Estudiantes marroquíes en Francia: el Gobierno francés anuncia una reforma radical para el curso 2026

Universidad Paris 1 Panthéon Sorbonne

El 23/04/2026 a las 14h12

Mientras miles de bachilleres marroquíes planifican su salto a la educación superior en Francia para el curso 2026, el Ejecutivo galo ha anunciado una reforma que transformará el acceso a sus aulas. El plan prevé un notable incremento de las tasas de inscripción para la mayoría de los alumnos extranjeros no comunitarios, además de establecer una nueva prioridad para los perfiles orientados a las disciplinas científicas y las ingenierías.

El ministro de Educación Superior, Philippe Baptiste, presentó el pasado 20 de abril este nuevo plan bautizado como «Choose France for Higher Education», que supone un paso más allá de la estrategia «Bienvenue en France» lanzada en 2018.

En la práctica, a partir de la vuelta a las aulas en 2026, la mayor parte de los alumnos extranjeros que no sean ciudadanos de la Unión Europea deberán abonar tasas de inscripción significativamente más elevadas en las universidades públicas francesas. El coste de los grados pasará a 2.895 euros anuales, frente a los 178 euros que pagan actualmente los estudiantes franceses y europeos. En el caso de los másteres, el precio alcanzará los 3.941 euros al año, en contraste con los 254 euros actuales.

Esta medida afectará principalmente a los alumnos de nuevo ingreso y a quienes cambien de ciclo formativo, especialmente tras concluir un grado y querer cursar un máster. Para los estudiantes marroquíes, que conforman una de las mayores comunidades universitarias extranjeras en Francia, esta reforma podría impactar de forma directa en sus proyectos de movilidad académica. La única excepción serán los alumnos becados, que no se verán afectados por este incremento.

El fin de las exenciones masivas

Hasta ahora, numerosas universidades francesas evitaban aplicar estas tasas diferenciadas mediante un sistema de exenciones generalizadas. De hecho, solo una decena de centros de los 78 existentes —entre los que figuran los de La Rochelle, en el oeste del país, Le Havre, Grenoble Alpes o Paris Panthéon-Assas— aplicaban realmente estas tarifas elevadas.

Sin embargo, el Ministerio de Educación Superior tiene la intención de terminar con esta flexibilidad. «Las universidades ya no podrán decretar exenciones masivas. Estas quedarán reservadas para casos muy específicos», declaró el ministro al diario Le Parisien. Bajo el nuevo sistema, se dibujarán tres categorías de alumnos extracomunitarios: la mayoría, que pagará las nuevas tarifas; un 10% de los estudiantes de cada centro que podrá quedar exento del pago; y, finalmente, los mejores expedientes, que podrán optar a una beca del Gobierno francés.

El objetivo de esta maniobra es también presupuestario. Se estima que la medida podría reportar unos 250 millones de euros anuales a las arcas de las universidades francesas en un plazo de dos o tres años.

Prioridad para las carreras científicas

Además del aumento del coste de la matrícula, el segundo eje del plan «Choose France for Higher Education» busca atraer a más estudiantes internacionales hacia sectores considerados estratégicos para la economía gala.

Con esta medida, que ha suscitado un fuerte rechazo en diversos sectores, el Gobierno busca reforzar los efectivos en el ámbito digital, la inteligencia artificial, la computación cuántica y la biotecnología, así como en las escuelas de ingenieros y técnicos. Según explicó Philippe Baptiste, Francia necesita incorporar cada año a 40.000 ingenieros y 40.000 técnicos para apuntalar su proceso de reindustrialización.

Ante la imposibilidad de cubrir estas vacantes solo con estudiantes franceses y europeos, el país priorizará las candidaturas internacionales que encajen en estos perfiles. Para conseguirlo, se les reservará el 60% de las becas que el Gobierno francés otorga a los alumnos extranjeros.

Para los estudiantes marroquíes procedentes de ramas científicas, esta nueva orientación podría suponer una oportunidad adicional para acceder a ayudas y programas formativos.

Una reforma bajo el fuego de las críticas

Ante la aplicación de esta norma el próximo curso, las organizaciones estudiantiles francesas han comenzado a movilizarse para denunciar lo que consideran un carácter discriminatorio y socialmente peligroso. Suzanne Nijdam, presidenta de la Federación de Asociaciones Generales de Estudiantes (FAGE) —la principal organización estudiantil del país—, recordó que los alumnos extranjeros se encuentran entre los colectivos más vulnerables y representan más del 60% de los usuarios de los economatos solidarios universitarios.

En la misma línea se han manifestado los sindicatos Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF) y la Union étudiante, que alertan de que la medida podría excluir a miles de jóvenes de la enseñanza superior francesa.

Pero la protesta no se limita a los alumnos. En el seno de la asociación France Universités, el plan ha generado un intenso debate y ha provocado el rechazo frontal de los rectores.

En un comunicado publicado el 22 de abril, los responsables académicos consideran que la reforma representa un «nuevo golpe a la autonomía de las universidades» y que «choca con los valores humanistas de acogida y apertura».

France Universités también advirtió sobre el riesgo de expulsar del sistema a los alumnos de los países con menos recursos y sobre las posibles consecuencias para la investigación, recordando que «la ciencia no conoce fronteras». Además, calificaron el calendario propuesto como «poco realista», dado que la mayoría de los estudiantes internacionales ya han definido sus opciones para el próximo mes de septiembre de 2026.

Por su parte, el Gobierno francés asume plenamente esta estrategia de «inmigración estudiantil elegida» y reitera su voluntad de atraer talento internacional mientras reorganiza el sistema de acogida en función de las necesidades económicas del país.

Por la redacción
El 23/04/2026 a las 14h12