Nació en pleno Zoco Chico de Tánger, dibujó desde niño a los personajes que circulaban por el hotel de su familia y, después de formarse en Madrid y conocer el París de las vanguardias y la Roma de entreguerras, regresó a la ciudad que nunca había dejado de considerar suya. Antonio Fuentes vivió prácticamente todo el siglo XX tangerino y lo convirtió en materia de su obra, hasta ganarse el sobrenombre de «Toulouse-Lautrec de Tánger». Murió en la ciudad en 1995, cerrando una vida artística que comenzó y terminó en Marruecos.