Al margen de la inauguración del Pabellón nacional de Marruecos en la Bienal de Venecia, el artista británico de origen indio Anish Kapoor dejó su huella en el evento con su presencia. Acompañado de su esposa Omaima, de origen marroquí, organizó una recepción que reunió a coleccionistas, críticos y artistas en torno a la participación marroquí, un gesto que otorgó al pabellón una visibilidad internacional inmediata.
La elección de Anish Kapoor no es casual. El artista mantiene desde hace años una relación estrecha y documentada con Venecia. Su retrospectiva presentada en las Gallerie dell’Accademia y en el Palazzo Manfrin, centrada especialmente en el vacío, el pigmento puro y el Vantablack, ya había confirmado su condición de figura clave de la escena artística veneciana. Su presencia en el pabellón marroquí se inscribe así en una lógica de compromiso artístico más que en una simple cortesía protocolaria.
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Omaima Kapoor desempeñó igualmente un papel activo en esta puesta en relación. Doctora en Economía especializada en fiscalidad del arte, creadora de joyas y directora de la Fundación Anish Kapoor, encarna un auténtico puente entre el ecosistema internacional del arte contemporáneo y la escena cultural marroquí.
La participación de Marruecos en la Bienal de Venecia refleja una ambición cultural que ya no puede calificarse de emergente. El Reino se afirma como un productor de formas contemporáneas capaz de dialogar de igual a igual con las grandes escenas artísticas mundiales.
