La Federación Nacional de Propietarios de Cafés y Restaurantes de Marruecos (FNPCR) ha entablado consultas con los poderes públicos con el fin de encontrar una salida duradera al problema de la afiliación de sus miembros a la Caja Nacional de la Seguridad Social (CNSS). En el centro de estas conversaciones figura la regularización de un sector que sigue marcado por prácticas declarativas desiguales.
Según su presidente, Noureddine El Harrak, una parte de los empresarios se enfrenta a limitaciones que, en algunos casos, les llevan a no declarar a la totalidad de sus asalariados o a efectuar declaraciones parciales. «Queremos resolver definitivamente este expediente, que perjudica a una parte importante de la profesión», afirmó en una entrevista concedida a Le360.
Esta iniciativa se enmarca en un contexto de refuerzo de los controles efectuados por la CNSS en los establecimientos, tanto en el medio urbano como en el rural. El objetivo es combatir el trabajo no declarado y ampliar la base de las cotizaciones sociales. Los infractores se exponen a regularizaciones acompañadas de sanciones económicas, que incluyen el pago retroactivo de las cotizaciones por un periodo que puede alcanzar hasta cuatro años, así como multas por la no declaración de los asalariados, pese a que estos tienen derecho a cobertura médica, prestaciones familiares y pensión de jubilación.
Ante este endurecimiento del marco regulatorio, la FNPCR aboga por un enfoque diferenciado en materia de afiliación a la CNSS. «No es pertinente aplicar un régimen uniforme al conjunto de los establecimientos», subraya Noureddine El Harrak, quien pone de relieve las disparidades estructurales entre cafés y restaurantes, tanto en términos de volumen de negocio como de implantación geográfica. A su juicio, un establecimiento de gama alta situado en una zona turística no puede estar sometido a las mismas exigencias que un pequeño café ubicado en el medio rural.
Si bien la Federación reconoce el carácter fundamental de la declaración de los asalariados, también aboga por una adaptación del marco regulatorio que tenga en cuenta las especificidades económicas del sector, ya sometido a presión fiscal y a un aumento de los costes de explotación, especialmente de las materias primas.
Los intercambios mantenidos con la ministra de Economía y Finanzas, Nadia Fettah Alaoui, son considerados «alentadores» por los profesionales, que esperan alcanzar un dispositivo más equilibrado que concilie las exigencias de protección social con la viabilidad económica de los establecimientos.
Cabe recordar que la FNPCR, que agrupa a cerca de 30.000 miembros, es una de las principales organizaciones profesionales del sector. Trabaja en la defensa de los intereses de cafeteros y restauradores frente a los desafíos fiscales, sociales y regulatorios, al tiempo que alerta sobre las dificultades que amenazan la sostenibilidad de numerosos establecimientos.
