La hoja de ruta consensuada como paso previo al diálogo nacional incluye varios ejes, entre ellos la esclavitud, el pasivo humanitario, la revisión del marco electoral, la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento del Estado de derecho. El documento también aborda cuestiones relacionadas con la lucha contra la impunidad, la racionalización del gasto público y la modernización de la administración.
Nourredine Mohamed, presidente del partido Mauritania en Marcha, explica que la hoja de ruta «se compone de dos documentos: el primero es de carácter general y el segundo es un anexo, a modo de guía práctica, que contiene numerosos detalles sobre las modalidades del futuro diálogo. Hubo un bloqueo de dos meses debido a la cuestión del mandato».
El vicepresidente de los Partidos de la Coalición de la Oposición Democrática (PCOD) insiste en la negativa de la mayoría gobernante «a destruir los logros constitucionales» para buscar nuevas reglas en un proceso cuyo resultado considera incierto.
Asimismo, enumera los principales asuntos que figurarán en el orden del día de las futuras sesiones: «la unidad nacional, el pasivo humanitario, la cuestión lingüística, los problemas de gobernanza y las cuestiones económicas y sociales».
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Sin embargo, no todos confían en las virtudes de este diálogo. Es el caso de Khali Diallo, diputado y miembro de las Fuerzas de Salvación (FS), quien rechaza categóricamente el principio de «un diálogo con un poder en el que no confiamos, que impide a diputadas acceder al Parlamento pese a que ejercen legalmente su mandato y que mantiene leyes discriminatorias en materia de educación».
Khali Diallo hace referencia a las diputadas Mariem Cheikh Dieng y Gamou Achour Salem, condenadas a penas de prisión firme por atentar contra los símbolos del Estado y la cohesión nacional tras publicar comentarios críticos hacia el jefe del Estado en las redes sociales. El indulto presidencial no puso fin a la privación de sus derechos civiles.
