Cuatro décadas de vaivenes: cómo Perú prepara su giro histórico sobre el Sáhara

La presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori.

El 15/07/2026 a las 16h00

Tras más de cuatro décadas de posiciones contradictorias, Perú rompe con la ambigüedad y se dispone a respaldar la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara y el plan de autonomía. El anuncio de la presidenta electa Keiko Fujimori representa un importante triunfo para el Reino y culmina años de trabajo político y parlamentario en América Latina.

La posición anunciada por la presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, marca un punto de inflexión en la política exterior del país andino respecto al Sáhara marroquí. Al expresar su respaldo a la integridad territorial del Reino, reconocer su soberanía sobre sus provincias del sur y apoyar expresamente el plan de autonomía, el futuro Ejecutivo peruano rompe con décadas de ambigüedades y se alinea claramente con la dinámica internacional impulsada por Marruecos.

La decisión fue comunicada durante una reunión celebrada en Lima entre Fujimori y el embajador de Marruecos en Perú, Amine Chaoudri, quien entregó a la presidenta electa un mensaje de felicitación del rey Mohammed VI. Según el despacho de la futura jefa del Estado, su Gobierno respaldará también la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que considera la iniciativa marroquí de autonomía como una base para avanzar hacia una solución definitiva del diferendo regional.

Cuatro décadas de vaivenes diplomáticos

La posición de Perú sobre el Sáhara ha experimentado numerosos cambios desde 1984, cuando el Gobierno de Fernando Belaúnde Terry reconoció a la autoproclamada «RASD». En 1987, durante el primer mandato de Alan García, Lima estableció relaciones diplomáticas con la entidad separatista, pero Alberto Fujimori decidió suspenderlas en 1996. La medida se mantuvo durante 25 años.

El acercamiento al Polisario se reanudó en septiembre de 2021 con Pedro Castillo, cuyo Gobierno restableció las relaciones diplomáticas. En agosto de 2022, sin embargo, el canciller Miguel Ángel Rodríguez Mackay anunció la retirada del reconocimiento y la ruptura de los vínculos con la entidad separatista, al tiempo que expresó su respeto por la integridad territorial de Marruecos. El giro apenas duró un mes, Castillo desautorizó a su ministro y volvió a restablecer las relaciones.

La llegada de Dina Boluarte a la Presidencia, tras la destitución de Castillo en diciembre de 2022, no supuso un cambio inmediato. Su Gobierno mantuvo inicialmente la posición heredada, aunque en septiembre de 2023 decidió suspender nuevamente los vínculos diplomáticos. Aun así, no retiró expresamente el reconocimiento concedido en 1984 ni respaldó de manera clara el plan marroquí de autonomía, por lo que Lima conservó una posición ambigua sobre el fondo del diferendo.

Es precisamente esa ambigüedad la que el anuncio de Keiko Fujimori se dispone a cerrar. Treinta años después de la suspensión decidida por su padre, la presidenta electa va más allá al respaldar conjuntamente la integridad territorial del Reino, la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara y la iniciativa de autonomía. De materializarse cuando asuma el poder, este cambio culminará cuatro décadas de vaivenes y supondrá un importante triunfo para la diplomacia marroquí en América Latina.

América Latina, una prioridad de la diplomacia marroquí

El cambio anunciado por Keiko Fujimori no puede entenderse al margen del trabajo desarrollado durante años por Marruecos en América Latina. Bajo el impulso del rey Mohammed VI, el Reino ha desplegado una estrategia que combina la diplomacia política y parlamentaria con la cooperación económica, cultural y académica, con el objetivo de reforzar sus vínculos con una región donde Argelia y el Frente Polisario conservaron durante décadas importantes apoyos ideológicos.

Esta estrategia no se ha limitado a solicitar pronunciamientos sobre el Sáhara marroquí. Rabat ha tratado de construir asociaciones duraderas con los países latinoamericanos, presentándose como un socio estable y como una puerta de entrada hacia África, Europa y el mundo árabe. Las relaciones comerciales, la cooperación agrícola, la seguridad alimentaria, los fertilizantes, las energías renovables, la formación y los intercambios universitarios han acompañado así el diálogo político.

El resultado ha sido un progresivo retroceso de la entidad separatista en América Latina y el Caribe. Países que en distintos momentos habían reconocido a la autoproclamada «RASD» retiraron o suspendieron ese reconocimiento o sus relaciones diplomáticas. Colombia, Guatemala, Paraguay, República Dominicana, Haití, Jamaica, El Salvador, Guyana, Ecuador y Panamá figuran entre los Estados que, en diferentes etapas, se distanciaron de la entidad creada por el Polisario.

El Salvador retiró definitivamente su reconocimiento en 2019 y reforzó posteriormente sus relaciones con Rabat. Guyana hizo lo propio en 2020, mientras que Ecuador y Panamá suspendieron sus relaciones con la entidad separatista en 2024. A estos cambios se sumaron posicionamientos cada vez más favorables al plan de autonomía y a una solución política realista bajo los auspicios de Naciones Unidas.

La diplomacia marroquí ha buscado, al mismo tiempo, mantener canales abiertos incluso con aquellos gobiernos latinoamericanos tradicionalmente próximos al Polisario. La presencia de embajadas, las visitas de responsables políticos y parlamentarios, los acuerdos de cooperación y el diálogo con partidos de distintas orientaciones han permitido que la cuestión del Sáhara deje de abordarse exclusivamente a través de afinidades ideológicas heredadas de la Guerra Fría.

El papel decisivo del Parlamento Andino

Uno de los principales instrumentos de este acercamiento ha sido el Parlamento Andino, organismo integrado por representantes de Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia y Chile. Marruecos fue admitido el 2 de julio de 2018 como Estado observador permanente, convirtiéndose en el único país árabe y africano con ese estatus.

Ese mismo mes, los parlamentos marroquí y andino firmaron un memorando de entendimiento para establecer canales permanentes de cooperación, intercambio de experiencias, visitas oficiales y coordinación parlamentaria. En virtud de este acuerdo, Marruecos adquirió además la condición de «socio avanzado» de la institución.

Desde entonces, el Parlamento marroquí ha desarrollado una presencia constante dentro del organismo andino. La cooperación ha permitido multiplicar los contactos con parlamentarios de los cinco países, explicar directamente la posición del Reino sobre el Sáhara y mostrar el modelo de desarrollo aplicado en las provincias del sur.

Uno de los momentos más significativos se produjo el 4 de julio de 2022, cuando el Parlamento Andino celebró una sesión en Laâyoune. Durante su visita, los parlamentarios pudieron conocer sobre el terreno los proyectos de desarrollo económico y social, las infraestructuras educativas y sanitarias y la estabilidad de la región.

La celebración de aquella sesión en Laâyoune tuvo una importante dimensión política. Permitió a los representantes andinos contrastar la realidad de las provincias del sur con el discurso difundido durante décadas por Argelia y el Polisario en América Latina.

El acercamiento se tradujo pocos meses después en un pronunciamiento institucional. El 27 de octubre de 2022, durante una reunión celebrada en Bucaramanga, Colombia, una mayoría del Parlamento Andino aprobó una resolución en defensa de la soberanía, la unidad nacional y la integridad territorial de los Estados. El texto respaldó además el plan marroquí de autonomía como una solución «realista, seria y creíble» al diferendo regional, dentro del marco de las resoluciones de Naciones Unidas.

En marzo de 2023, quince de los 25 miembros de la Asamblea General del Parlamento Andino reafirmaron su apoyo a la integridad territorial de Marruecos y a la iniciativa de autonomía. Los firmantes rechazaron también los intentos de introducir a la supuesta representación parlamentaria de la entidad separatista en el organismo regional.

La declaración fue especialmente relevante porque demostró que el respaldo a Marruecos era mayoritario dentro de la institución y trascendía las diferencias políticas y nacionales de sus integrantes. Entre los firmantes figuraban parlamentarios de varios de los países miembros, así como representantes de los órganos directivos y de la comisión encargada de los asuntos exteriores.

Visitas, cooperación y conocimiento directo del Sáhara

La diplomacia parlamentaria continuó intensificándose durante los años siguientes. En abril de 2025, el Parlamento Andino trasladó parte de sus sesiones ordinarias a Marruecos. Sus miembros celebraron reuniones en Rabat y Marrakech y mantuvieron encuentros con los presidentes de las dos cámaras del Parlamento, Rachid Talbi Alami y Mohamed Ould Errachid, con el ministro de Exteriores, Nasser Bourita, y con el presidente del Consejo Real Consultivo para los Asuntos del Sáhara, Khalihenna Ould Errachid.

Durante esas reuniones, el entonces presidente del Parlamento Andino, Gustavo Pacheco, reafirmó la condición de Marruecos como «socio avanzado» y destacó su papel como puente estratégico entre África, Europa y América Latina.

La cooperación tuvo continuidad en agosto de 2025, cuando una delegación de la Cámara de Consejeros viajó a Lima y se reunió con la nueva presidenta del Parlamento Andino, Sara Condori. El encuentro permitió renovar el compromiso de ambas instituciones con una relación basada en el respeto de la soberanía y la integridad territorial de los Estados.

La delegación marroquí mantuvo asimismo contactos con figuras políticas y económicas peruanas y con representantes andinos de Perú, Colombia, Chile, Ecuador y Bolivia. Esta presencia continuada permitió consolidar una red de interlocutores que comprende tanto a los gobiernos como a los parlamentos, partidos políticos, universidades y actores económicos.

Marruecos ha acompañado esta labor con una invitación constante a visitar el Reino y sus provincias del sur. El conocimiento directo de Laâyoune y Dakhla, de sus instituciones electas y de los grandes proyectos de infraestructuras ha permitido contrarrestar las narrativas de los separatistas y mostrar la dinámica de desarrollo impulsada por el Reino.

Un nuevo capítulo entre Rabat y Lima

El giro sobre el Sáhara puede abrir una nueva etapa en las relaciones entre Marruecos y Perú. En su mensaje de felicitación a Keiko Fujimori, el rey Mohammed VI destacó los vínculos de amistad, estima mutua y valores compartidos que unen a ambos países, además de expresar su voluntad de elevar la relación bilateral al nivel de una asociación multidimensional.

El acercamiento ofrece perspectivas de cooperación en sectores como el comercio, la inversión, la agricultura, los fertilizantes, las energías renovables, el turismo y los intercambios culturales. Marruecos representa, además, una puerta de entrada estratégica hacia África, mientras que Perú ocupa una posición destacada en la costa pacífica de América Latina y en la Comunidad Andina.

Tras más de cuatro décadas de avances, retrocesos y contradicciones, la posición anunciada por el futuro Gobierno peruano supone uno de los cambios más claros registrados hasta ahora. Para la diplomacia marroquí, constituye un nuevo triunfo en la defensa de la integridad territorial del Reino y una confirmación de que la iniciativa de autonomía continúa consolidándose como la única vía seria y creíble para resolver definitivamente el diferendo regional en torno al Sáhara marroquí.

Por Faiza Rhoul
El 15/07/2026 a las 16h00