Ante la intensificación de los riesgos asociados a los episodios de fuertes precipitaciones, Marruecos multiplica las intervenciones para limitar los daños provocados por las inundaciones. Estos esfuerzos combinan actuaciones sobre el terreno, el refuerzo de las infraestructuras y el desarrollo de herramientas de previsión, con el objetivo de proteger mejor a la población, los bienes y los equipamientos.
Esta política se apoya en un marco jurídico que incluye, entre otras normas, la Ley 30.15 relativa a la seguridad de las presas y la Ley 36.15 relativa al agua. Estos textos contribuyen a identificar las zonas expuestas a inundaciones y a reforzar los mecanismos de prevención y de intervención anticipada, sobre la base de los datos científicos y técnicos disponibles.
El Plan Nacional de Protección contra las Inundaciones, actualizado en 2017, constituye asimismo una herramienta central de esta estrategia. Permite identificar las zonas amenazadas, clasificarlas según su nivel de riesgo y definir programas de actuación a corto, medio y largo plazo.
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En el terreno, entre 2021 y 2026 se han completado 33 proyectos de protección contra las inundaciones en varias provincias del Reino. Paralelamente, continúan las obras de otros 15 proyectos distribuidos por distintas regiones, mientras que está previsto poner en marcha 12 nuevos proyectos en 2026. Estas actuaciones tienen como objetivo ampliar los dispositivos de protección y reforzar la capacidad de los territorios más expuestos para hacer frente a fenómenos climáticos extremos.
Las intervenciones abarcan principalmente la adecuación de los cauces, la construcción de presas y el refuerzo de las infraestructuras. También incluyen la modernización de las estaciones de vigilancia hidrológica, el desarrollo de sistemas de alerta temprana y la mejora de las redes de medición y seguimiento.
El objetivo es asimismo acelerar la transmisión de datos y reforzar la coordinación entre las agencias de cuenca y los demás actores implicados, al tiempo que se movilizan los recursos financieros necesarios para los proyectos prioritarios.
La gestión de los embalses constituye otro de los componentes de este dispositivo. Se aplica un programa anual de gestión flexible con el fin de conciliar la seguridad de los recursos hídricos con el mantenimiento de márgenes de seguridad ante posibles episodios de fuertes precipitaciones.
Este enfoque se apoya también en la elaboración de un atlas de las zonas expuestas a inundaciones y en el desarrollo de modelos hidrodinámicos que permiten simular distintos escenarios y establecer prioridades de intervención.
Todas estas medidas se enmarcan en la Estrategia Nacional Integrada de Gestión de los Riesgos de Catástrofes Naturales. Mediante la coordinación de los distintos actores, Marruecos pretende mejorar sus capacidades de previsión y anticipación, reducir las consecuencias de las inundaciones y reforzar la protección de la población y las infraestructuras.
