Robert Dölger: «Marruecos–Alemania, una relación económica impulsada por los vínculos humanos»

Robert Dölger, embajador de Alemania en Marruecos.

El 16/04/2026 a las 14h54

EntrevistaMás allá de los flujos comerciales, la relación bilateral se apoya en una diáspora activa y en trayectorias de formación compartidas. «Son sobre todo los vínculos humanos los que caracterizan esta relación», afirma Robert Dölger, embajador de Alemania en Marruecos, en una entrevista exclusiva con Le360 en la que describe esta dimensión como una base menos visible pero decisiva para la cooperación económica.

Le360: Marruecos y Alemania acumulan hoy más de 70 años de relaciones económicas y diplomáticas. En pocas palabras, ¿qué balance hace de este aniversario?

Robert Dölger: Creo que este aniversario refleja un verdadero éxito para nuestros dos países, que ambos atravesaron una historia difícil tras la Segunda Guerra Mundial. Al consultar los archivos, me llamó la atención cómo se establecieron los primeros contactos entre diplomáticos alemanes encargados de Marruecos, entonces con sede en París, y sus homólogos marroquíes: intercambios directos, abiertos y constructivos.

Ese espíritu se ha mantenido. Las relaciones siempre han sido claras, francas y guiadas por una agenda común. Se ha ido consolidando una estima mutua entre Marruecos y Alemania. Más allá de las cifras o de los volúmenes de intercambio, son sobre todo los vínculos humanos los que caracterizan esta relación, en particular a través de los marroquíes residentes en Alemania.

Estoy en contacto regular con ellos. Muchos buscan contribuir a sus dos culturas y a sus dos países. Es algo especialmente notable, incluso en comparación con otras experiencias que he podido tener a lo largo de mi carrera diplomática.

En el plano económico, estas relaciones también tienen una gran importancia. Cada vez más empresas alemanas se interesan por Marruecos. ¿Qué valoración hace de esta dinámica?

Robert Dölger: Alemania siempre ha tratado de acompañar a Marruecos en su desarrollo, en función de sus prioridades en cada etapa. Hoy, la cuestión del empleo es un desafío central en Marruecos. Queremos contribuir a ello a través de nuestros compromisos económicos.

Por ejemplo, una empresa alemana del sector de la automoción, líder mundial en su ámbito, ha creado hasta la fecha cerca de 20.000 empleos, también en regiones menos favorecidas. A ello se suman los empleos indirectos generados. El impacto en el empleo es, por tanto, significativo.

Este compromiso no se limita a la inversión. También abarca la formación. Varios miembros del Gobierno marroquí se han formado en Alemania antes de regresar al país, como por ejemplo el ministro Karim Zidane, con quien tengo el privilegio de trabajar muy estrechamente. Esto responde a nuestra visión de una movilidad cualificada: permitir a los jóvenes marroquíes formarse en el extranjero y después volver para contribuir al desarrollo de su país.

En el plano comercial, los intercambios han crecido notablemente. Alemania figura hoy entre los cinco principales socios económicos de Marruecos. Los flujos están relativamente equilibrados: alrededor de 3.900 millones de euros de exportaciones alemanas hacia Marruecos, frente a unos 3.500 millones en sentido inverso. Este equilibrio sigue siendo una característica destacada de nuestra relación económica.

Usted menciona una agenda común entre ambos países. ¿En qué sectores se apoya principalmente?

Esta agenda se basa, en primer lugar, en el atractivo de Marruecos para las empresas alemanas, especialmente las pymes industriales. Conviene precisar que estas pymes pueden contar con varios miles de empleados.

Estas empresas buscan ante todo estabilidad política, visibilidad normativa y un entorno de inversión fiable. En estos aspectos, Marruecos presenta ventajas sólidas.

A ello se suman la proximidad geográfica con Europa, la calidad de la mano de obra y una cierta cercanía cultural. «El Gobierno hace de la atracción de capital extranjero una prioridad absoluta»: este es el mensaje que surge de manera recurrente en mis intercambios con inversores alemanes. Todo ello configura un entorno particularmente competitivo, difícil de encontrar en otros países de la región.

Sobre esta base sólida, la asociación económica marroquí-alemana está llamada también a servir de plataforma más allá del ámbito bilateral, en dirección a África Occidental y África Central.

Marruecos presta especial atención a las provincias del Sur como polos de inversión. ¿Cómo percibe su potencial?

El Gobierno alemán no da instrucciones a las empresas sobre sus decisiones de inversión. Estas decisiones corresponden exclusivamente a los actores económicos. Algunas empresas alemanas ya están presentes en estas regiones y desarrollan allí sus actividades.

En general, los inversores buscan un marco jurídico claro y estable. Alemania apoya los esfuerzos bajo el auspicio de Naciones Unidas para alcanzar una solución mutuamente aceptable y sigue comprometida junto a sus socios. Todos deseamos que la oportunidad actual sea aprovechada. Más aún porque una solución abriría importantes perspectivas, más allá de Marruecos, favoreciendo una integración económica regional más amplia.

En cuanto a la formación, Alemania atrae cada vez a más estudiantes marroquíes. ¿Cuáles son los factores clave?

Cuando viajo por las regiones de Marruecos, observo con cierto orgullo que Alemania goza de una imagen muy positiva entre los jóvenes marroquíes. El sistema de formación, especialmente el profesional, es reconocido por su calidad y eficacia. Ofrece múltiples pasarelas hacia la enseñanza superior y perspectivas de evolución atractivas.

Los estudiantes buscan ante todo oportunidades concretas de desarrollo personal y profesional. Alemania responde a esa expectativa.

Además, y contrariamente a ciertas ideas preconcebidas, la lengua alemana es bien asimilada por muchos jóvenes marroquíes, que la aprenden rápidamente. Es algo que constato con frecuencia y que me parece notable.

Para terminar, una última palabra sobre la coyuntura internacional y el papel que podrían desempeñar Alemania y Marruecos en este contexto.

El sistema internacional atraviesa una fase de transformación profunda, tanto en el plano político como económico. Este proceso lleva varios años en marcha, pero hoy se intensifica.

En este contexto, países como Alemania y Marruecos comparten un interés común en la estabilidad del sistema multilateral, basado en el derecho internacional y el libre comercio, así como en instituciones como Naciones Unidas o la Organización Mundial del Comercio.

Nuestros dos países no son potencias dominantes que proyecten su influencia mediante el poder militar. Dependemos aún más del respeto de estas normas internacionales. Por ello trabajamos juntos, en distintos foros internacionales, para preservar este marco. Su debilitamiento sería perjudicial para el conjunto de nuestras economías.

Por Mouhamet Ndiongue
El 16/04/2026 a las 14h54