Rabat-Salé: las barcas resisten al paso del tiempo y a las transformaciones de la movilidad urbana

En el Bouregreg, la flouka sigue siendo uno de los medios de transporte más utilizados para conectar Rabat con Salé. (Y.Mannan/Le360)

El 30/05/2026 a las 15h20

Símbolo del patrimonio fluvial del Bouregreg, las barcas, conocidas localmente como «floukas», continúan garantizando la conexión entre Rabat y Salé pese al auge de las infraestructuras modernas. Con motivo del Aid al-Adha, estas embarcaciones tradicionales registran una fuerte afluencia, transportando cada día a cientos de pasajeros de una orilla a otra.

Con motivo de las vacaciones del Aid al-Adha, las floukas (barcas) del Bouregreg viven un repunte de actividad. Verdadera institución del paisaje urbano de Rabat y Salé, este medio de transporte fluvial tradicional sigue asegurando diariamente la conexión entre ambas orillas, atrayendo tanto a los habitantes como a los visitantes.

Nuestro equipo se desplazó este sábado al paseo acondicionado del Bouregreg, donde la afluencia era particularmente elevada. En los embarcaderos, una sucesión de floukas esperaba a los viajeros que deseaban llegar a la orilla de Salé, mientras que, en mitad del río, otras embarcaciones cargadas de pasajeros realizaban el trayecto inverso hacia Rabat.

Estas barcas de madera, generalmente reconocibles por su casco pintado de azul, constituyen un elemento histórico de la movilidad urbana entre las dos ciudades. Funcionando como auténticos taxis fluviales, permiten conectar ambas orillas en apenas unos minutos, al tiempo que ofrecen una vista privilegiada de la Kasbah de los Oudayas y del estuario del Bouregreg.

Según un profesional del sector, la flota cuenta actualmente con 72 embarcaciones en actividad. Cada flouka está autorizada a transportar hasta doce pasajeros, por una tarifa fijada en cinco dirhams por trayecto. Las rotaciones se realizan a lo largo de toda la jornada para responder a la creciente demanda, especialmente durante los periodos de gran afluencia.

Preguntado por Le360, Mouhsine, propietario de una flouka, se felicita de poder vivir dignamente de esta actividad ancestral. No obstante, considera que todavía son necesarias mejoras para acompañar el desarrollo del sector, especialmente en materia de mantenimiento de las infraestructuras, iluminación de los embarcaderos y organización del flujo de pasajeros.

Más allá de su función de transporte, la flouka sigue siendo así un elemento emblemático del patrimonio del Bouregreg, perpetuando una tradición centenaria mientras responde a las necesidades cotidianas de movilidad entre Rabat y Salé.

Por Mohamed Chakir Alaoui y Yassine Mannan
El 30/05/2026 a las 15h20