Feijóo agita la amenaza marroquí y convierte la vecindad en munición electoral

Alberto Nunez Feijoo. (Oscar DEL POZO / AFP). AFP or licensors

El 16/10/2026 a las 17h00

El líder del PP acusa ahora a Marruecos de haber «superado con creces lo admisible» y promete responder con firmeza si llega al poder. Es el último capítulo de una escalada en la que ha hablado de «ocupación premeditada», ha insinuado un chantaje marroquí al presidente del Gobierno. Todo ello mientras asegura que quiere buena vecindad.

Alberto Núñez Feijóo ha vuelto a colocar a Marruecos en el centro de su discurso de confrontación. Este viernes, durante un acto en Toledo, el presidente del Partido Popular acusó al Reino de haber «superado con creces lo admisible» con sus supuestos «desafíos continuos» a la soberanía española. Si llega al poder, prometió una respuesta «serena y firme». La declaración, difundida por EFE, se produjo después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confirmara la entrada de buques marroquíes en aguas cercanas a Sebta a finales de julio y describiera el episodio como un hecho puntual.

Pero las palabras de este viernes no son una salida de tono aislada. Desde la llegada masiva de migrantes a Sebta a finales de julio, Feijóo ha ido encadenando acusaciones de enorme gravedad. El 1 de agosto calificó lo ocurrido en Sebta de «ocupación premeditada». En septiembre acusó a Sánchez de estar «chantajeado» por Marruecos y, pocos días más tarde, le lanzó desde el Congreso: «Si Marruecos canta, usted se va». El 13 de octubre añadió que «todo parece indicar» que existen intereses económicos de antiguos dirigentes socialistas con Marruecos. Son acusaciones e insinuaciones de Feijóo. La contundencia con que las formula no las convierte en hechos acreditados.

Ahora, con su advertencia de que Marruecos ha cruzado «los límites de lo aceptable», Feijóo vuelve a presentar como una secuencia probada lo que sigue necesitando explicaciones.

La contradicción también está en sus propias palabras. Feijóo reclama «colaboración total» y «buena relación de vecindad», pero acusa a Marruecos de deslealtad, habla de desafíos incesantes y pide desplegar la Armada en Sebta y convocar a la embajadora marroquí. Asegura que no quiere la confrontación, mientras multiplica un lenguaje que la alimenta. «España no tiene amo», proclamó este viernes. La frase parece dirigida al público español, pero en este contexto sirve también para presentar la relación con Marruecos como una disputa de sometimiento y orgullo nacional.

Una ofensiva que va más allá de Feijóo

La escalada no se limita al discurso del líder popular. Isabel Díaz Ayuso ha prometido romper relaciones con Marruecos y militarizar la frontera si llega al Gobierno. En Madrid, el Ayuntamiento dirigido por José Luis Martínez-Almeida denegó la autorización a una feria solidaria de artesanía marroquí que se celebraba desde 2016. El consistorio justificó la decisión con nuevos criterios sobre el uso del espacio público, aunque la tramitación del expediente y el contraste con otras ferias dejaron preguntas pendientes. El caso no demuestra por sí solo que hubiera una motivación política, pero sí muestra cómo el deterioro del debate puede acabar afectando a espacios de intercambio cultural y convivencia.

Ahí está el problema de fondo. Feijóo habla de respeto entre vecinos, pero utiliza a Marruecos como telón de fondo para sus ataques al Gobierno español y como amenaza recurrente en su discurso. Primero fue la «ocupación», después la insinuación de un supuesto chantaje, luego «si Marruecos canta» y ahora la promesa de una respuesta de fuerza. La reiteración no convierte esas acusaciones en pruebas; sí revela una estrategia política que necesita mantener vivo el clima de alarma.

El líder del PP dice que quiere dirigir una nación que no busque la confrontación. Sus declaraciones, sin embargo, dibujan otra cosa: una relación bilateral reducida a ultimátums, sospechas y gestos de fuerza. La buena vecindad no se defiende agitando amenazas ni atribuyendo intenciones sin acreditarlas. Acusar a un país vecino exige algo más que frases efectistas ante un auditorio.

Por Faiza Rhoul
El 16/10/2026 a las 17h00