Por qué los trasvases entre cuencas hidráulicas ganan peso en la estrategia hídrica de Marruecos

Imagen aéreas del flujo de agua de la autopista hídrica del río Sebou hacia el embalse de la presa Sidi Mohammed Ben Abdellah

El 10/02/2026 a las 16h12, actualizado el 04/02/2026 a las 16h12

Con el fin de subsanar los desequilibrios de precipitaciones entre las distintas cuencas y hacer frente a la sucesión de años secos, Marruecos apuesta cada vez más por las llamadas “autopistas del agua”. Estos trasvases buscan optimizar la asignación del recurso a escala nacional y asegurar los usos económicos más sensibles, especialmente el abastecimiento urbano y la agricultura.

Los trasvases entre cuencas se han convertido en una de las soluciones más destacadas para garantizar los recursos hídricos frente a la recurrencia de la sequía, pero también para corregir los desequilibrios estructurales de precipitaciones entre las distintas regiones del país. «Las regiones del Norte y del Noroeste concentran la mayor parte de los aportes pluviométricos, mientras que las cuencas del Centro y del Sur, algunas de ellas sometidas a una fuerte presión urbana y agrícola, sufren déficits estructurales», explica Amine Benjelloun, experto en recursos hídricos.

Las interconexiones entre cuencas permiten así redistribuir los volúmenes de agua a nivelnacional y reducir la exposición económica de los territorios más vulnerables al estrés hídrico. «Concebidas como infraestructuras de solidaridad hídrica, estas conexiones intercuencas tienen como objetivo garantizar la continuidad del suministro de agua potable y apoyar los perímetros agrícolas estratégicos. Hoy constituyen uno de los pilares de la política nacional del agua», añade el experto.

Para Abdelaziz Belhouji, ingeniero en meteorología e hidrología, el interés de las interconexiones hídricas debe evaluarse a la luz de la evolución del modelo de gestión del agua. «La gestión de la oferta, durante mucho tiempo centrada en la construcción de presas, ha llegado hoy a sus límites. A partir de ahora debe ir acompañada de una gestión rigurosa y sostenible de la demanda», señala. Es en este marco donde Marruecos ha puesto en marcha, desde hace más de una década, un amplio programa de trasvases de agua entre cuencas. En materia de interconexión, el ministro de Equipamiento y Agua, Nizar Baraka, recordó el pasado martes la finalización del tramo dedicado al traslado de las aguas del Sebú hacia el Bouregreg, con 953 millones de m³ ya transferidos. También anunció el lanzamiento, este mismo año, de la segunda fase, que conectará la cuenca del Sebú con las del Bouregreg y del Oum Er-Rbia, hasta la presa de Al Massira.

Un proyecto iniciado en 2009

A finales de 2025, Marruecos ya contaba con 17 infraestructuras de transferencia de agua, que permiten transportar los recursos hídricos desde regiones excedentarias hacia aquellas que afrontan déficits estructurales, tal como señaló anteriormente Younes Laabdi, jefe del servicio de gestión del agua en la Dirección General de Hidráulica, en una entrevista concedida a Le360.

El proyecto de conexión entre las cuencas del Loukkos, del Sebú, del Bouregreg y del Oum Er-Rbia constituye la columna vertebral de este dispositivo. Su concepción se remonta a la fase de preparación de la Estrategia Nacional del Agua, presentada ante el rey Mohamed VI en Fez en 2009.

Primer proyecto de esta envergadura en la historia de Marruecos, tiene como objetivo una valorización óptima de los recursos hídricos y el establecimiento de un verdadero mecanismo de solidaridad territorial entre cuencas excedentarias y deficitarias. Teniendo en cuenta la evolución de la situación hidrológica, el crecimiento sostenido de la demanda de agua y los avances logrados en los estudios técnicos, la versión inicial del proyecto fue revisada con el fin de reforzar su coherencia y su capacidad de respuesta.

A largo plazo, este programa permitirá transferir un excedente estimado de 1.200 millones de m³ al año. Estos volúmenes están destinados a cubrir varias necesidades estratégicas: el refuerzo del abastecimiento de agua potable de la región de Marrakech y del eje Rabat–Casablanca, la mejora del riego en los perímetros agrícolas de Doukkala, Beni Amr y Beni Moussa, así como la preservación del acuífero de Berrechid, fuertemente explotado por los usos agrícolas.

La primera materialización de esta interconexión tuvo lugar con la puesta en servicio, en agosto de 2023, del enlace Sebú–Bouregreg. Esta fase tenía como objetivo transferir el excedente de agua de la presa reguladora del Sebú hacia la presa Sidi Mohamed Ben Abdellah, con un caudal de 15 m³ por segundo, es decir, entre 350 y 470 millones de m³ al año. Las obras requirieron la instalación de 66,5 km de tuberías de acero de 3.200 mm de diámetro y la construcción de dos estaciones de bombeo.

La segunda fase prevé reforzar el trasvase Sebú–Bouregreg, elevando el caudal a 45 m³/s, lo que equivale a unos 800 millones de m³ anuales, y posteriormente la conexión con la cuenca del Oum Er-Rbia. Esta será posible gracias a un transporte de agua a lo largo de 209,6 km, desde la presa Sidi Mohamed Ben Abdellah hasta la presa de Al Massira. Este tramo se pondrá en marcha este año, según anunció el ministro de Equipamiento y Agua. En cuanto a la conexión de las cuencas del Loukkos y del Laou con la del Sebú, con un caudal de entre 20 y 30 m³/s, los trabajos incluyen en particular el proyecto de conexión entre las presas de Oued El Makhazine y Dar Khrofa.

Se trata, por tanto, de una herramienta destinada a reducir el impacto económico de la escasez de agua, ya que los trasvases intercuencas ofrecen una mayor previsibilidad a los territorios más expuestos al estrés hídrico y permiten amortiguar los efectos de las sequías recurrentes. «Los usos estratégicos quedan así mejor asegurados», concluye Amine Benjelloun.

Por Hajar Kharroubi
El 10/02/2026 a las 16h12, actualizado el 04/02/2026 a las 16h12