La incautación fue realizada por la Aduana francesa en Menton, en los Alpes Marítimos, a bordo de un camión de transporte urgente de mercancías que cubría la ruta entre España e Italia. Los fósiles, ocultos entre la carga, proceden de Marruecos y se remontan al Cretácico Superior, un periodo comprendido entre hace 72 y 66 millones de años.
Gracias a una estrecha coordinación entre la Aduana francesa, el Ministerio francés de Cultura y la Embajada de Francia en Marruecos, estas piezas paleontológicas pudieron ser devueltas a las autoridades marroquíes, de conformidad con los convenios internacionales relativos a la protección del patrimonio.
La France restitue au Maroc neuf dents de dinosaures du Crétacé.
El lote recuperado incluye un diente de Zarafasaura oceanis, un plesiosaurio, reptil marino de cuello largo que habitaba los océanos prehistóricos. Otros tres dientes pertenecen a mosasaurios, temibles depredadores marinos ampliamente conocidos entre el gran público.
Los cinco dientes restantes proceden probablemente de Dyrosaurus phosphaticus, un reptil emparentado con los cocodrilos actuales que también estuvo presente en las formaciones fosfatadas marroquíes.
Esta devolución refleja los desafíos relacionados con la preservación del patrimonio fósil marroquí, especialmente codiciado en los mercados internacionales. Marruecos, que posee yacimientos paleontológicos únicos, se enfrenta regularmente a intentos de exportación ilegal de fósiles, a menudo destinados a colecciones privadas.






