Los recientes cánticos racistas entonados por aficionados españoles durante el amistoso contra Egipto vuelven a poner de relieve la profundidad del problema en el fútbol español: el racismo está presente en las gradas, en los terrenos de juego y sigue empañando la fiesta. Un contexto que invita a reflexionar de cara al Mundial 2030, que, coorganizado por Marruecos, España y Portugal, podría verse afectado por incidentes similares.