Fue en 1985, con la generación liderada por Timoumi, Khairi, Dahane, Haidamou, Hcina, Lamriss o Fadili, bajo la dirección del fallecido Mehdi Faria. Aquel AS FAR conquistó la entonces Copa de África de Clubes Campeones, antecesora de la actual Liga de Campeones, tras imponerse al club zaireño Amicale Sportive Dragons Bilima (5-2 en la ida en Rabat y 1-1 en la vuelta en Lubumbashi), otorgando a Marruecos su primer título africano en esta competición.
Cuarenta años después, los militares no pudieron poner fin a una sequía que ya dura demasiado. Derrotados por 1-0 en Pretoria en el partido de ida, los hombres del técnico portugués Alexandre Santos no consiguieron firmar la remontada soñada en un Complejo Moulay Abdellah completamente lleno y entregado a su causa.
Hrimat, en modo León
Claramente dominador en el juego, pero incapaz de romper la resistencia de un rival replegado atrás y peligroso únicamente al contraataque —uno de ellos estuvo cerca de acabar en gol en el minuto 24—, el AS FAR pecó de precipitación y falta de precisión.
Sobre todo, se encontró con una defensa sólida y perfectamente organizada alrededor del experimentado guardameta y capitán sudafricano Ronwen Williams. Aunque los marroquíes ganaron la batalla del centro del campo y Ahmad Reda Tagnaouti apenas fue exigido, los jugadores del AS FAR nunca dejaron de creer.
Sus esfuerzos encontraron recompensa tras una gran acción por la banda izquierda, que acabó con un penalti después de que Reda Slim fuera derribado dentro del área. Asumiendo la responsabilidad, el capitán Hrimat transformó la pena máxima con sangre fría, desatando la euforia en un estadio abarrotado (40’).
El golpe definitivo del Sundowns
Sin embargo, cuando los militares buscaban el segundo tanto, una acción ofensiva mal gestionada terminó en un peligroso contraataque sudafricano. El defensor Teboho Mokoena aprovechó la ocasión para igualar el encuentro con un disparo imparable que dejó sin opciones a Tagnaouti (45’+7).
La decepción se apoderó entonces de las gradas, donde la afición del AS FAR ya empezaba a soñar con una remontada épica. Más aún teniendo en cuenta que la primera parte pudo haber terminado perfectamente con un 3-0 favorable a los marroquíes.
Los militares deberán seguir esperando
En la segunda mitad, el guion cambió notablemente. El AS FAR siguió mostrando iniciativa, aunque de forma más desordenada, mientras que el Sundowns ganó confianza y empezó a mostrarse más amenazante. El duelo se equilibró.
Aun así, los marroquíes no bajaron los brazos. Su insistencia les permitió disponer de otro penalti, esta vez fallado por Hrimat. Una decisión técnica incomprensible, teniendo en cuenta que cambió el ángulo de lanzamiento ante un portero como Ronwen Williams, reconocido por su lectura del juego y su capacidad de anticipación.
A partir de ahí, el nivel del partido decayó. Hubo algunas ocasiones aisladas en ambos lados, pero los numerosos intentos del AS FAR chocaron una y otra vez contra una defensa hermética y un guardameta decisivo, auténtico líder sobre el césped.
Al final, este inédito duelo concluyó con empate a uno, suficiente para que el Mamelodi Sundowns levantara el trofeo. Y, siendo justos, el conjunto sudafricano mereció el título. Del mismo modo, el AS FAR tampoco desmereció y quizá mereció un destino mejor, pero así es el fútbol.
El gran club de la capital administrativa del Reino deberá, por tanto, seguir esperando para poner fin a cuatro décadas sin conquistar África. Tenía argumentos de sobra para lograrlo. Una enorme frustración.