La Torre Mohammed VI constituye un auténtico vínculo arquitectónico entre las dos orillas del río Bouregreg. En su entrada, una obra excepcional viene a enriquecer la experiencia del lugar. Imaginada por el diseñador internacional, artista y arquitecto de interiores Hicham Lahlou, en estrecha colaboración con la dirección artística del promotor del proyecto, esta instalación compuesta por 396 esculturas luminosas transforma la explanada de la torre en un espacio donde el arte, la arquitectura y la luz dialogan con elegancia.
Fundidas en aluminio y realzadas con una pátina de bronce, las 396 esculturas se integran sutilmente en el entorno arquitectónico de la Torre Mohammed VI. Su silueta estilizada evoca tanto las monumentales puertas del edificio como la riqueza ornamental de los palacios y riads marroquíes. A lo largo del día, captan las variaciones de la luz natural y mantienen un diálogo armonioso con los materiales nobles y los espacios ajardinados que las rodean.
Al caer la noche, la instalación revela una dimensión completamente diferente. Gracias a un sistema de iluminación paramétrica exclusivamente ascendente, cada escultura se ilumina desde su base, resaltando la riqueza de su textura metálica y creando un movimiento luminoso que parece elevarse hasta la majestuosa bóveda de la torre. Desde la explanada hasta la entrada del hotel Waldorf Astoria Rabat-Salé, el espacio se transforma en una experiencia sensorial inmersiva en la que la luz se convierte en un auténtico lenguaje artístico.
Inspirada en el neffar, una trompeta tradicional utilizada en celebraciones y rituales marroquíes, la instalación despliega formas orgánicas y vegetales que se elevan como una partitura esculpida al aire libre. Las obras reinterpretan así un símbolo profundamente arraigado en la memoria colectiva marroquí, estableciendo un sutil diálogo entre tradición y expresión contemporánea.
A través de esta creación, Hicham Lahlou inscribe la Torre Mohammed VI en una continuidad cultural asumida, donde la innovación formal se nutre de los saberes y símbolos heredados del pasado. La obra refleja así la voluntad de hacer convivir tradición y modernidad dentro de un mismo gesto creativo.
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Esta instalación forma parte de una ambición más amplia destinada a convertir la Torre Mohammed VI en un verdadero espacio de expresión cultural, en la intersección entre la arquitectura, el diseño y las artes aplicadas. Para Hicham Lahlou, el proyecto fue concebido como una prolongación respetuosa del gesto arquitectónico: «Mi intención, compartida con el promotor del proyecto, era crear una obra que acompañara con respeto la arquitectura durante el día y que revelara toda su majestuosidad al caer la noche. Estas 396 esculturas constituyen las notas de una sinfonía luminosa paramétrica que se eleva hacia la bóveda. Al iluminarse a sí mismas, no se limitan a aportar luz; insuflan un alma vibrante al pie de este icono».
Concebidas específicamente para este lugar emblemático, las obras de artistas marroquíes e internacionales integradas en el conjunto contribuyen a crear un espacio único, donde la experiencia arquitectónica se prolonga a través de intervenciones artísticas ambiciosas. La Torre Mohammed VI reafirma así su vocación como destino cultural contemporáneo, abierto al mundo y profundamente arraigado en su territorio.





