Casablanca: entre memoria y patrimonio. La historia de la Mezquita Al-Quds

El 20/02/2026 a las 11h05

VídeoEn este episodio de «Casa, lugares y memoria», Le360 los lleva al corazón de Roches Noires para descubrir la historia de la Mezquita Al-Quds, antigua iglesia convertida en una de las joyas arquitectónicas de la metrópoli.

Es una de las siluetas más singulares de Casablanca. Monumento emblemático de la historia de la metrópoli, la Mezquita Al-Quds ocupa un lugar aparte en el paisaje urbano. Antes de convertirse en este imprescindible lugar de culto musulmán en Roches Noires ( un barrio de Casablanca), el edificio fue la iglesia de Santa Margarita.

La historia se remonta a 1920. En aquella época, el industrial Eugène Lendrat tenía grandes planes para el sector de Roches Noires. Convencido de que el desarrollo económico debía ir acompañado de un arraigo social y espiritual, concibió la iglesia de Santa Margarita como un instrumento para atraer y estabilizar a la mano de obra europea.

Como señala la investigadora Saloua Jattari, este barrio es el resultado de una historia plural. Si en un inicio la zona estuvo marcada por una fuerte presencia española, fue el impulso de Lendrat lo que verdaderamente transformó el paisaje urbano.

En el espacio de una década, entre 1920 y 1930, Lendrat convirtió este territorio en un polo industrial de primer orden. Las estadísticas de la época registraban la presencia de 50.000 europeos, la gran mayoría concentrados entonces en Roches Noires, según la investigadora.

Para responder a las necesidades de esta población, este, decidió financiar él solo el edificio religioso. A diferencia de los proyectos habituales que dependían de colectas públicas, Lendrat invirtió sus propios recursos. Un gesto en homenaje a su madre, cuyo nombre dio a la iglesia, con un objetivo claro: ofrecer un entorno de vida prestigioso a los franceses para afianzarlos en este barrio prometido a un futuro próspero.

Inspirada en la iglesia de Saint-Martin de Pau, ciudad natal de Eugène Lendrat, la arquitectura del edificio se distingue por un estilo neogótico que lo convierte, aún hoy, en uno de los lugares favoritos de los visitantes extranjeros en Casablanca. Construido con grandes bloques de piedra de un marrón intenso, el edificio respeta el plano clásico en cruz latina, pero con un «giro» propio de Lendrat: la incorporación de una cúpula central. Esta particularidad, ausente en el modelo original francés, otorga a la construcción su silueta tan singular en el cielo casablanqués.

Una audacia arquitectónica que no dejó indiferente a nadie desde su finalización. Los archivos recuerdan la fervorosa acogida que rodeó el lugar durante su inauguración en enero de 1929. Durante una semana, las campanas repicaron a diario para celebrar la apertura de lo que entonces se consideraba la «joya arquitectónica» del sector industrial.

La transición histórica de 1981

Fue en la década de 1980 cuando el destino del monumento cambió. En el marco de la política de recuperación de bienes por parte del Estado, la iglesia fue convertida en lugar de culto musulmán y pasó a llamarse Mezquita Al-Quds.

La proeza de esta metamorfosis radica en la preservación íntegra de la obra original. Tanto bajo las bóvedas interiores como en las fachadas exteriores, las estructuras geométricas de origen permanecieron intactas, lo que ha permitido al edificio conservar su esencia.

Hoy, este santuario se impone como una de las joyas arquitectónicas más apreciadas por los visitantes extranjeros. Más allá de su función sagrada, Al-Quds irradia una carga histórica que cautiva al visitante desde la primera mirada. Para los viajeros de todo el mundo, representa una parada magnética; un poderoso diálogo entre épocas y creencias, arraigado en el corazón de Casablanca.

Por Achraf El Hassani y Abderrahim Ettahiri
El 20/02/2026 a las 11h05