Para miles de familias marroquíes instaladas en España, el Aid al-Adha ya no se parece del todo al que dejaron atrás en Marruecos. Entre normas sanitarias, reservas en mataderos autorizados, costes elevados y restricciones legales, la gran fiesta musulmana se adapta poco a poco a la vida europea, transformando rituales, hábitos y hasta la manera de vivir la celebración en familia.