18/10/2026 a las 11h00