La ciudad de Dakhla acogió este sábado uno de los actos más destacados de la campaña del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM). Más de 17.000 participantes, procedentes de distintas generaciones y estratos sociales, acudieron a esta cita de comunicación política, dotando al evento de un peso significativo en la agenda de la formación. La indumentaria tradicional saharaui, muy presente entre los asistentes, aportó una marcada identidad local al acto, conjugando carga simbólica y proyección política.
En este ambiente, la intervención en la tribuna de Fouzi Lekjaa protagonizó el momento álgido de la jornada. Desde las gradas, los asistentes corearon el célebre «Sir, Sir», lema grabado en la memoria colectiva por los éxitos deportivos de la selección nacional de fútbol y que encontró en esta ocasión una réplica en clave política. Asimismo, los simpatizantes mostraron una constante interacción con los dirigentes del partido, reflejando el entusiasmo que rodeó a esta etapa de la gira del PAM por las provincias del Sur.
Fue en este marco donde Lekjaa fijó su postura respecto a una de las principales exigencias que marcan la actual contienda electoral: «Todos estamos de acuerdo en elevar el salario mínimo a 5.000 dirhams», declaró.
Este pronunciamiento se produce un día después de un mitin celebrado en Jorf El Melha, en el que el Agrupamiento Nacional de Independientes (RNI) se comprometió a elevar el SMIG desde su nivel actual de 3.400 dirhams hasta los 5.000 dirhams.
Fouzi Lekjaa à Dakhla.
En clara alusión a dicho anuncio, Lekjaa enmarcó sus palabras en un tono crítico, cuestionando el cumplimiento de las promesas electorales pasadas que no llegaron a concretarse. Asimismo, puso en duda la financiación de las medidas sociales vigentes y cuestionó el destino de los 130.000 millones de dirhams aprobados por el actual Ejecutivo para combatir las disparidades sociales y territoriales. Ante este escenario, el dirigente del PAM contrapuso los compromisos de su propia formación para dar respuesta a las urgencias de ámbito social.
Una demanda sindical frente a las reservas de la patronal
La reclamación de un salario mínimo de 5.000 dirhams no es nueva. Ya en 2023, la Unión Marroquí del Trabajo (UMT), a través de su secretario general Miloudi Moukharik, trasladó esta exigencia al Gobierno en un momento en que el salario mínimo acababa de fijarse en 3.111 dirhams mensuales, con el objetivo de contener el impacto del alza en el coste de vida.
Leer también : El PAM exhibe músculo en Dakhla con un mitin de más de 10.000 personas
Más recientemente, la UMT ha continuado defendiendo un SMIG neto comprendido entre los 4.500 y los 5.000 dirhams, al considerar que el nivel de vida de los hogares marroquíes exige un incremento de mayor calado que los ajustes graduales aprobados en los últimos ejercicios.
No obstante, esta promesa de situar el salario mínimo en 5.000 dirhams genera intensas reservas en el tejido empresarial marroquí. En una estructura económica donde predominan las microempresas y las pymes, un incremento de este calibre despierta honda preocupación por su impacto directo en los costes salariales, los márgenes de beneficio y, en última instancia, la competitividad de las empresas.













