Marruecos marca un hito en su proyección cultural internacional con su primer pabellón nacional en la Bienal de Venecia, donde presenta «Asǝṭṭa», una instalación inmersiva concebida por la artista multidisciplinar Amina Agueznay. El proyecto, desplegado en el Arsenale, propone una reinterpretación de la artesanía marroquí como forma de conocimiento y creación contemporánea.
Comisariada por Meriem Berrada, la obra se articula en torno al concepto de âatba —el umbral— entendido como espacio de transición entre lo privado y lo público, lo material y lo simbólico. Esta noción se traduce en un recorrido inmersivo donde los visitantes atraviesan diferentes pasajes que evocan tanto la arquitectura como las prácticas culturales del Reino.
Lejos de limitarse a una visión patrimonial, «Asǝṭṭa» plantea la artesanía como un proceso vivo de innovación. El proyecto reúne a 166 artesanos marroquíes, en su mayoría mujeres, junto a colaboradores internacionales, en una obra colectiva que reivindica la «inteligencia de las manos» como forma de creación y transmisión cultural.
La instalación se inscribe en la temática de esta edición, In Minor Keys, y propone una lectura que da protagonismo a prácticas discretas pero fundamentales en la construcción de la vida colectiva. A través de técnicas como el tejido, el trenzado o el bordado, la obra construye un lenguaje visual y sensorial que trasciende fronteras culturales y conecta historias individuales y colectivas.
Este debut en Venecia refuerza la posición de Marruecos como actor cultural emergente en la escena internacional, al tiempo que pone en valor su patrimonio inmaterial desde una perspectiva contemporánea. La propuesta no solo visibiliza el talento artístico nacional, sino que también consolida un modelo de creación basado en la colaboración, la transmisión y la diversidad de voces.
