El Polisario, organización terrorista; armamento ruso y promesas vacías de Argel: el Senado estadounidense entra en escena

Le sénateur républicain Ted Cruz.

Le sénateur républicain Ted Cruz.

El 10/02/2026 a las 16h51, actualizado el 04/02/2026 a las 10h50

Audiencias tensas, amenazas de sanciones e iniciativas legislativas sin precedentes en Washington, el carácter terrorista del Polisario y la estrategia militar pro-rusa de Argelia concentran ahora fuertes preocupaciones. Entre acusaciones de derivas terroristas y una presión creciente contra las compras de armas rusas, el Senado estadounidense muestra un escepticismo cada vez mayor y empieza seriamente a perder la paciencia.

Celebradas el martes 3 de febrero, las audiencias del Senado estadounidense sobre la seguridad en el Norte de África y el Sahel (región geográfica) pusieron de relieve importantes preocupaciones que ahora agitan a Washington. En el centro de los debates: los presuntos vínculos entre el Frente Polisario y redes terroristas activas en la región, así como la continuidad de la política argelina de adquisición masiva de armamento ruso, pese a las reiteradas advertencias de Estados Unidos y a las promesas expresadas por Argel de un acercamiento militar con Washington.

En el seno de la subcomisión del Senado para oriente medio y la lucha contra el terrorismo, una audiencia en particular marcó un momento revelador del endurecimiento del discurso estadounidense respecto a ciertos actores que operan en el Norte de África y el Sahel. Ante varios senadores influyentes y responsables del Departamento de Estado, los intercambios subrayaron la creciente inquietud de Washington ante la expansión de las redes terroristas y sus conexiones transnacionales.

A lo largo de las intervenciones, los responsables estadounidenses insistieron en la necesidad de cerrar lo que consideran lagunas persistentes en la estrategia antiterrorista regional, especialmente frente a la aparición de alianzas consideradas preocupantes entre grupos armados y potencias extranjeras.

La ofensiva de Ted Cruz sobre la “houthización” del Polisario

El momento más destacado de la audiencia vino de la mano del senador republicano Ted Cruz, cuya intervención marcó el tono de un discurso especialmente duro. El senador texano fue tajante al afirmar que «las actividades terroristas en el Sahel también son obra del Polisario, lo que constituye una laguna importante en nuestra estrategia antiterrorista». Llevando más lejos sus acusaciones, Cruz señaló las supuestas relaciones entre el movimiento separatista e Irán. Según él, Teherán busca instrumentalizar al Polisario para reforzar su influencia regional. «Irán intenta transformar al Polisario en una especie de hutíes de África occidental, una fuerza proxy capaz de librar una guerra para amenazar la estabilidad regional y presionar a los socios de Estados Unidos», declaró.

El senador también insistió en la dimensión operativa de esta amenaza. «Cada vez que Irán quiere ejercer influencia, el Polisario colabora con grupos terroristas iraníes», subrayó. Mencionó el presunto acceso del movimiento a drones proporcionados por el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, así como la transferencia de armas a grupos yihadistas que operan en la región del Sahel.

Frente a estas afirmaciones, los representantes del Departamento de Estado adoptaron un tono más diplomático, sin dejar de reconocer el diagnóstico general. Joel Borkert, coordinador adjunto de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo, recordó la prioridad que Washington otorga a la lucha contra las redes vinculadas a Irán. «La administración Trump ha indicado claramente que la lucha contra el terrorismo seguirá siendo una prioridad absoluta para garantizar la seguridad de nuestro territorio nacional», aseguró el responsable estadounidense. En la misma audiencia, Robert Palladino, alto funcionario de la Oficina de Asuntos de Oriente Medio, destacó la cooperación en materia de seguridad con Marruecos, recordando que el Reino constituye «un aliado importante fuera de la OTAN de Estados Unidos».

Tras estas declaraciones, Ted Cruz dio un paso político al confirmar la preparación de una iniciativa legislativa destinada a clasificar oficialmente al Polisario como organización terrorista. «Creo que el Polisario debería ser designado como grupo terrorista, y he preparado un proyecto de ley con ese fin, si no cambia su comportamiento», enfatizó. Esta iniciativa, al igual que los debates en el Senado, reflejan un cambio en el clima político en Washington, donde la idea de tal clasificación parece ganar terreno.

Argelia bajo presión por sus adquisiciones de armamento ruso

Paralelamente al caso del Polisario, otra audiencia del Senado puso a Argelia en el centro de atención. La senadora demócrata Jeanne Shaheen interpeló directamente a responsables del Departamento de Estado sobre las informaciones que indican que Argel estaría adquiriendo aviones de combate rusos y sobre negociaciones en curso para nuevos contratos. Subrayó, en particular, que Argel «estaría en conversaciones para adquirir más, ya que la entrega de aviones estadounidenses tomaría demasiado tiempo».

La respuesta estadounidense no dejó mucho margen para la ambigüedad. Robert Palladino calificó estas informaciones de «preocupantes» y recordó que tales transacciones «pueden desencadenar» sanciones. «Es algo que vigilaremos de cerca», enfatizó.

Esta tensión no es reciente. Ya el 14 de septiembre de 2022, Marco Rubio, entonces senador y hoy al frente del Departamento de Estado, envió una carta a su predecesor Antony Blinken, señalando a Argelia como «uno de los principales compradores mundiales de equipos militares de la Federación de Rusia». El 29 de septiembre de 2022, veintisiete miembros del Congreso, encabezados por la representante Lisa McClain, aumentaron la presión al solicitar oficialmente sanciones contra Argel. McClain declaró sin rodeos: «No hay que endulzar la realidad: las crecientes relaciones de Argelia con Rusia constituyen una amenaza para todas las naciones del mundo».

Los legisladores recordaron que en 2022 Argelia había firmado un contrato de armamento valorado en más de 7.000 millones de dólares con Moscú, que incluía, entre otras cosas, la adquisición de aviones Sukhoi 57. Invocaron la ley CAATSA de 2017, que contempla sanciones contra cualquier entidad que realice «una transacción significativa con una persona que forme parte de, o actúe para o en nombre de los sectores de defensa o inteligencia del gobierno de la Federación de Rusia».

Las falsas promesas de Sabri Boukadoum

Frente a esta presión, Argel intentó una maniobra diplomática. El 7 de marzo de 2025, en una entrevista concedida al medio estadounidense DefenseScoop, el embajador de Argelia en Estados Unidos, Sabri Boukadoum, buscó tranquilizar a Washington aludiendo a un posible giro estratégico. Apoyándose en el memorando de entendimiento militar firmado el 22 de enero de 2025 entre el AFRICOM y el ejército argelino, llegó incluso a prometer compras masivas de armamento estadounidense, afirmando con énfasis: «El cielo es el límite». Boukadoum también trató de resaltar la experiencia regional de Argel al declarar que «la ventaja de los argelinos es que contamos con el factor humano, estando presentes sobre el terreno en el Norte de África».

A pesar de estas declaraciones atractivas, numerosos observadores dudan de la capacidad real de Argel respecto a la capacidad real de Argel para reorientar su doctrina militar. El ejército argelino sigue estando profundamente estructurado en torno a sistemas de armamento ruso heredados de décadas de cooperación estratégica con Moscú. Cambiar de proveedor militar no se reduce a un simple acto de compra; implica años de formación, transferencia tecnológica y adaptación logística y doctrinal. Los contratos ya firmados con Rusia, su magnitud financiera y la interdependencia operacional que generan hacen que cualquier transición rápida sea altamente improbable.

En estas condiciones, las promesas de diversificación hacia armamento estadounidense parecen más un instrumento diplomático para calmar a la administración estadounidense que una verdadera ruptura estratégica. En Washington, la duda se instala. Para muchos responsables estadounidenses, la cuestión ya no es si Argel cumplirá sus promesas, sino cuánto tiempo pasará antes de que sea necesario aplicar sanciones.

Por Tarik Qattab
El 10/02/2026 a las 16h51, actualizado el 04/02/2026 a las 10h50