«Fue el centro de control el que, a través de sus operadores, autorizó la reanudación de la circulación en unas circunstancias que, desde nuestro punto de vista, resultan inexplicables», declaró el ministro durante una rueda de prensa celebrada en el centro de control del gestor de la red ferroviaria española, Adif, en Madrid.
Según Puente, el sistema de seguridad LZB, utilizado en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, sufrió una avería a las 08:30, lo que provocó la interrupción de la circulación de al menos seis trenes.
Pese a que un tren de la compañía Iryo permanecía inmovilizado en la vía y había una señal en rojo a la entrada de la estación de Urda, el centro de control de Adif autorizó a las 08:36 la salida de un tren AVE de Renfe sin ninguna limitación de velocidad, explicó el ministro.
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El convoy recorrió unos 25 kilómetros antes de colisionar a las 08:53 con el tren de Iryo que permanecía detenido.
Puente calificó esta autorización de «manifiestamente errónea» y subrayó que la investigación deberá determinar las responsabilidades individuales relacionadas con la decisión.
Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, expresó la conmoción del país ante la tragedia. «Toda España está de luto», declaró.
«No es asumible para un país como España sufrir dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en un mismo año», lamentó Sánchez, en referencia al accidente de Adamuz, en Andalucía, que dejó 46 muertos el pasado mes de enero.
