Sáhara: el influyente think tank ruso señala la responsabilidad de Argelia en el conflicto y refuerza la posición de Marruecos

Un paseo peatonal en El Aaiún, capital del Sáhara marroquí. (H. Yara/Le360)

El 16/03/2026 a las 22h14

Según un informe del influyente Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, un organismo vinculado a la diplomacia del país de Putin, el conflicto del Sáhara se presenta como un enfrentamiento entre Marruecos y Argelia, siendo el Polisario tan solo un proxy argelino. Mientras este último se debilita y su principal apoyo se encuentra carente de medios, Marruecos, reconocido en sus derechos y respaldado en el plano diplomático, refuerza sus apoyos.

El conflicto del Sáhara es, efectivamente, un asunto marroquí-argelino, en el que el Polisario no es más que un proxy de Argel, mientras que la posición marroquí se afirma cada vez más en la escena internacional, con un respaldo diplomático creciente y reconocimientos concretos de su soberanía sobre las provincias del Sur. Estas son las dos principales conclusiones a las que llega el influyente RIAC, o Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, un think tank independiente con sede en Moscú, creado en 2010 bajo el patrocinio del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores y con el apoyo de destacadas personalidades e instituciones rusas.

En un informe de unas cien páginas titulado «Los conflictos en Oriente Medio y el Norte de África: estado actual y dinámica posible», que ofrece un análisis detallado de la situación de seguridad y política en la región MENA, el think tank ruso aborda, entre los temas tratados, la cuestión del Sáhara, con un enfoque particular en la posición marroquí y en la evolución del conflicto.

Sobre el terreno, el informe subraya que la posición de Marruecos en el expediente del Sáhara Occidental se ha reforzado progresivamente, tanto en el plano diplomático como en el político, a medida que se ha producido un debilitamiento constante de las capacidades y de la influencia del Polisario. Según el estudio, los enfrentamientos militares entre Marruecos y el Polisario continúan desde noviembre de 2020 en forma de «acciones esporádicas de baja intensidad», tras la ruptura por parte del Polisario del alto el fuego de 1991. No obstante, el informe señala que las capacidades militares del Polisario siguen siendo limitadas y no le permiten infligir pérdidas significativas a Marruecos.

En el plano diplomático, el RIAC insiste en la constancia de la posición marroquí. Recuerda que esta se basa en tres principios: el Sáhara es parte integrante de Marruecos; esta pertenencia está justificada por la historia, la tradición y el derecho; y la integridad territorial constituye el fundamento de la unidad nacional. El informe añade que Marruecos respalda sus palabras con hechos, al integrar plenamente el territorio en su sistema administrativo y territorial e invertir activamente en su desarrollo.

La mano de Argel

El documento del RIAC pone de relieve el papel central de Argelia, que sigue siendo indispensable para el Polisario. Por mucho que el régimen de Argel trate de ocultarlo presentándose como un vecino preocupado, el think tank de referencia de su antiguo «gran hermano», cuyos trabajos suelen ser utilizados como base por los responsables rusos, no se engaña. «El conflicto es percibido cada vez menos como un conflicto marroquí-saharaui y cada vez más como un conflicto marroquí-argelino». El estudio recuerda igualmente que el Polisario desempeña ante todo un papel de gestor de los campamentos de Tinduf, mediante «un sistema de clientelismo y redistribución de la ayuda internacional», subrayando su dependencia total de Argel para su supervivencia política y económica.

Mientras el Polisario se debilita cada vez más y la maniobra de Argel queda al descubierto, el informe señala que la posición marroquí se beneficia ya de «un apoyo internacional en fuerte progresión». Como precisa el documento, la estrategia diplomática de Marruecos «se traduce en particular en esfuerzos destinados a convencer a los Estados que habían reconocido a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) de retirar su reconocimiento, así como en el aumento del número de países que reconocen directa o indirectamente la soberanía marroquí sobre el Sáhara. La apertura de misiones consulares en las provincias del Sur constituye un indicador importante de ese reconocimiento. Si antes unos 80 Estados reconocían a la RASD, hoy su número se ha reducido en más de la mitad. En estas condiciones, en Rabat se estima —no sin razón— que el tiempo juega a favor del Reino».

El informe subraya asimismo que la propuesta de autonomía presentada por Marruecos en 2007 sigue siendo la principal base de las discusiones internacionales, al garantizar una amplia autonomía del Sáhara dentro del marco de la soberanía marroquí. «Según esta propuesta, el Sáhara dispondría de una amplia autonomía en el marco de la soberanía marroquí, con competencias en materia de administración local, policía, economía, infraestructuras, cultura y medio ambiente, mientras que las cuestiones relativas a la soberanía, la defensa y las relaciones exteriores seguirían bajo la autoridad de Rabat», explica el documento.

El informe recuerda también que el reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara, durante el primer mandato de Donald Trump, constituyó un giro diplomático de gran calado, alentando a varios socios occidentales a adoptar una línea favorable al Reino. En este contexto, también se destaca el acercamiento franco-marroquí observado entre 2024 y 2025. A este respecto, el informe recuerda que el presidente francés Emmanuel Macron había afirmado en una carta dirigida al rey Mohammed VI en julio de 2024 que, para Francia, «el presente y el futuro del Sáhara Occidental se inscriben en el marco de la soberanía marroquí».

Para el RIAC, Marruecos se sitúa hoy en el centro de la estabilidad regional, mientras que el Polisario aparece como un proxy argelino dependiente, y el Reino se beneficia de un apoyo diplomático creciente en la escena internacional, consolidando su posición histórica y legal sobre sus provincias del Sur.

Argel no podrá hacer nada al respecto. En cuanto a las perspectivas, el think tank distingue entre dos escenarios principales. El primero, considerado el más probable, estará marcado por el fortalecimiento progresivo de la posición diplomática de Marruecos, perturbado ocasionalmente por la continuación de provocaciones de baja intensidad. El segundo, considerado muy poco probable, estaría vinculado a una escalada de las tensiones entre Marruecos y Argelia si Argel intentara reforzar las capacidades militares del Polisario. Las consecuencias serían mayores. Y Argel lo sabe.

Por Tarik Qattab
El 16/03/2026 a las 22h14