Crisis energética: las proyecciones del Banco Mundial refuerzan el diagnóstico de Leila Benali

Leila Bénali, ministra de la Transición Energética.

El 29/04/2026 a las 15h45

Las previsiones del Banco Mundial (BM) anticipan un encarecimiento del 24% en los precios de la energía para 2026, lo que generará un impacto duradero en los mercados internacionales. En este contexto, Leila Benali ha definido la situación actual como un episodio comparable a las grandes crisis del petróleo, mientras que la estrategia marroquí se centra en un apoyo público masivo y en acelerar las inversiones para mitigar el impacto económico.

Las últimas perspectivas de los mercados de materias primas del Banco Mundial (BM), publicadas este martes 28 de abril, prevén una subida del 24% en los precios de la energía para 2026 debido a las importantes perturbaciones en Oriente Medio. Se espera que el precio del Brent alcance los 86 dólares por barril, frente a los 69 dólares de 2025, tras haber registrado en abril un pico superior a los 100 dólares. En términos globales, las materias primas se encarecerán un 16% durante el año, impulsadas también por el precio de los fertilizantes, que suben un 31%, y de los metales estratégicos.

La institución destaca que este choque es el resultado de una contracción brusca de la oferta petrolera mundial, estimada en 10 millones de barriles diarios, vinculada a las tensiones en el estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 35% del comercio marítimo de crudo. La volatilidad de los precios se está intensificando y tiene un impacto directo en la inflación global, que se situaría en el 5,1% en las economías en desarrollo durante 2026, frente al 4,7% registrado en 2025.

Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial (BM), advirtió que «la guerra golpea la economía mundial en oleadas sucesivas: afecta a la energía y la alimentación, para luego trasladarse a la inflación y la deuda».

Este escenario internacional ejerce una presión inmediata sobre la economía de Marruecos, que presenta una fuerte dependencia de las importaciones energéticas. Según explicó la ministra de Transición Energética el pasado 13 de abril ante la Cámara de Representantes, más del 90% de las necesidades de hidrocarburos se cubren mediante importaciones, con un consumo anual de 11,7 millones de toneladas liderado por el diésel.

Leila Benali ha encuadrado explícitamente la crisis actual en una lógica histórica comparable a las crisis del petróleo de 1973 y 1979, señalando además que la intensidad actual supera a la de aquellos episodios precedentes.

En la actualidad, el efecto de los precios se traslada con rapidez al mercado doméstico. El diésel ha subido unos 2 dirhams por litro, mientras que la gasolina se ha encarecido 1,43 dirhams, de acuerdo con los datos presentados ante la Cámara de Representantes.

Ante esta escalada, el Estado ha optado por frenar el impacto en los hogares mediante un sistema de compensación ampliado. El Ministerio de Energía cifra este esfuerzo en 1.600 millones de dirhams mensuales.

En concreto, la subvención del gas butano alcanza ya los 78 dirhams por cada bombona de 12 kg, frente a los 30 dirhams anteriores, lo que refleja un aumento significativo de la carga para las arcas públicas.

Esta orientación se alinea con las recomendaciones del Banco Mundial (BM), que aconseja ayudas específicas para preservar los márgenes presupuestarios. Ayhan Kose subraya que «los gobiernos deben priorizar un apoyo temporal y centrado en las poblaciones vulnerables».

Vulnerabilidades logísticas persistentes

El análisis del ministerio pone de relieve una limitación estructural relacionada con las capacidades de almacenamiento. Marruecos cuenta con 3 millones de metros cúbicos de reservas, de los cuales 2,2 millones corresponden a combustibles y 799.000 al gas licuado de petróleo (GLP). Sin embargo, los niveles de cobertura siguen siendo limitados, con reservas para 47 días en el caso del diésel y 49 días para la gasolina.

La concentración de las infraestructuras, con un 90% situadas en zonas portuarias, aumenta la sensibilidad ante posibles crisis logísticas. Incidentes recientes en Mohammedia y Jorf Lasfar han sido suficientes para desorganizar el abastecimiento.

Esta fragilidad coincide con las conclusiones del Banco Mundial (BM) sobre la rápida transmisión de los choques energéticos a las economías importadoras.

Para superar estos límites, la respuesta de Marruecos incluye un refuerzo de las inversiones en el sector. El ministerio indica que las inversiones anuales en energía solar y eólica se han duplicado desde 2021, mientras que las destinadas a la red eléctrica se han multiplicado por cinco.

El año 2026 marca un punto de inflexión con la autorización de 2,7 GW de nuevas capacidades en un solo trimestre, un volumen que equivale a casi dos tercios de todas las autorizaciones acumuladas entre 2009 y 2025.

Actualmente, el mix eléctrico alcanza un 46% de capacidad instalada renovable, aunque la contribución efectiva varía entre el 12% y el 20% según la estación. El objetivo fijado por el ministerio es alcanzar una contribución real del 25% a finales de 2026 con la puesta en marcha de 690 MW adicionales.

La interacción entre las proyecciones del Banco Mundial (BM) y los datos nacionales revela una doble presión para Marruecos.

Por un lado, el encarecimiento de la energía eleva la factura de las importaciones y presiona las finanzas públicas. Por otro, la necesidad de invertir en infraestructuras energéticas y de almacenamiento obliga a realizar ajustes presupuestarios.

Asimismo, el Banco Mundial (BM) prevé una ralentización del crecimiento en las economías en desarrollo hasta el 3,6% en 2026, con un impacto más acusado en los países importadores de materias primas.

La convergencia entre este choque externo y las limitaciones internas obliga a redefinir las prioridades energéticas nacionales. El programa de inversión 2026-2030 tiene como objetivo elevar las capacidades de almacenamiento hasta los 80 días para reducir la vulnerabilidad.

Paralelamente, el proyecto del gasoducto Marruecos-Nigeria y la reforma de la Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minas (ONHYM) reflejan la voluntad de garantizar el suministro a largo plazo y reforzar el papel de la estrategia energética en el continente africano.

Por Mouhamet Ndiongue
El 29/04/2026 a las 15h45