Una estrecha franja marítima entre España y Marruecos concentra una de las mayores riquezas arqueológicas submarinas del Mediterráneo occidental. Según una investigación de la Universidad de Cádiz, en la bahía de Algeciras se han identificado 151 yacimientos subacuáticos, de los cuales 124 corresponden a naufragios con valor histórico, según recoge la revista National Geographic.
Este enclave, de apenas 75 kilómetros cuadrados y situado junto al Estrecho de Gibraltar, ha desempeñado durante siglos un papel estratégico en las rutas marítimas entre el Mediterráneo y el Atlántico, lo que explica la elevada concentración de restos.
Un cruce de rutas a lo largo de la historia
Los pecios documentados abarcan un amplio arco temporal que va desde la época púnica y romana hasta la Edad Media y la historia contemporánea. Entre los hallazgos más antiguos destaca un barco del siglo V a.C. que transportaba salsa de pescado elaborada en la ciudad de Cádiz, lo que aporta información clave sobre el comercio en la Antigüedad.
El arqueólogo Felipe Cerezo Andreo, responsable del estudio, explica que la bahía ha funcionado históricamente como zona de espera para las embarcaciones. «Todos los buques que quieran ir del Mediterráneo al Atlántico tienen que pasar por el Estrecho de Gibraltar», señala, lo que obligaba a muchos a fondear en la zona en busca de mejores condiciones meteorológicas.
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Además de vestigios comerciales, la investigación ha identificado restos vinculados a episodios bélicos, como naufragios de la época de las guerras napoleónicas o incluso un submarino italiano tipo «maiale», utilizado durante la Segunda Guerra Mundial para operaciones contra la flota británica.
Estos hallazgos reflejan la importancia estratégica de este corredor marítimo no solo en el comercio, sino también en el ámbito militar.
El cambio climático, factor clave
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es el papel del cambio climático en el descubrimiento de estos restos. Las alteraciones en las corrientes marinas y el movimiento de sedimentos han provocado una mayor erosión del fondo, dejando al descubierto estructuras que permanecían ocultas.
«Esto está favoreciendo el descubrimiento de todos estos naufragios», subraya Cerezo Andreo.
Para documentar los pecios, los investigadores han utilizado técnicas avanzadas de geofísica que permiten generar mapas tridimensionales del fondo marino. Estas herramientas han facilitado la localización de estructuras enterradas antes de proceder a las inmersiones y a la digitalización de los restos.
El estudio confirma así el valor histórico excepcional de la bahía de Algeciras, convertida en un auténtico archivo submarino que conecta siglos de navegación, comercio y conflictos entre Europa y África.
