El Palacio de las Artes y la Cultura de Tánger acoge una exposición que rompe con los códigos tradicionales del montaje expositivo. Inaugurada el domingo por la noche, «La Transatlántica de una vida», de la pintora Hind Lahrichi, combina pintura, proyecciones digitales y composición sonora para ofrecer a los visitantes una experiencia inmersiva inspirada en una travesía por el océano Atlántico.
Presentada como una primicia en Tánger y, más ampliamente, en Marruecos, la exposición se aleja del formato convencional. La pintura dialoga con las tecnologías digitales, mientras las obras se acompañan de una creación musical y sonora y de proyecciones inmersivas que amplían el universo pictórico. A ras de suelo, un mar que alterna la calma con el oleaje acompaña el recorrido del visitante. Sobre sus cabezas, un cielo tormentoso da paso progresivamente a claros. El conjunto configura una instalación sensorial en la que los paisajes pintados parecen cobrar vida.
«He querido presentar mis obras de forma inmersiva para darles vida y compartir con el público lo que sentí durante mi travesía transatlántica. Ya no son simplemente cuadros colgados en una pared, sino obras que se recorren, se viven y se sienten», explica Hind Lahrichi.
La artista destaca además el carácter innovador de esta propuesta museográfica, posible gracias al galerista Choukri Bentaouit, que aceptó acompañarla en este proyecto. «Las inauguraciones inmersivas siguen siendo extremadamente poco frecuentes, incluso en el extranjero», asegura.
La experiencia se prolonga hasta el más mínimo detalle. Bajo cada cuadro figuran unas coordenadas GPS que permiten a los visitantes localizar con precisión los paisajes que inspiraron las obras. Una invitación a prolongar el viaje mucho más allá de la galería.
La exposición nace directamente del extraordinario recorrido de su creadora. Antes de dedicarse por completo a la pintura, Hind Lahrichi desarrolló una carrera como empresaria. Más tarde encontró en el mar un nuevo horizonte. Apasionada de la navegación, emprendió numerosas expediciones en velero, especialmente por el mar Báltico y el mar del Norte en pleno invierno, hasta cumplir en 2020 el sueño que siempre la había acompañado, cruzar el océano Atlántico.
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Durante treinta y cinco días de navegación, la tripulación unió las costas marroquíes con las Islas Canarias, Cabo Verde y Sainte-Lucie. Fue una travesía exigente, marcada por una vela desgarrada, una avería del motor y un oleaje que llegó a alcanzar casi seis metros de altura. «En varias ocasiones pensé que nunca volvería a ver a mis tres hijas», confiesa la artista, que hoy compara aquella experiencia con un parto. El dolor desaparece con el tiempo, pero permanece la intensidad de lo vivido.
Esa odisea impregna toda su obra. Los grandes formatos expuestos en Tánger, dominados por profundos tonos azules y luces crepusculares, narran tanto los paisajes recorridos como el viaje interior de una mujer que ha construido su libertad a través de varias vidas, primero en la empresa, después en el océano y, finalmente, frente al lienzo.
Con «La Transatlántica de una vida», Hind Lahrichi no presenta únicamente una exposición de pintura. Propone un viaje sensorial en el que el mar se convierte al mismo tiempo en memoria, materia y emoción, invitando al visitante a embarcarse, durante el recorrido, en la intimidad de una travesía que transformó profundamente su manera de mirar el mundo.
