Almeida ha sostenido que Madrid debería acoger la final y que, en caso de que se produjera el escenario contrario, «debería haber consecuencias». El alcalde no ha precisado a qué tipo de consecuencias se refería, dejando abierta una cuestión que adquiere especial relevancia en un debate en el que la decisión final todavía corresponde a la FIFA.
La declaración de Almeida llega después de una sucesión de pronunciamientos que han elevado el tono alrededor de una sede que, conviene recordar, la FIFA todavía no ha adjudicado. El máximo organismo del fútbol mundial fue claro el pasado 10 de septiembre; la decisión sobre la final del Mundial 2030 «se tomará en su debido momento».
Pero Almeida no es el primero en pronunciarse sobre el partido que cerrará el Mundial. Mucho antes de esta declaración, la final ya había generado diferentes reivindicaciones y versiones desde España.
Luis Rubiales fue uno de los primeros protgonistas de esta historia. El expresidente de la RFEF ha ofrecido en los últimos meses distintas explicaciones sobre cómo se planteó inicialmente el reparto del torneo. En agosto aseguró que, bajo su mandato, existía un acuerdo para que España acogiera el partido inaugural y la final, y afirmó que esta última estaba prevista para el Santiago Bernabéu. También sostuvo que la incorporación de Marruecos al proyecto se planteó desde el principio por razones vinculadas a los votos necesarios para sacar adelante la candidatura.
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Rubiales fue incluso más lejos al reclamar que España debería retirarse de la organización si finalmente no alberga la final. Estas afirmaciones corresponden a la versión de Rubiales sobre las negociaciones y la evolución de la candidatura y no constituyen una decisión oficial de la FIFA.
Después apareció Rafael Louzán, el presidente actual de la RFEF lleva meses sosteniendo públicamente que la final debe disputarse en España. En septiembre, el dirigente federativo llegó a dar por hecho que el partido decisivo será en España y afrimó que «España tiene que ser la final».
Javier Tebas fue uno de los siguientes en elevar el tono. El presidente de LaLiga planteó el pasado 15 de septiembre que España debería «repensar» su participación en el Mundial 2030 si Gianni Infantino continúa al frente de la FIFA y el organismo decide que Marruecos albergue la final. Tebas llegó a hablar de unas posibilidades «ínfimas» para España en ese escenario.
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La discusión pasó también al terreno político. Alberto Núñez Feijóo también se pronunció sobre la cuestión. El lider del Partido Popoular afirmo qué la final se celebrará en España y llegó a utilizar la fórmula «puedo prometer y prometo» para asegurar que el partido por el título se disputaría en territorio español.
A la lista se ha sumado también José Manuel Rodríguez Uribes. El presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD) afirmó que España cuenta con «argumentos suficientemente sólidos» para convencer a la FIFA de que la final del Mundial 2030 se dispute en territorio español. Sus declaraciones incorporan al máximo responsable del deporte español a una discusión en la que ya se habían pronunciado dirigentes de la RFEF, LaLiga y responsables políticos.
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Y ahora aparece Almeida. El alcalde de Madrid ha reconocido que no es optimista respecto a que la final se dispute en la capital. «Con todo lo que está pasando, cada vez a los españoles, desgraciadamente, nos siembran más dudas sobre el Mundial». Después, ha afirmado que, «si al final no se celebra en Madrid, creo que debería haber consecuencias, sin dudas».
La cuestión, por tanto, no es únicamente quién reclama la final, sino hasta qué punto se ha convertido el partido decisivo del Mundial en un asunto recurrente dentro del discurso polítivo y deportivo español, pese a que la sede todavía no ha sido determinada.
Y en este escenario, las palabras de Almeida añaden una nueva dimensión. Si finalmente Madrid no recibe la final, ¿a qué «consecuencias» se refiere exactamente el alcalde ¿Consecuencias políticas? ¿Institucionales? ¿Deportivas? ¿Para quién? O simplemente está utilizando una fórmula política para reclamar una mayor defensa de la candidatura madrileña? Por ahora, Almeida no lo ha precisado.
Lo que sí está claro es que existe una larga lista de declaraciones. Y mientras la FIFA mantiene abierta la decisión, la lista de voces españolas que quieren meter en la baza en la final no deja de crecer.
