El Valle de las Rosas, en Kelaat M’Gouna, se ha convertido en uno de los ejemplos más representativos de desarrollo local en Marruecos. Así lo subraya el diario Expansión en un reportaje publicado este viernes, en el que destaca cómo la cultura de la rosa de Damas ha evolucionado hasta convertirse en un auténtico motor económico.
En su artículo, titulado «La joya oculta de Marruecos, cuna de uno de los aceites esenciales más caros del mundo», el rotativo pone en valor una producción que supera las 4.000 toneladas anuales de flores cultivadas en cerca de 1.000 hectáreas. Situada entre los oueds Assif M’Goun y Dadès, la región se transforma cada primavera en un paisaje verde que atrae tanto a inversores como a visitantes.
El dinamismo de esta actividad se explica, según el medio español, por unas condiciones climáticas específicas, con inviernos rigurosos y periodos soleados que favorecen una floración especialmente apreciada por su fragancia y sus propiedades cosméticas. Este entorno ha despertado el interés de grandes multinacionales del sector.
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Uno de los elementos más destacados es el valor de la producción. El periódico señala que el aceite esencial de rosa, considerado un «oro líquido», puede alcanzar los 20.000 euros por litro en los mercados internacionales, lo que refleja la alta demanda y el posicionamiento premium de este producto.
Más allá de las cifras, Expansión insiste en el impacto social de esta industria. La actividad ha transformado el día a día de las poblaciones locales, especialmente el de las mujeres, que desempeñan un papel central en los procesos de recolección y destilación.
El tejido industrial también se ha consolidado en los últimos años, con la creación de más de 67 unidades de producción que elaboran desde agua de rosas hasta cosméticos antiedad y flores secas destinadas a infusiones. Cada jornada comienza al amanecer con una logística precisa que permite trasladar rápidamente las flores a las destilerías de Kelaat M’Gouna, evitando así que el calor degrade su calidad.
El reportaje también pone el acento en la dimensión cultural de esta actividad. La Fiesta de la Rosa, celebrada desde 1962 en Kelaat M’Gouna, se presenta como uno de los principales escaparates de este patrimonio, con eventos como la elección de «Miss Rosa», que valoriza el conocimiento de las tradiciones locales.

En este contexto, la combinación entre industria y cultura se ha convertido en un potente atractivo turístico. La comercialización de productos artesanales y las visitas a destilerías atraen cada año a miles de visitantes, consolidando el Valle de las Rosas como un destino emergente. El diario concluye que este enclave representa «una joya oculta» del Reino, donde desarrollo económico y autenticidad avanzan de la mano.
