El mercado de capitales marroquí continúa avanzando en su proceso de apertura al capital extranjero, pero aún presenta una serie de limitaciones que dificultan el acceso y la operativa de los inversores internacionales. Así lo pone de manifiesto el MSCI Global Market Accessibility Review 2026, informe de referencia elaborado por la firma estadounidense MSCI para evaluar la accesibilidad de los mercados financieros de todo el mundo.
El estudio reconoce que Marruecos garantiza los mismos derechos a los inversores extranjeros que a los nacionales. Sin embargo, advierte de que la información corporativa de las empresas cotizadas no siempre está disponible en inglés, una carencia que reduce la transparencia para los operadores internacionales y complica el análisis de las compañías por parte de fondos de inversión y gestores extranjeros.
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Otro de los aspectos señalados por MSCI se refiere al régimen de control de cambios. Aunque, en términos generales, no existen restricciones a los movimientos de capital, la firma explica que la falta de documentación que acredite la entrada inicial de divisas puede limitar posteriormente la repatriación de fondos. Además, las operaciones de repatriación deben realizarse exclusivamente a través de cuentas en dirhams convertibles, mientras que las inversiones financiadas mediante transferencias procedentes del exterior deben ser declaradas ante la Oficina de Control de Cambios.
También considera que el mercado de divisas marroquí mantiene un nivel de liberalización parcial. Persisten restricciones en el mercado offshore y determinadas operaciones de cambio realizadas dentro del país deben estar directamente vinculadas a transacciones sobre valores financieros.
En el plano regulatorio, una parte de la normativa del mercado financiero continúa sin estar disponible en inglés. A ello se suma que la información bursátil detallada tampoco se publica de forma sistemática en este idioma, lo que supone una dificultad adicional para los inversores institucionales internacionales.
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En materia de compensación y liquidación de operaciones, la legislación marroquí no reconoce la figura del nominee, ampliamente utilizada en los grandes mercados internacionales para la custodia de valores. Asimismo, los inversores extranjeros encuentran restricciones para acceder a facilidades de descubierto, lo que limita determinadas estrategias de gestión de liquidez.
Según MSCI, el reducido nivel de competencia entre las sociedades de bolsa puede traducirse en costes de negociación relativamente más elevados que en otros mercados emergentes. Las operaciones realizadas fuera del mercado bursátil (off-exchange transactions) están autorizadas en Marruecos, aunque siguen sujetas a determinadas limitaciones regulatorias.
Pese a estas observaciones, el informe no cuestiona la apertura general del mercado marroquí al capital extranjero, sino que identifica una serie de ámbitos de mejora que, de abordarse, podrían reforzar la competitividad de la plaza financiera marroquí y aumentar su atractivo para los grandes inversores internacionales.
