El creciente éxito del arándano marroquí en el mercado británico podría enfrentarse a nuevos obstáculos regulatorios. El acercamiento entre el Reino Unido y la Unión Europea en materia sanitaria y fitosanitaria amenaza con endurecer los controles sobre los productos frescos importados desde países no comunitarios, entre ellos Marruecos.
El Reino Unido importó 82.630 toneladas de arándanos durante 2025, casi un 15% más que el año anterior. Marruecos ocupa ya una posición central en este mercado. Entre julio de 2024 y junio de 2025, sus exportadores enviaron alrededor de 19.000 toneladas, valoradas en 144 millones de dólares.
Ese volumen, un 44% superior al de la temporada precedente, convirtió al Reino en el principal proveedor del mercado británico, con cerca de una cuarta parte de sus importaciones. En abril, coincidiendo con el momento de mayor disponibilidad de la producción marroquí, su cuota alcanzó aproximadamente el 75% de las compras mensuales británicas.
El efecto indirecto del acuerdo con Bruselas
Londres y Bruselas negocian un acuerdo sanitario y fitosanitario destinado a reducir los trámites y los controles que dificultan el comercio agroalimentario entre ambas partes desde el Brexit. El Gobierno británico pretende que el nuevo sistema entre en vigor a mediados de 2027.
Sin embargo, la simplificación de los intercambios con la Unión Europea podría tener el efecto contrario para los proveedores del resto del mundo. Una alineación del Reino Unido con las normas comunitarias obligaría a determinadas importaciones extracomunitarias a presentar certificados fitosanitarios y someterse a inspecciones más frecuentes.
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El Fresh Produce Consortium (FPC), que representa al sector británico de frutas y hortalizas, reclama una exención duradera para los productos frescos procedentes de terceros países que estén destinados exclusivamente al consumo en el Reino Unido.
La organización sostiene que el sistema británico actual, basado en la evaluación del riesgo, alcanza un índice de cumplimiento del 99,5%. Por ello, considera innecesario aplicar automáticamente a estos productos todas las exigencias comunitarias.
Más costes y menos tiempo para vender la fruta
El problema no se limita al coste de los certificados o las inspecciones. Los retrasos en frontera pueden reducir la vida comercial de una fruta perecedera como el arándano, aumentar las pérdidas y dificultar el cumplimiento de los calendarios de suministro.
El FPC calcula que las nuevas certificaciones, controles y tasas podrían generar más de 300 millones de libras anuales en costes adicionales para el conjunto del sector hortofrutícola. La cifra afecta a unos cuatro millones de toneladas de productos frescos importados desde países ajenos a la Unión Europea y no únicamente a los arándanos.
«La cadena de suministro desde el resto del mundo no es opcional. Es fundamental para alimentar al país», advirtió Nigel Jenney, director ejecutivo del consorcio, que respalda un acercamiento razonable entre Londres y Bruselas, pero «no a cualquier coste».
La organización pide que la protección de las cadenas internacionales de suministro sea abordada durante la cumbre entre el Reino Unido y la Unión Europea prevista para el 20 de noviembre. Para los productores marroquíes, el resultado será especialmente relevante, pues cualquier nuevo coste o demora podría afectar a uno de los mercados que más rápidamente han ganado en los últimos años
