Lo que durante años algunos sectores políticos y mediáticos españoles han tratado de cuestionar ha sido confirmado ahora por quien dirigió las negociaciones desde su origen. Luis Rubiales, expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), aseguró en sendas entrevistas concedidas a Periodista Digital y MARCA que la candidatura del Mundial 2030 nació desde el primer momento como un proyecto compartido entre España, Portugal y Marruecos, desmintiendo así la idea de que el Reino se incorporó posteriormente a la iniciativa.
Sus palabras no dejan margen para la interpretación. «Sin Marruecos, España y Portugal nunca habrían acogido el Mundial; nos faltaban votos, era imposible», afirmó el exdirigente federativo, recordando que la candidatura nació desde el primer momento con vocación tripartita y no como un proyecto exclusivamente ibérico.
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Rubiales explicó que tanto él como el entonces presidente de la Federación Portuguesa, Fernando Gomes, eran plenamente conscientes de que los 55 votos de la UEFA resultaban insuficientes para imponerse en la carrera mundialista.
«Esa candidatura se gesta en el año 2018, el día que España y Portugal se enfrentan en el Mundial de Rusia. Desde el principio, Fernando Gomes -presidente de la Federación lusa- y yo sabíamos que los 55 votos de UEFA eran insuficientes y que tendríamos que incorporar a Marruecos.»
El expresidente español reveló además un aspecto poco conocido del proceso. Según explicó, Marruecos tuvo que quedar temporalmente al margen cuando apareció una candidatura integrada exclusivamente por países europeos. El objetivo era garantizar que la UEFA respaldara la candidatura inicialmente concebida por España, Portugal y Marruecos frente a un proyecto rival integrado exclusivamente por federaciones europeas. Una vez superado ese escenario, Marruecos regresó al proyecto y la candidatura recuperó su diseño inicial.
Rubiales sostiene que el Reino nunca fue un socio de última hora, sino una pieza prevista desde el origen de la candidatura y determinante para su aprobación definitiva. «Por tanto, no era una candidatura ibérica, sino que los tres países arrancamos de inicio.» Añade el exmandatario federativo.
Estas declaraciones adquieren especial relevancia porque proceden precisamente de quien dirigió las negociaciones internacionales y contradicen a quienes, en los últimos días, han intentado presentar a Marruecos como un beneficiario circunstancial de la candidatura
El exdirigente español sostiene igualmente que existía un acuerdo para celebrar la final en el Santiago Bernabéu. No obstante, la elección de la sede de la final no depende de pactos entre federaciones, sino de la FIFA, que es la única institución competente para adoptar esa decisión dentro del proceso organizativo del Mundial. Por ello, presentar ese supuesto acuerdo como un derecho adquirido resulta, cuanto menos, discutible.
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Resulta igualmente significativo que el propio Rubiales recordara que la candidatura nunca fue concebida como un proyecto exclusivamente europeo. La participación marroquí respondía a criterios estratégicos dentro de la FIFA como a la voluntad de construir un Mundial que uniera dos continentes a través del deporte, un modelo que finalmente terminó imponiéndose.
Las declaraciones del expresidente de la RFEF llegan además en un momento en el que determinados sectores políticos españoles han vuelto a pedir la exclusión de Marruecos del Mundial 2030 tras la reciente crisis migratoria en Sebta. Frente a esas posiciones, el propio negociador de la candidatura reconoce que el Reino no solo fue un socio legítimo, sino una condición indispensable para que España pudiera alcanzar el objetivo que perseguía desde hacía años.
Más allá de las controversias surgidas en España sobre el reparto de sedes o la final, las palabras del expresidente de la RFEF dejan una conclusión clara: Marruecos no fue un actor secundario dentro del proyecto, sino un socio cuya participación resultó decisiva para que la candidatura pudiera salir adelante.
