Crecimiento, inflación, déficit, deuda… las previsiones del HCP para la economía marroquí en 2026 y 2027

Imagen representativa de varios sectores económicos. (Foto ilustrativa)

El 20/07/2026 a las 15h00

Impulsada por una campaña agrícola excepcional, la economía marroquí debería crecer un 4,8% en 2026 antes de desacelerarse hasta el 3% en 2027, según el Presupuesto Económico Exploratorio 2027 del HCP. La institución también prevé una recuperación desigual entre los distintos sectores de actividad, una inversión que seguirá siendo sólida y la persistencia de riesgos relacionados con las tensiones geopolíticas y el encarecimiento de las materias primas.

La economía nacional debería mantener su dinamismo y registrar un elevado ritmo de crecimiento del 4,8% en 2026, impulsada especialmente por el excepcional repunte de la actividad agrícola. En 2027, bajo la hipótesis de una producción cerealista media, la actividad económica debería desacelerarse hasta el 3%.

Así lo señala el Alto Comisionado para la Planificación (HCP) en su Presupuesto Económico Exploratorio 2027, publicado recientemente. «Esta publicación permitirá a los responsables de la toma de decisiones comprender la evolución económica prevista para 2026 y 2027. Servirá así de referencia para fijar los objetivos macroeconómicos y las posibles medidas que deberán aplicarse de cara a la preparación de la Ley de Finanzas de 2027», recuerda la institución, mientras se espera que el Gobierno publique próximamente la nota de orientación del proyecto presupuestario de 2027.

Según explica, la campaña agrícola 2025-2026 registró precipitaciones abundantes y bien repartidas, que permitieron compensar el déficit pluviométrico acumulado al comienzo de la campaña, recuperar un nivel importante de reservas hídricas y mejorar la cubierta vegetal.

La superficie sembrada de cereales alcanzó aproximadamente 3,9 millones de hectáreas, con una producción prevista de cerca de 90 millones de quintales, un 50,6% más que la media de los últimos diez años. La producción no cerealista también debería mostrar un buen dinamismo, impulsada por el rendimiento del sector frutícola, como reflejo de las favorables condiciones climáticas que marcaron la campaña.

La recuperación de la ganadería, favorecida por los efectos del programa de reconstitución de la cabaña ganadera, también debería reforzar el dinamismo del sector agrícola. En estas condiciones, el valor añadido agrícola debería aumentar un 19,1% en 2026 antes de retroceder un 6,8% en 2027, debido a un efecto de base y bajo la hipótesis de una campaña cerealista media, explica el HCP.

En cuanto a la pesca, pese al descenso de la producción pesquera, la actividad debería experimentar una ligera mejora tras su fuerte contracción en 2025. De este modo, el sector primario crecería un 18,1% en 2026 y aportaría 1,9 puntos al crecimiento del PIB. En 2027, registraría una caída del 6,3% y restaría 0,8 puntos al crecimiento económico.

Industria, construcción y servicios, trayectorias contrapuestas

Las actividades no agrícolas deberían desacelerarse hasta el 3% en 2026, después de crecer un 3,9% en 2025. En 2027 registrarían una recuperación del 4%, impulsadas principalmente por la mejora de las actividades industriales y la fortaleza del sector terciario. Esta tendencia estaría respaldada por el fortalecimiento de la demanda interna y el efecto dinamizador de los grandes proyectos de inversión emprendidos.

En detalle, el Presupuesto Económico Exploratorio 2027 señala que la industria agroalimentaria, beneficiada por los efectos positivos de la campaña agrícola 2025-2026 y la consolidación de la demanda, debería crecer una media del 2,4% en 2026 y 2027.

Lo mismo ocurriría con la industria del material de transporte, que debería experimentar un «renovado dinamismo», con un crecimiento cercano al 5,9% en 2026 y al 5,7% en 2027, tras el 0,4% registrado en 2025. Esta evolución se vería «favorecida por la flexibilización de las exigencias regulatorias europeas y el aumento de la demanda en el segmento del automóvil».

Además, el sector «debería seguir beneficiándose de los buenos resultados de la industria aeronáutica y de los efectos del proceso de desarrollo de las tecnologías vinculadas a las baterías eléctricas».

En cambio, la industria textil seguiría enfrentándose a sus desafíos estructurales y registraría una caída del 1,1% en 2026, tras contraerse un 0,6% en 2025. En 2027, la actividad crecería cerca de un 1,3%, «impulsada por la modernización progresiva de la cadena de valor, la evolución hacia productos de mayor calidad y la apertura de nuevos mercados de exportación».

La industria química también se vería afectada por el efecto combinado de las perturbaciones en las cadenas mundiales de suministro y la creciente volatilidad de los precios de los insumos. Según explica el HCP, las tensiones geopolíticas en Oriente Medio deberían alterar los flujos de suministro de azufre, urea y amoniaco procedentes del Golfo, encareciendo los costes de producción.

No obstante, matiza el HCP, la reorientación del aparato productivo del grupo OCP hacia el superfosfato triple (TSP) debería contribuir a mitigar parcialmente el impacto de estas dificultades. Además, la suspensión temporal por parte de Estados Unidos de los derechos compensatorios aplicados a los fertilizantes marroquíes, a partir de julio de 2026, debería contribuir a reactivar la producción.

La actividad química debería recuperarse en 2027, beneficiándose de una sólida demanda mundial de fertilizantes y derivados de los fosfatos, en un contexto de relajación progresiva de las presiones sobre las cadenas de suministro.

El sector extractivo debería registrar un descenso de su valor añadido en 2026, tras crecer un 7,5% en 2025, debido a la caída de la demanda de roca fosfórica como consecuencia del conflicto en Oriente Medio. El sector debería recuperarse en 2027 gracias al repunte de la demanda de las industrias locales de transformación y a la plena explotación de los nuevos complejos industriales.

Por su parte, el sector de la construcción debería sufrir una clara desaceleración, con un crecimiento del 3,1% en 2026, frente al 6,7% registrado en 2025. Esta ralentización se atribuye al impacto del aumento de los costes energéticos y logísticos sobre los precios de los materiales de construcción y a la caída de la demanda.

Sin embargo, «la actividad debería beneficiarse de la continuidad del programa de ayudas directas a la vivienda y de los grandes proyectos de infraestructuras». El sector crecería un 3,5% en 2027, impulsado por la continuación de las infraestructuras vinculadas al Mundial 2030 y de los proyectos relacionados con las redes de transporte.

Las actividades secundarias deberían crecer un 1,1% en 2026 y un 3,7% en 2027. Su aportación al crecimiento económico nacional se limitaría a 0,3 puntos en 2026 y a 0,9 puntos en 2027.

Respecto al sector terciario, el Presupuesto Económico Exploratorio señala que debería confirmar su resiliencia, con un crecimiento del 3,9% en 2026 y del 4,2% en 2027. Su contribución al crecimiento del PIB alcanzaría dos puntos en 2026 y 2,2 puntos en 2027.

De este modo, «beneficiada por la dinámica de la economía nacional y la fortaleza de la demanda interna, en relación con los efectos positivos de la campaña agrícola 2025-2026, la actividad comercial y de reparación debería crecer un 4,4% en 2026 y desacelerarse ligeramente hasta el 4,2% en 2027», estima el HCP.

Las actividades de alojamiento y restaur actividadesación mantendrían su evolución positiva en 2026 y 2027, aunque a un ritmo más lento, impulsadas por el aumento de las llegadas de turistas y los ingresos por viajes, así como por los esfuerzos desplegados para promocionar el destino Marruecos.

«Esta tendencia debería consolidarse con los preparativos del Mundial 2030, que contribuirán a ampliar la capacidad de alojamiento, mejorar los servicios y reforzar el posicionamiento internacional de Marruecos».

En cuanto al transporte y el almacenamiento, crecerían un 3,8% en 2026, respaldados por el aumento continuado de los flujos de viajeros y mercancías, la ampliación de las capacidades aeroportuarias y portuarias y la mejora de los servicios logísticos. En 2027, esta tendencia seguiría siendo favorable, con un crecimiento del 4,4%, impulsado especialmente por el aumento del tráfico ferroviario asociado a las nuevas líneas y la intensificación de los flujos aéreos.

Los servicios no comerciales mantendrían una dinámica positiva, con un crecimiento del 3,1% en 2026 gracias al aumento de la masa salarial y a la creación de puestos presupuestarios, antes de avanzar un 3% en 2027.

En estas condiciones, y teniendo en cuenta el aumento previsto de los impuestos y tasas sobre los productos netos de subvenciones, el producto interior bruto crecería un 4,8% en 2026 y un 3% en 2027.

En términos nominales, el crecimiento del PIB pasaría del 6,8% en 2026 al 4,5% en 2027, lo que supondría un aumento del índice implícito del PIB del 1,9% en 2026 y del 1,5% en 2027.

Dinamismo de la demanda interna

Según las proyecciones del HCP, «la demanda interna debería conservar su papel como motor del crecimiento económico en 2026 y 2027». Su aportación seguiría siendo positiva pese a la persistencia de los riesgos externos.

Este dinamismo estaría impulsado por la recuperación del consumo final y por un esfuerzo inversor que, aunque en desaceleración, mantendría una sólida trayectoria de crecimiento.

El volumen del consumo final de los hogares crecería un 4,4% en 2026 antes de desacelerarse hasta el 2,4% en 2027, con una aportación al crecimiento cercana a 2,5 puntos en 2026 y a 1,3 puntos en 2027.

Esta evolución sería fruto de la consolidación de los avances salariales, el aumento de los ingresos agrícolas y la fortaleza de las remesas de los marroquíes residentes en el extranjero (MRE).

«Estos factores deberían continuar sosteniendo el poder adquisitivo de los hogares pese a una inflación al alza, parcialmente mitigada por los efectos de una campaña agrícola favorable», que limitarían la evolución de los precios de los alimentos.

Además, el sistema de ayudas sociales directas debería continuar desempeñando un papel amortiguador y preservar la demanda de los hogares más vulnerables, estima el HCP.

El consumo final de las administraciones públicas también crecería un 4,2% en 2026 y un 3,9% en 2027, con una aportación al crecimiento cercana a 0,8 puntos en 2026 y a 0,7 puntos en 2027.

El consumo final nacional avanzaría así un 4,4% en 2026 y un 2,8% en 2027, contribuyendo al crecimiento con cerca de 3,3 puntos en 2026 y 2,1 puntos en 2027.

La inversión bruta estaría impulsada en 2026 y 2027 por la aceleración de las infraestructuras vinculadas a los preparativos de las grandes citas internacionales y el mantenimiento del esfuerzo inversor de los establecimientos y empresas públicas.

La inversión bruta crecería así un 9,5% en 2026 y un 4,8% en 2027, con aportaciones al crecimiento de 3,2 y 1,7 puntos, respectivamente.

En este contexto, la demanda interna en su conjunto crecería un 5,9% en 2026 y aportaría 6,5 puntos al crecimiento del PIB. En 2027 avanzaría un 3,4%, con una contribución de 3,8 puntos.

En estas condiciones, la tasa de ahorro interno mantendría su trayectoria ascendente hasta alcanzar el 25,1% del PIB en 2026 y el 25,6% en 2027.

Esta dinámica sería resultado del crecimiento nominal del PIB, previsto en un 6,8% en 2026 y un 4,5% en 2027, y del aumento nominal del consumo final nacional, estimado en un 6,2% y un 3,8%, respectivamente.

Teniendo en cuenta los ingresos exteriores netos, que deberían mantenerse en torno a una media del 6,1% del PIB entre 2026 y 2027, el ahorro nacional continuaría mejorando hasta situarse cerca del 31,3% del PIB en 2026 y del 31,6% en 2027.

Paralelamente, la tasa de inversión bruta, que alcanzaría el 35,2% del PIB en 2026 y el 35,3% en 2027, seguiría presionando las necesidades de financiación. Estas se situarían en el 3,9% del PIB en 2026 antes de reducirse al 3,6% en 2027.

La geopolítica penaliza los intercambios

Respecto a los intercambios exteriores en 2026, el HCP estima que evolucionarían en un contexto marcado por «factores de oferta favorables y condiciones externas restrictivas».

Estas últimas alteraron los mercados de materias primas y provocaron una revisión de las previsiones incluidas en la edición anterior del Presupuesto Económico, señala la institución.

Las exportaciones se verían penalizadas por la desaceleración de la demanda dirigida a Marruecos como consecuencia de la ralentización de la actividad económica entre sus principales socios.

Los envíos de fosfatos y derivados sufrirían en 2026 las consecuencias de las tensiones logísticas y el encarecimiento de los insumos. Sin embargo, la flexibilidad del aparato productivo de la OCP, la suspensión de los derechos compensatorios estadounidenses y la diversificación de los mercados internacionales deberían limitar el impacto.

En 2027, estas exportaciones recuperarían un dinamismo sostenido. Las exportaciones textiles continuarían a la baja, ya que el sector tiene dificultades para aprovechar plenamente la relocalización de proximidad o nearshoring mediterráneo.

Estos malos resultados se deberían tanto a la pérdida de cuota de mercado en España, principalmente en favor de Turquía y Egipto, como al descenso más generalizado de la demanda en el mercado francés.

Las exportaciones agrícolas y agroalimentarias mejorarían gracias a los efectos de una campaña agrícola 2025-2026 favorable y a la fortaleza de la demanda exterior.

Las exportaciones de los sectores del automóvil y la aeronáutica también deberían aumentar en 2026 y 2027 respecto a la tendencia observada durante el año anterior. En el caso del automóvil, esta evolución estaría impulsada principalmente por el aplazamiento de determinadas medidas anticontaminación en Europa, que contribuiría a sostener la demanda.

La industria aeronáutica también mantendría sus buenos resultados y «confirmaría el creciente protagonismo del sector y su capacidad para consolidar sus cuotas en los mercados exteriores», señala el HCP.

En este contexto, el volumen de las exportaciones de bienes se estabilizaría en torno al 4% en 2026 antes de recuperarse hasta el 5,7% en 2027.

En cuanto a las importaciones, la clara mejora prevista de la producción agrícola nacional se traduciría en una reducción de las compras de productos alimentarios, especialmente cereales, animales vivos y azúcar crudo o refinado, lo que contribuiría a aliviar la factura alimentaria de las importaciones.

En cambio, las importaciones de bienes intermedios y de equipo continuarían al alza como consecuencia del mantenimiento de un elevado esfuerzo inversor. Las importaciones energéticas conservarían su tendencia habitual en 2026 y 2027.

De este modo, el volumen de las importaciones de bienes crecería un 8,5% en 2026 y un 7,3% en 2027.

Las proyecciones del HCP muestran que las tensiones geopolíticas que afectan al estrecho de Ormuz alteran considerablemente el tráfico marítimo, provocan una reducción de los volúmenes intercambiados y encarecen las materias primas.

En 2026, el precio del petróleo Brent debería aumentar un 31,8% y el del gas natural, un 22%. Los precios de los fertilizantes fosfatados también seguirían una tendencia alcista, con un aumento del 5,8% para el DAP y del 8,2% para el TSP, «debido al efecto combinado del encarecimiento de la energía y la subida específica del azufre y el amoniaco, insumos estratégicos para el sector».

El trigo estadounidense habría resistido mejor estas tensiones, con un encarecimiento limitado al 4%.

En 2027 se espera una relajación de los mercados a medida que disminuyan las perturbaciones, según el HCP. El precio del petróleo retrocedería un 11,8% y el de los fosfatos, más de un 10%. El trigo, menos expuesto a las perturbaciones energéticas, moderaría su encarecimiento.

En cuanto a los servicios, un «segmento relativamente menos afectado por las alteraciones de las cadenas mundiales de valor», los indicadores muestran la continuidad de los buenos resultados de los ingresos turísticos y del transporte.

En estas condiciones, la factura de las importaciones aumentaría y el valor de las compras de bienes y servicios crecería un 10,5% en 2026 antes de desacelerarse hasta el 6,1% en 2027.

Por su parte, el valor de las exportaciones de bienes y servicios aumentaría un 8,3% en 2026 y un 7,5% en 2027.

Como consecuencia, el déficit comercial se ampliaría en 2026, al pasar del 20,5% al 21,9% del PIB, antes de reducirse al 21,1% en 2027.

El superávit de la balanza de servicios, que «muestra una solidez estructural», permitiría limitar el déficit de recursos al 12,3% del PIB en 2026 y al 10,9% en 2027.

Las remesas de los MRE mantendrían su tendencia favorable pese al deterioro del poder adquisitivo en Europa. Así, el déficit por cuenta corriente alcanzaría el 3,9% del PIB en 2026, frente al 2,4% de 2025, antes de reducirse ligeramente hasta el 3,6% en 2027.

El déficit y la deuda continuarían disminuyendo

En el ámbito de las finanzas públicas, el HCP estima que el gasto total del Estado mantendría su trayectoria ascendente hasta alcanzar cerca del 28,1% del PIB en 2026 y el 26,9% en 2027.

Esta dinámica seguiría dependiendo, por una parte, del aumento inevitable de los gastos de funcionamiento, especialmente los de personal, que representarían alrededor del 10,6% del PIB tanto en 2026 como en 2027.

Por otra parte, estaría condicionada por el aumento del gasto en otros bienes y servicios, que alcanzaría una media cercana al 7% del PIB entre 2026 y 2027.

Los gastos de compensación aumentarían considerablemente en 2026 respecto al año anterior hasta alcanzar cerca del 1,2% del PIB, debido al encarecimiento del gas butano, cuyo precio superaría el nivel inicialmente previsto de cerca de 500 dólares por tonelada.

A ello se añadirían la continuidad de las subvenciones concedidas a los profesionales del transporte y el aumento de las transferencias a la Oficina Nacional de Electricidad y Agua Potable, destinadas a absorber la subida de los precios de los insumos.

Estas medidas pretenden preservar el poder adquisitivo de los hogares frente a la intensificación de las presiones inflacionistas.

Los intereses de la deuda pública se mantendrían cerca del 2,2% del PIB en 2026 y 2027, en un contexto de endurecimiento de las condiciones de financiación en los mercados internacionales que encarece el acceso a los recursos exteriores.

Respecto al gasto de inversión, el Estado debería mantener su esfuerzo presupuestario para garantizar la ejecución de los proyectos de infraestructuras programados. Este gasto alcanzaría el 6,9% del PIB en 2026 y el 6,4% en 2027, lo que reforzaría la rigidez a la baja del gasto total.

Por el lado de los recursos, los ingresos ordinarios mantendrían su dinamismo hasta alcanzar aproximadamente el 24,3% del PIB en 2026 y el 23,5% en 2027.

Esta evolución estaría impulsada por los ingresos fiscales, que representarían cerca del 20,6% del PIB en 2026 y el 20,4% en 2027.

El impuesto sobre sociedades registraría un aumento significativo y representaría cerca del 5,5% del PIB en 2026 y el 5,4% en 2027.

Los ingresos procedentes del impuesto sobre la renta, por su parte, se desacelerarían en 2026 tras desaparecer el efecto excepcional de la operación de regularización fiscal voluntaria registrada al comienzo del ejercicio de 2025.

Los impuestos directos alcanzarían cerca del 9,5% del PIB en 2026 y el 9,2% en 2027, mientras que los indirectos aumentarían hasta situarse en torno al 8,7% del PIB en 2026 y el 8,8% en 2027, beneficiándose de la mejora del IVA interior y de los ingresos adicionales derivados del encarecimiento de las importaciones.

Los ingresos no fiscales representarían cerca del 3,4% del PIB en 2026 y el 2,9% en 2027, en relación con los recursos aportados por los establecimientos y empresas públicas y los procedentes de mecanismos de financiación innovadores.

Teniendo en cuenta estas evoluciones, el déficit presupuestario se reduciría hasta cerca del 3,4% del PIB en 2026 y el 3,2% en 2027, después de situarse en el 3,5% en 2025.

Pese a las persistentes presiones sobre las finanzas públicas, la continuidad de los esfuerzos de consolidación presupuestaria debería reforzar la tendencia descendente de los indicadores de endeudamiento, estima el HCP.

A la luz de la evolución de los agregados presupuestarios, las medidas adoptadas en materia de financiación exterior, las disposiciones introducidas por la Ley de Finanzas de 2026 y las proyecciones de la programación presupuestaria trienal 2026-2028, el saldo de la deuda del Tesoro se situaría en el 65,8% del PIB en 2026 antes de retroceder al 65,2% en 2027.

Sin embargo, señala la institución, esta dinámica oculta trayectorias contrapuestas en función del componente analizado.

La tasa de deuda interna del Tesoro descendería del 47,8% del PIB en 2026 al 46,9% en 2027, mientras que la deuda exterior del Tesoro aumentaría ligeramente desde el 18% del PIB en 2026 hasta el 18,3% en 2027.

Si se tiene en cuenta la deuda exterior del resto del sector público, la tasa de deuda pública total registraría un ligero descenso, desde el 76,5% del PIB en 2026 hasta el 76,1% en 2027.

En el ámbito monetario, «la fortaleza de la demanda interna, respaldada por unas condiciones de financiación generalmente estables, debería dinamizar el crédito bancario».

Como resultado, los créditos a la economía crecerían un 8,6% en 2026 y un 7,4% en 2027. Respaldada por unas reservas de divisas equivalentes a 5,6 meses de importaciones de bienes y servicios en 2026 y a 5,8 meses en 2027, la masa monetaria crecería un 8,5% en 2026 y un 5,9% en 2027.

Por Lahcen Oudoud
El 20/07/2026 a las 15h00