Cuando Argelia proclamaba públicamente y de forma oficial su rechazo «irreversible» a las negociaciones sobre el Sáhara

A droite, le ministre des Affaires étrangères algérien Ahmed Attaf à Madrid dans le cadre des négociations sur le Sahara. Ici avec son homologue espagnol José Manuel Albares.

A la derecha, el ministro de Asuntos Exteriores argelino Ahmed Attaf en Madrid en el marco de las negociaciones sobre el Sáhara. Aquí junto a su homólogo español José Manuel Albares.

El 16/02/2026 a las 15h54

A través de sus canales, Argelia sostiene hoy que nunca se negó a participar en las negociaciones sobre el Sáhara. Una versión que, sin embargo, choca con una serie de posiciones oficiales, públicas y formalmente notificadas al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en las que Argel reivindicaba claramente su rechazo «irreversible» al formato de las mesas redondas.

Desde hace algunos días, un relato cuidadosamente difundido por medios e influenciadores cercanos al poder en Argelia intenta imponer una lectura alternativa de los recientes desarrollos diplomáticos en torno al Sáhara. Según esta versión, Argel nunca habría rechazado participar en las negociaciones alentadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sin embargo, esta afirmación choca con una acumulación de declaraciones oficiales, públicas y documentadas que demuestran exactamente lo contrario. Un simple repaso de los hechos basta para poner de manifiesto una estrategia de negación hoy debilitada por la propia cronología de las posiciones argelinas.

Las recientes conversaciones organizadas en Madrid marcaron un giro diplomático significativo. La participación argelina se obtuvo bajo fuerte presión de Estados Unidos, actualmente considerado un actor decisivo en el expediente sahariano. No obstante, Argel intentó de inmediato restar importancia al encuentro. Su ministro de Asuntos Exteriores, Ahmed Attaf, estuvo efectivamente presente en la capital española. Sin embargo, la comunicación oficial argelina presentó el viaje como dedicado exclusivamente a reuniones bilaterales con su homólogo español, José Manuel Albares, evitando cuidadosamente cualquier referencia a discusiones relacionadas con el Sáhara. En los medios oficiales y en las redes sociales argelinas, el silencio fue absoluto. Hubo que esperar a que la misión estadounidense ante la Organización de las Naciones Unidas hiciera pública la celebración de las conversaciones y precisara la participación argelina para que la línea oficial cambiara bruscamente.

La nueva línea: reescribir la historia

Ante las revelaciones públicas, Argelia intenta ahora sostener que nunca manifestó una oposición de principio a participar en las negociaciones. Sin embargo, esta versión contradice frontalmente varias posiciones diplomáticas oficiales adoptadas en los últimos años.

El 30 de octubre de 2020, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la resolución 2548, que mencionaba explícitamente a Argelia como parte interesada en el proceso político relativo al Sáhara. La reacción argelina fue reveladora. En un comunicado oficial, la diplomacia del país trató de redefinir su papel, presentándolo como un simple «observador oficial del proceso de paz», en contradicción con los términos del texto adoptado. Este intento de reposicionamiento ya evidenciaba una voluntad de sustraerse del marco negociado establecido por la comunidad internacional.

La ruptura se formalizó en 2021. Una declaración oficial, difundida por la Agence Presse Service, anunció claramente el rechazo argelino a participar en las mesas redondas dedicadas al Sáhara, afirmando que Argel no era parte del conflicto. Esta posición fue posteriormente notificada oficialmente a la Organización de las Naciones Unidas a través de los canales diplomáticos habituales, en particular mediante la representación permanente argelina en Nueva York.

La declaración más explícita fue pronunciada el 22 de octubre de 2021 por Amar Belani, entonces embajador enviado especial encargado de la cuestión del Sáhara Occidental y hoy representante argelino ante la ONU.

En declaraciones a la agencia oficial argelina Agence Presse Service, afirmó sin ambigüedad:

«En cuanto al llamado formato de mesas redondas, que ya hemos rechazado públicamente, Argelia nunca se ha comprometido a formar parte de él en el futuro, ya que consideramos que este formato dista mucho de constituir la solución ideal y que, por el contrario, se ha vuelto contraproducente desde que Marruecos decidió, de manera irresponsable y deshonesta, instrumentalizarlo para intentar ocultar el carácter de descolonización de la cuestión del Sáhara Occidental en favor de un supuesto conflicto regional y artificial del que Argelia sería parte», declaró.

Añadía: «Por estas razones, confirmamos nuestro rechazo formal e irreversible de este llamado formato de mesas redondas y hemos instruido a nuestro representante permanente en Nueva York para que notifique esta posición del gobierno argelino al presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, solicitándole que haga circular la nota verbal en cuestión a todos los miembros del Consejo».

Pocos días antes, el 12 de octubre de 2021, el mismo responsable, Amar Belani, ya había afirmado, desde la propia sede de la Organización de las Naciones Unidas, que el formato de mesas redondas estaba «obsoleto» y «ya no figura en el orden del día». Estas declaraciones constituyen posiciones diplomáticas oficiales, asumidas públicamente y comunicadas a las instancias internacionales.

La incoherencia del discurso argelino se acentúa con la resolución 2797 adoptada en 2025, considerada como una nueva etapa en el reconocimiento del plan de autonomía propuesto por Marruecos. Miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ese año, Argelia no participó en la votación de la resolución. ¡Toda una señal!

Hoy, la participación argelina en las discusiones parece estar más dictada por la evolución de la correlación de fuerzas diplomática que por un cambio voluntario de doctrina. Las conversaciones actuales buscan precisamente examinar las modalidades de aplicación del plan de autonomía, un marco al que Argel se había opuesto sistemáticamente.

La afirmación de que Argelia nunca habría rechazado participar en las negociaciones sobre el Sáhara no resiste el examen de los hechos. Los archivos diplomáticos, los comunicados oficiales y las declaraciones públicas de responsables argelinos demuestran un rechazo explícito, formalizado y asumido de toda negociación en ese formato. El actual intento de reescritura narrativa se inscribe en una estrategia de reposicionamiento diplomático condicionada por la evolución del contexto internacional. Sin embargo, frente a declaraciones pasadas, documentadas y notificadas a instancias multilaterales, este relato resulta difícilmente sostenible y se asemeja más a una estrategia de comunicación de crisis que a una realidad diplomática.

Por Tarik Qattab
El 16/02/2026 a las 15h54