En un comunicado, el Consulado General de Marruecos en Madrid afirma que se ha puesto en contacto con las autoridades locales españolas. Estas le confirmaron que, hasta las 15:00, hora local, no se había registrado ninguna víctima de nacionalidad marroquí en el accidente.
La representación consular señala que está haciendo un seguimiento de la situación de los marroquíes residentes en su demarcación. Ha decidido crear una célula de crisis para atender todos los casos que requieran asistencia, coordinarse con las autoridades locales y recibir avisos sobre personas desaparecidas.
El consulado ha facilitado un número de teléfono para los marroquíes que necesiten ayuda o quieran informar de la desaparición de un familiar. Es el +34 620 16 29 19. Por su parte, las autoridades españolas han habilitado tres líneas para las familias de las víctimas que buscan información sobre sus allegados: 900 10 10 20, 655 286 975 y 900 001 403.
Al menos 64 fallecidos
El choque se produjo a las 08:54 (07:54 GMT), a unos 150 km al sur de Madrid, cerca de la estación de Urda, en la región de Castilla-La Mancha. En él se vieron implicados un tren de la compañía Iryo y otro de Renfe.
El presidente de la región, Emiliano García-Page, informó a primera hora de la tarde de que había 64 fallecidos, 40 en el tren de Iryo y 24 en el de Renfe. «Es probable que esta cifra siga aumentando. Es enorme, es monstruoso», declaró.
Añadió que los equipos de rescate intentaban acceder a las zonas más profundas de los vagones en busca de supervivientes. Hay decenas de heridos, algunos de ellos en estado grave.
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Ambulancias, bomberos, policías y agentes de la Guardia Civil trabajan junto a los trenes, cuyos vagones han quedado amontonados, mientras helicópteros sobrevuelan la zona. Se han cortado varias carreteras para facilitar el acceso de los equipos de emergencia y la evacuación de las víctimas.
Tanto el presidente regional como la ministra de Sanidad, Mónica García, señalaron que por el momento no disponen de información sobre las causas del accidente.
El suceso se produce después del choque de Adamuz, el 18 de enero, también entre dos trenes de alta velocidad. Aquel accidente reavivó el debate sobre el mantenimiento de la red ferroviaria y la seguridad de los pasajeros. La oposición de derechas y de extrema derecha criticó duramente al Gobierno de Pedro Sánchez, que entonces se comprometió a invertir 1.800 millones de euros en mantenimiento.
Con cerca de 4.000 kilómetros de vías, la red española de alta velocidad es la segunda más extensa del mundo, después de la de China.
