Lo que debía ser una jornada de hermanamiento deportivo se transformó en un escenario de caos absoluto provocado por los radicales visitantes.
Minutos antes del horario previsto para el comienzo del choque, los ultras desplazados desde Argelia rompieron los protocolos de seguridad y ocuparon diversas zonas del césped mientras multiplicaban las provocaciones mediante el encendido de bombas de humo y el lanzamiento de proyectiles.
Les hooligans algériens au satde Al Massira de Safi, le 19 avril 2026
La agresión más preocupante se produjo cuando un fotógrafo de prensa marroquí recibió un impacto violento en el cráneo que le dejó inconsciente sobre el terreno de juego, lo que obligó a los servicios médicos a evacuarlo en camilla hacia el hospital más cercano.
Incertidumbre y retraso injustificado en el inicio del encuentro
La gravedad de los disturbios obligó a la policía a intervenir para contener a los aproximadamente 500 aficionados visitantes.
Una vez que las fuerzas de seguridad restablecieron un frágil orden en las gradas, surgió una nueva polémica que avivó las sospechas sobre la conducta de la delegación argelina. Los jugadores del USM Argel se negaron a volver al campo durante más de una hora, haciendo caso omiso de las peticiones de los responsables de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), mientras los jugadores locales continuaban calentando en medio de la incertidumbre general.
Este comportamiento de la directiva del club de Argel ha sido interpretado por diversos analistas presentes como una maniobra deliberada para desestabilizar emocionalmente al Olympique de Safi en su primera gran cita continental.
Asimismo, estos incidentes parecen responder a un intento de socavar la reputación de Marruecos y su acreditada capacidad para organizar eventos internacionales de primer nivel, una sospecha que se vio alimentada por la presencia inexplicable e injustificada de representantes del consulado argelino en el terreno de juego. En un vídeo grabado por Le360, se ve al cónsul argelino conversando con un responsable de la CAF, mientras que en el campo reinaba el caos.
El árbitro mauritano finalmente pudo dar el pitido inicial a las 21:20 horas, lo que supuso una demora de ochenta minutos respecto al horario oficial, un hecho que altera profundamente la preparación física y mental de los deportistas y la organización de un evento de este calibre.
Los eventos registrados en el Stade Al Massira no parecen ser un hecho aislado sino que se inscriben en un patrón de conducta que ya se manifestó durante la Copa de África de Naciones (CAN) de 2025 en Marrakech, cuando se produjeron intentos de invasión de campo tras la eliminación de la selección argelina frente a Nigeria.
En el plano estrictamente deportivo, el Olympique de Safi fue eliminado de la competición tras registrarse un empate a uno que benefició al conjunto visitante por el valor doble de los goles fuera de casa, tras el empate sin goles del partido de ida.
A pesar del esfuerzo de los jugadores locales, que lograron igualar el tanto inicial de Ahmed Khaldi gracias a una diana de Moussa Kone en el minuto 75, el desarrollo del partido estuvo condicionado por el ambiente hostil generado en los prolegómenos.






