Durante la conferencia-debate celebrada en Washington, el embajador de Marruecos en Estados Unidos, Youssef Amrani, defendió el papel del Mundial de 2030 como un puente político, económico y cultural entre África y Europa, y destacó que el torneo representa una oportunidad para proyectar una visión de cooperación entre ambas orillas del Mediterráneo.
«Estamos en África, pero cerca de Europa. El mensaje más importante, tanto para los europeos como para los marroquíes, es que África y Europa pueden trabajar juntas», afirmó al referirse a la coorganización marroquí del Mundial de 2030.
El diplomático marroquí subrayó además el impacto deportivo y simbólico de la evolución del fútbol nacional. «Este torneo permitió a Marruecos descubrir nuevos talentos, un nuevo estilo de juego, algo de tiki-taka, algo de Ronaldo y una extraordinaria cantidad de pasión», declaró durante su intervención.
Por su parte, el embajador de Portugal en Estados Unidos, Francisco Duarte Lopes, destacó la importancia de la experiencia acumulada por los organizadores del Mundial de 2026. El representante portugués insistió en que la experiencia adquirida durante el Mundial de 2026 constituye una referencia importante para la preparación de la próxima edición.
«Como coorganizadores de la próxima Copa del Mundo, debemos agradecer a los tres gobiernos organizadores, Estados Unidos, Canadá y México, así como a la FIFA. Todo se desarrolló muy bien y podemos extraer lecciones útiles para 2030», afirmó Francisco Duarte Lopes.
Desde la perspectiva española, la embajadora Ángeles Moreno Bau puso el acento en la intensidad de las relaciones entre los tres países y en la dimensión humana de la candidatura conjunta.
«Tenemos un millón de marroquíes viviendo en España, y los españoles viajan de manera permanente a Marruecos tanto por vacaciones como por trabajo, del mismo modo que lo hacen con Portugal. El Mundial de 2030 representa una gran oportunidad para profundizar estas relaciones».
Las declaraciones de los tres representantes diplomáticos coincidieron en presentar el Mundial de 2030 como una plataforma de cooperación regional y de acercamiento entre África y Europa, más allá de la dimensión estrictamente futbolística.