Tres décadas después del hallazgo de más de 400 monedas de oro en un pecio situado frente a la costa sur de Inglaterra, un equipo internacional de arqueólogos e historiadores ha logrado identificar finalmente el barco y reconstruir la historia de su último viaje. Se trata del Dom van Keulen, un navío mercante holandés que partió de Marruecos hacia los Países Bajos en 1633 y que terminó hundiéndose durante una fuerte tormenta cerca de la localidad inglesa de Salcombe.
La investigación, desarrollada por la Universidad de Bournemouth, el Museo Británico y el Grupo de Arqueología Marítima del Sudoeste, permite arrojar nueva luz sobre las intensas relaciones comerciales que unían Marruecos y Europa en el siglo XVII.
Oro marroquí en las rutas comerciales europeas
Según los investigadores, el barco transportaba una valiosa carga compuesta por goma arábiga, salitre, pieles de cabra y cerca de 9.000 ducados berberiscos, monedas de oro acuñadas en Marruecos y especialmente apreciadas en Europa por su pureza.

Aunque gran parte de la mercancía fue recuperada tras el naufragio, más de 400 monedas permanecieron en el fondo marino durante más de tres siglos hasta ser descubiertas por buceadores en 1995. El hallazgo se considera uno de los conjuntos de monedas de oro marroquíes más importantes encontrados en aguas británicas.

Los especialistas destacan que este descubrimiento constituye una prueba tangible de la importancia que tuvo Marruecos en las redes comerciales internacionales de la época. El oro procedente de la costa magrebí alimentaba los intercambios entre África, Europa y Oriente Medio y contribuía a la prosperidad de numerosas ciudades comerciales europeas.
Una tormenta puso fin al viaje
Documentos localizados en los Archivos Nacionales británicos permitieron reconstruir los últimos momentos del Dom van Keulen. El barco había zarpado de Marruecos en el otoño de 1633 con destino a los Países Bajos cuando se vio sorprendido por un temporal en el Canal de la Mancha.
La embarcación sufrió una importante vía de agua y terminó hundiéndose frente a las costas de Devon. Según los registros de la época, toda la tripulación logró sobrevivir al naufragio.
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Los restos del navío, de unos 30 metros de eslora, conservan todavía cañones, anclas y diversos objetos de uso cotidiano. Entre las piezas recuperadas figuran joyas de oro, utensilios de estaño, cerámicas y otros objetos que hoy forman parte de las colecciones del Museo Británico.
Un testimonio de la influencia económica de Marruecos
Más allá del interés arqueológico, los investigadores consideran que el hallazgo confirma la posición estratégica de Marruecos en el comercio internacional del siglo XVII. Durante esa época, comerciantes holandeses y europeos mantenían intercambios regulares con el Reino, adquiriendo oro y otras materias primas a cambio de productos manufacturados.
La identificación del Dom van Keulen permite así comprender mejor cómo circulaban las riquezas africanas hacia Europa y cómo el oro marroquí contribuyó a alimentar una parte importante de la actividad económica del continente en plena expansión comercial.
El lugar del naufragio permanece actualmente protegido por las autoridades británicas y solo puede ser visitado por equipos autorizados, con el fin de preservar uno de los testimonios más relevantes del comercio marítimo entre Marruecos y Europa en la Edad Moderna.
