La 14ª edición del Festival Voix de Femmes bajó el telón este sábado en Tetuán después de cuatro jornadas en las que la música volvió a compartir protagonismo con la vertiente social y solidaria que caracteriza a esta cita.
La última noche reunió a numeroso público en el gran escenario Al Matar, donde Karima Gouit y Asmaa Lamnawar fueron las encargadas de poner el broche final al festival. Gouit actuó acompañada por una formación de Ahwach, combinando su repertorio con esta tradición amazigh, antes de dar paso a Lamnawar, que cerró la velada con varios de sus temas más conocidos.
La programación musical había comenzado la noche anterior con una propuesta especialmente variada. El Ensemble Rhoum El Bakkali Hadra Chefchaounia abrió los conciertos con cantos sufíes y música andalusí, llevando al escenario parte del patrimonio musical de Chefchaouen.
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Después llegó el turno de la cantante tangeroina Chaïmae Imrane, con una mezcla de canción marroquí, influencias orientales y sonidos contemporáneos. La presencia española corrió a cargo de Azúcar Moreno. Las hermanas Toñi y Encarna Salazar llevaron a Tetuán sus conocidos ritmos de flamenco pop y rumba en uno de los momentos destacados de la primera noche.
Más de 1.400 beneficiarios de las acciones sociales
Pero Voix de Femmes no se limitó a los escenarios. Paralelamente a los conciertos, el festival desarrolló una amplia campaña médica y solidaria que alcanzó a más de 1.400 beneficiarios en distintos puntos de Tetuán.
La iniciativa, desarrollada por la Asociación Voix de Femmes junto con la Asociación Marroquí para la Protección de la Salud del Huérfano (AMPSO) y la Fundación Mohammed V para la Solidaridad, incluyó consultas de medicina general, odontología, oftalmología, urología, otorrinolaringología y ginecología-obstetricia, además de un laboratorio de análisis y una farmacia móvil.
La campaña «Salud para Todos» comenzó el 12 de agosto en el Centro Sidi Frej, donde más de un centenar de residentes recibieron atención. La asociación puso además en marcha un proyecto para rehabilitar y equipar diferentes espacios de esta histórica institución social, fundada en 1930 y dedicada a la atención de personas mayores.
La acción continuó al día siguiente en el centro penitenciario de Tetuán, donde cerca de un centenar de mujeres recibieron consultas y cuidados médicos. Los días 14 y 15, el dispositivo se trasladó al instituto Kassem Ezzahiri, en el barrio de Kouilma, donde fueron atendidas más de 1.200 personas entre mujeres, hombres y niños.
A la atención sanitaria se sumó la distribución de alimentos, productos de higiene y mantas entre los beneficiarios.
