Marruecos reescribe la historia de los dinosaurios: un fósil hallado en Khouribga conecta África con América del Sur

Una representación del Phosphatotitan khouribgaensis. DR

El 30/04/2026 a las 11h30

El descubrimiento de una nueva especie de titanosaurio en Marruecos, publicado en una revista científica internacional, cuestiona las ideas establecidas sobre la evolución de los dinosaurios en el final del Cretácico y revela una inesperada conexión biogeográfica entre África y América del Sur.

En las profundidades de las capas fosfáticas de Khouribga, en el corazón de Marruecos, ha emergido una pieza clave para comprender uno de los periodos más enigmáticos de la historia de la vida en la Tierra. El hallazgo de Phosphatotitan khouribgaensis, una nueva especie de dinosaurio saurópodo, no solo amplía el registro fósil africano, sino que obliga a replantear la manera en que los científicos interpretan la distribución y evolución de los dinosaurios en los últimos millones de años antes de su desaparición.

Según el estudio publicado en la revista científica Diversity, este nuevo titanosaurio, descubierto en los yacimientos del Maastrichtiense de la cuenca de Oulad Abdoun, constituye la primera evidencia clara de un saurópodo bien identificado en estos niveles geológicos de Marruecos, hasta ahora dominados por hallazgos fragmentarios.

Lo que convierte este descubrimiento en particularmente relevante no es únicamente la identificación de una nueva especie, sino su sorprendente parentesco evolutivo. Lejos de alinearse con otros saurópodos conocidos en África o Europa, Phosphatotitan presenta características anatómicas que lo acercan a los grandes titanosaurios de América del Sur, en particular a los pertenecientes al grupo de los lognkosaurios.

Esta afinidad plantea una cuestión de fondo: ¿cómo es posible que un dinosaurio hallado en el norte de África comparta rasgos con especies sudamericanas? La respuesta remite a la historia geológica del planeta. Durante buena parte del Cretácico, África y América del Sur formaban parte de Gondwana, un supercontinente cuya fragmentación progresiva dio lugar a los continentes actuales. Los investigadores sugieren que estas similitudes podrían ser el vestigio de una distribución común anterior a la apertura del Atlántico, o bien el resultado de intercambios faunísticos más tardíos, cuando las distancias oceánicas aún eran relativamente reducidas.

África, el gran vacío… que empieza a llenarse

Durante décadas, el conocimiento sobre los dinosaurios del final del Cretácico ha estado dominado por los hallazgos en América del Norte. Esta desproporción ha condicionado las interpretaciones globales sobre la evolución y diversidad de estos animales. Sin embargo, el caso africano demuestra que la aparente escasez de fósiles no responde tanto a una baja biodiversidad como a una falta de exploración y de condiciones geológicas favorables.

El estudio subraya que Marruecos alberga hoy una de las faunas de dinosaurios más diversas conocidas para el final del Cretácico en África. No obstante, esta riqueza ha comenzado a revelarse solo en tiempos recientes, gracias a nuevas campañas de investigación y a la reevaluación de materiales previamente descubiertos.

El contexto en el que vivió Phosphatotitan era radicalmente distinto al actual. La fragmentación de Gondwana, combinada con niveles marinos elevados, dio lugar a territorios parcialmente aislados donde las especies evolucionaban de manera independiente. Este fenómeno, conocido como endemismo, habría generado faunas muy diferenciadas entre regiones, incluso dentro del propio continente africano.

En este escenario, Marruecos podría haber funcionado como un espacio relativamente aislado, lo que explicaría tanto la singularidad del nuevo dinosaurio como su tamaño. A diferencia de los gigantes sudamericanos, este titanosaurio presentaba dimensiones mucho más modestas, con un peso estimado de apenas unas pocas toneladas, muy lejos de las decenas de toneladas de sus parientes más conocidos.

El enigma del tamaño

El reducido tamaño de Phosphatotitan abre otra línea de reflexión. Los autores del estudio apuntan a varias hipótesis que podrían explicar este fenómeno. Por un lado, la posible insularidad de la región habría favorecido la aparición de formas más pequeñas, en un proceso similar al observado en otros animales en ecosistemas limitados. Por otro, cambios ambientales globales, como la evolución de nuevas plantas o variaciones climáticas, podrían haber impulsado una tendencia hacia herbívoros menos masivos en los últimos compases del Cretácico.

Lejos de ser una anomalía, este patrón parece repetirse en otras regiones del mundo, lo que sugiere que la reducción de tamaño podría haber sido una característica generalizada en los dinosaurios herbívoros de este periodo.

El descubrimiento de Phosphatotitan khouribgaensis reabre un debate de fondo en la paleontología, hasta qué punto la imagen actual de los dinosaurios está sesgada por la desigual distribución de los fósiles. África, durante mucho tiempo relegada a un segundo plano, emerge ahora como una pieza esencial para comprender la diversidad global de estos animales en el final de su historia.

En ese sentido, Marruecos no solo aporta un nuevo nombre a la lista de dinosaurios conocidos. Aporta, sobre todo, una nueva perspectiva. Una que obliga a mirar más allá de los yacimientos clásicos y a reconsiderar la historia de la vida en la Tierra desde un enfoque verdaderamente global. Porque, como demuestra este hallazgo, los grandes relatos científicos aún están lejos de estar completamente escritos.

Por Faiza Rhoul
El 30/04/2026 a las 11h30