El emblemático proyecto del puerto Dakhla Atlántico ha dejado de ser una simple ambición sobre el papel para convertirse en una realidad que emerge cada día un poco más de las aguas del Atlántico. Bajo la supervisión del Ministerio de Equipamiento y Agua, este complejo portuario de dimensión internacional está concebido para situar a la región de Dakhla-Oued Eddahab y al conjunto de las provincias del sur en primera línea del escenario marítimo y logístico mundial.
En una entrevista concedida a Le360, Nisrine Iouzzi, directora de planificación y seguimiento de la ejecución del proyecto, explica que el avance global de las obras alcanza actualmente el 62%, una cifra que refleja el intenso ritmo de trabajo pese a las exigentes condiciones del entorno marino.
La estructura del proyecto, concebida como un puerto-isla, depende de una conexión esencial con tierra firme. La pieza clave de esta conexión es un puente marítimo de 1,3 kilómetros de longitud. Esta auténtica proeza técnica es el componente más avanzado del proyecto. «En el puente marítimo hemos alcanzado un nivel de ejecución del 85%», señala Nisrine Iouzzi. La próxima finalización de esta infraestructura permitirá trasladar la mayor parte de la logística pesada al mar para culminar las obras de las tres dársenas que integran el complejo.
El segundo gran reto corresponde a las infraestructuras de protección, principalmente los diques, cuyo grado de ejecución alcanza el 45%. Esta fase incluye operaciones delicadas que van desde el vertido de materiales de relleno hasta la instalación de capas de protección y elementos de refuerzo, así como el despliegue de la cubierta exterior. Para contener el fuerte oleaje del océano abierto, la ingeniería marroquí ha optado por una solución avanzada basada en bloques tipo Cubípodo colocados en doble capa. La instalación de la primera de estas capas ya registra un avance del 80%.
Paralelamente, continúa la creación de más de sesenta hectáreas de explanadas ganadas al mar. La explanada número 1 presenta un nivel de ejecución del 60%, siguiendo una lógica medioambiental sostenible. Los equipos trabajan con un sistema optimizado de relleno circular que permite aprovechar tanto materiales procedentes de canteras terrestres como los resultantes de las operaciones de dragado y profundización de las dársenas. En la dársena número 2, destinada a actividades comerciales, los trabajos se encuentran en una fase inicial con un avance del 12%.
Entrega de las primeras explanadas y del muelle pesquero
El calendario operativo fijado para este año es ambicioso y contempla la entrega de infraestructuras comerciales clave.
«El objetivo para este año es finalizar las explanadas y entregar también un primer muelle, cuya estructura está compuesta por bloques macizos, algunos de ellos ligeramente armados. Se trata de una estructura formada por nueve bloques, del B1 al B9, apoyada sobre una base de balasto para garantizar la estabilidad de la terminal», explica la directora.
Este primer muelle, con una profundidad de -12 metros, estará dedicado íntegramente a la industria pesquera, uno de los pilares históricos de la economía local, y permitirá impulsar la transformación industrial de los productos del mar directamente en la región.
A continuación, el proyecto entrará en una fase decisiva para el resto de sectores industriales. Las consultas técnicas realizadas con expertos y oficinas de ingeniería han permitido cerrar el diseño del segundo muelle, que contará con una profundidad de -14 metros.
Nisrine Iouzzi anuncia que «el inicio de la prefabricación de los elementos es inminente». Este segundo muelle reviste una importancia estratégica, ya que estará destinado exclusivamente a la importación de cargas pesadas y de gran tamaño necesarias para el despliegue de las energías renovables en la región.
El cumplimiento de estos hitos permitirá entregar la totalidad del proyecto dentro del calendario previsto, a finales de 2028.
Un modelo de soberanía técnica
Construir un puerto desde cero en un entorno marino abierto y sin protección constituye uno de los mayores desafíos de la ingeniería marítima moderna. Esta opción arquitectónica implica mover más de 30 millones de metros cúbicos de materiales, manteniendo al mismo tiempo un estricto equilibrio sedimentario para preservar el litoral y el ecosistema marino.
Frente a estos desafíos, Marruecos demuestra la madurez alcanzada por su ingeniería. El proyecto está siendo ejecutado íntegramente por un ecosistema formado por ingenieros, empresas constructoras, laboratorios de control y consultoras marroquíes. Este saber hacer nacional es fruto de la experiencia acumulada desde 2012 con la Estrategia Portuaria Nacional Horizonte 2030, que dio lugar a infraestructuras de referencia como Tanger Med II o Nador West Med.
Para supervisar una obra de esta magnitud, la dirección del proyecto aplica un protocolo de aseguramiento de calidad de nivel 3, el más exigente de la industria, que requiere la supervisión cruzada de varios organismos independientes de control en las fases de producción, verificación y validación.
Aunque la estructura del proyecto es cien por cien marroquí, se recurre puntualmente a referencias internacionales. «Para cuestiones concretas o temas específicos recurrimos a expertos internacionales y analizamos experiencias de puertos similares para intercambiar conocimientos, reforzar nuestra visión y enriquecer el retorno de experiencia», explica Iouzzi.
Hidrógeno verde y geopolítica del Sahel
Si en sus orígenes el proyecto respondía principalmente a objetivos de conectividad regional y desarrollo pesquero, su diseño ha evolucionado profundamente para adaptarse a las grandes transformaciones energéticas mundiales.
Bajo la supervisión del ministro de Equipamiento y Agua, durante la última reunión del comité portuario, la vocación de Dakhla Atlántico fue oficialmente redefinida para convertirlo en una de las principales terminales de la «Oferta Marruecos» para el hidrógeno verde.
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«El puerto Dakhla Atlántico ha sido identificado como una infraestructura potencial para la exportación de hidrógeno verde dentro de la estrategia nacional presentada por Marruecos a escala internacional. Además, las numerosas solicitudes recibidas por parte de operadores económicos e inversores nos han llevado a evolucionar hacia una visión industrial y logística mucho más ambiciosa», subraya la responsable.
Esta adaptación tecnológica transformará la infraestructura en un Smart Port y un Green Port, altamente digitalizado, descarbonizado y equipado con calados profundos capaces de recibir buques de nueva generación.
Más allá de la energía, Dakhla Atlántico representa una pieza clave de la diplomacia continental de Marruecos. Al posicionarse como una auténtica puerta de entrada a África, el puerto materializa la Iniciativa Real destinada a ofrecer a los países sin litoral del Sahel un acceso directo y privilegiado al océano Atlántico. La infraestructura facilitará asimismo una conexión directa con los mercados de América del Norte y América del Sur.
Como destaca Nisrine Iouzzi, el puerto Dakhla Atlántico trasciende su dimensión puramente técnica para convertirse en un acelerador socioeconómico.
«La vocación actual del puerto responde al nuevo modelo de desarrollo de las provincias del sur para aprovechar todo su potencial y transformarlo en valor añadido, empleo y nuevas oportunidades empresariales, permitiendo que más compañías se instalen, creen riqueza y exporten productos marroquíes y africanos al resto del mundo», concluye.
